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Por qué el conflicto ciencia y fe es sólo aparente

Montage © CIRIC & SHUTTERSTOCK
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El genetista Francisco Ayala lo explica al ser investido Doctor Honoris Causa por la UIMP

La ciencia es metodológicamente materialista en el sentido de que trabaja con cosas que se perciben con los sentidos, pero no materialista en el sentido metafísico; “eso trasciende su competencia y no tiene nada que negar ni afirmar sobre la existencia de Dios”. Lo declaró el genetista Francisco Ayala este miércoles en Santander al ser investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
 
En su discurso, Ayala defendió la convivencia entre fe y ciencia con una imagen: "La ciencia y la religión son dos ventanas, tal vez las más importantes, para mirar el mundo; lo que se ve es diferente pero no tiene que haber contradicción porque al fin y al cabo es un mundo único”.
 
El genetista explicó en su intervención que el conflicto entre ciencia y religión es “aparente” y gira sobre dos ejes: la contraposición entre la teoría de la evolución y la fe, y el materialismo del ámbito científico.
 
Para Ayala, cuando los biólogos hablan de la evolución humana atribuyen la capacidad artística, moral o del lenguaje a la constitución biológica de los organismos, mientras que los filósofos lo atribuyen a las tradiciones culturales, informó el diario El Mundo.
 
Su idea es que son "dimensiones diferentes" porque los biólogos -como él- hablan de la moralidad como capacidad de hacer juicios morales, "algo posible por nuestra constitución biológica", dijo.
 
Sin embargo, las normas de moralidad ("icónicamente los diez mandamientos", señaló) "no vienen de la biología". Así, su conclusión es que "es la biología la que nos da nuestras capacidades fundamentales, pero la cultura la que elabora los valores".
 
Para Ayala, la Teoría de la evolución no contradice a la Biblia porque "ya los primeros padres de la Iglesia decían que la Biblia no es un libro de ciencia", y citó a san Agustín: "La Biblia no está escrita para decirnos cómo fueron hechos los cielos, sino para enseñarnos cómo ir al cielo".
 
En su opinión, la explicación de la creación que da la Biblia es "cierta si consideramos el propósito de la narrativa: enseñarnos que somos criaturas de Dios, y la unicidad de la especie humana". Eso sí, añadió, si se interpreta literalmente "evidentemente no es compatible con la ciencia".
 

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