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Homosexuales: El dolor y la rabia de la verdadera discriminación

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Habla un sacerdote chileno que atiende a homosexuales desde hace más de 20 años

El Padre Luis Escobar es un sacerdote chileno, párroco en la parroquia de la Santísima Trinidad, gestor de proyectos educativos y capellán de cárceles en la Diócesis de Rancagua, en Chile.  En un artículo publicado en www.portaluz.org titulado “Nuestros hermanos homosexuales”, el Padre Escobar enfrenta uno de los temas más difíciles de precisar en los países latinoamericanos: el de la discriminación.
 
Durante veinte años de ministerio sacerdotal el Padre Escobar reconoce haber tratado y servido a miles de personas que se han sentido discriminados, también por su sexualidad. ·”En todos es transversal el dolor y la rabia que les genera la discriminación”, afirma en su artículo el Padre Escobar.
 
Como Jesús, compadecerse del dolor humano
 
El sacerdote chileno reconoce haber acompañado espiritualmente, en dos décadas, “a muchas personas que sufren en su reconocida condición de homosexuales”.
 
Su criterio –reconoce—es el criterio de la Iglesia: acoger con respeto, compasión y delicadeza a los homosexuales.  “Decir con respeto y compasión, no es lo mismo que con lástima, pues quien se compadece, padece con, es decir se pone en el lugar del otro como lo hizo Jesús, quien se compadece del dolor humano”, apunta en su texto el Padre Escobar.
 
No hay, para él como para la Iglesia ninguna razón para “la discriminación injusta”.  “¡Recordemos que Jesús nunca rechazó a las personas!, sino el pecado que es como la lepra que deforma el rostro del ser humano”, subraya el sacerdote y capellán de cárceles en Rancagua.
 
Justamente en la cárcel es donde ha conocido mayor número de homosexuales y transexuales: “Sus historias son tristes: abuso, abandono, violencia, explotación sexual, marginación, olvido… muerte; todo esto los atrapa y tienen algunas veces comportamientos violentos, duros y hasta grotescos. Por su dolor y sufrimiento, son dignos de compasión”.
 
“Recuerdo las muchas veces que con ellos he celebrado la eucaristía… ¡cómo respetan lo sagrado y reconocen lo grande del misterio, que para ellos es importante!… Por eso me duele mucho cuando ciertos grupos atacan a la iglesia acusándola de discriminadora y a los católicos de intolerantes en este ámbito”, expresa el sacerdote en el artículo del portal chileno.
 
La Iglesia acompaña hasta el final
 
El Padre Luis Escobar recuerda a quien pudiera olvidarlo “que es la Iglesia quien se ha preocupado y ocupado de tantos hermanos homosexuales contagiados con SIDA que son abandonados por sus pares y los ha acompañado hasta el final, no solo en Chile sino que en distintas partes del mundo”.
 
Tras narrar la historia de un amigo suyo, Roberto, que murió de SIDA, el Padre Escobar explica que su amigo “fue despedido en una Misa a la que acudieron miles de personas…. porque era uno de los nuestros: un hermano en Cristo que sufrió, pecó y se convirtió. Comprendió que sólo Cristo puede darle sentido a la vida”
 
Con el suicidio de Marcos, un transexual de la cárcel de Rancagua, el Padre Escobar constata que ningún movimiento que dice defender a las minorías alzó la voz: “¡¿No era de los suyos?! La violencia de algunas agrupaciones que dicen defender los derechos de los homosexuales me deja muchas veces ¡perplejo!”, dice.
 
“Nunca he escuchado a un Obispo o sacerdote hablar tan groseramente contra los movimientos gay como lo han hecho ellos hace algún tiempo en nuestro país. Creo que ello no solo ofende a la Iglesia sino que a tantos hermanos que viven su homosexualidad de manera digna y cristiana”, explica el Padre Luis Escobar en su texto.
 
Pero, dice, están surgiendo personas que buscan vivirla desde la Iglesia, en celibato, y otros trabajando pastoralmente en muchas comunidades con alegría y discreción.
 
“Así las palabras del Papa Francisco me hacen eco hoy cuando dice que si un gay busca al Señor sinceramente: “Quien soy yo para impedírselo”… pero también el Papa recuerda que el Catecismo de la Iglesia Católica ha dejado clara la doctrina con respecto a este tema aunque algunos intentaran acomodar esas palabras de acogida del Papa Francisco. Recordemos que sólo la verdad nos hará libres…”, termina diciendo el sacerdote chileno en esta penetrante reflexión de la intolerancia de los tolerantes y del amor de la Iglesia a todos los seres humanos.

 

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