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Cómo seguir a Jesús… sobre ruedas

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Este domingo, Jornada de Responsabilidad en el Tráfico

Atascos, conductores agresivos, obras en las calles y en las carreteras, … conducir resulta a menudo una verdadera prueba de fe. La responsabilidad, la prudencia, el respeto a las normas de tráfico, la ayuda a los demás y la alegría al volante evangelizan, recuerda la Iglesia ante la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico, que se celebra este domingo, fiesta de san Cristóbal patrono de los conductores.

“Queremos apelar con fuerza a vuestra responsabilidad personal cuando os ponéis al volante”, señala el Mensaje de la Conferencia Episcopal Española (CEE) publicado para la ocasión.

En los últimos años, está descendiendo el número de accidentes y de muertes por accidentes en algunos países como España. Sin embargo, el dolor por cada una de las víctimas que se siguen produciendo permanece.

El carácter sagrado de la persona humana, unido al mandamiento evangélico del amor, “no engendran solamente relaciones objetivas de fraternidad entre los hombres, sino que también hacen responsables a los cristianos ante Dios. A esta luz los cristianos han de ver y juzgar las faltas de la circulación”, continúa el texto.

En este sentido, el Catecismo de la Iglesia Católica afirma que “cada cual es responsable de su vida delante de Dios, que se la ha dado. Él sigue siendo su soberano dueño. Nosotros estamos obligados a recibirla con gratitud y a conservarla para su honor y para la salvación de nuestras almas. Somos administradores y no propietarios de la vida que Dios nos ha confiado. No disponemos de ella”.

Como dijo Pablo VI a los camioneros españoles en 1968, “la prudencia y el respeto a  las normas que regulan el tráfico son virtudes que deben figurar en el carné del conductor”.

Monseñor Ciriaco Benavente, presidente de la comisión episcopal de migraciones de la CEE, de la que forma parte el departamento de pastoral de la carretera, firma el mensaje, que destaca que son muchos los que “guiados por la luz de la fe, diariamente se ponen al volante para acudir a los más variados trabajos y lugares de descanso, con responsabilidad, dando con ello testimonio de fe, sin avergonzarse de nuestro Señor”.

“Para muchas personas –escribe-su vehículo es como un pequeño santuario”. Constata que muchos vehículos llevan objetos o signos religiosos: rosarios, medallas, estampas, imanes con la imagen de la Virgen o de san Cristóbal y que “es también frecuente que al ponernos al volante hagamos la señal de la cruz o recemos alguna oración”.

“Y hay personas que, al adquirir un nuevo vehículo, lo llevan a que lo bendiga el sacerdote. El día de San Cristóbal, patrono de los conductores, seréis muchos los que pasaréis con vuestros vehículos delante de la imagen para recibir la bendición”,  continúa.

Luces en el camino

“Nos conduce la luz de la fe –añade-. Esa fe que nos hace ver la huella de Dios en las largas rutas que, como caballeros del volante, recorremos; nos ponemos en contacto con la naturaleza, y al pasar de las cumbres a los valles somos testigos de las bellezas que ha ido sembrando el Creador”.

Además de la fe, los conductores pueden percibir en el camino también la compañía de la Iglesia. “¿No os lo dicen los indicadores religiosos que contempláis al borde de la carretera”, como por ejemplo los campanarios?, pregunta.

Tras mostrar solidaridad con los conductores afectados por la crisis económica, el mensaje lanza una invitación a todos los conductores cristianos: “Que seáis portadores de la buena noticia del evangelio viviendo «la alegría de la fe»  y siendo muy conscientes de que es el Señor mismo quien nos envía al mundo entero a proclamar el Evangelio a toda la creación”.
 

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