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Papa Francisco: Dios tiene paciencia, y también nos la pide

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Homilía en la Domus Santa Marta

El Señor nos pide que seamos pacientes e irreprensibles, caminando siempre en su presencia. Es lo que afirmó el papa Francisco en su homilía en la Casa Santa Marta el 28 de junio de 2013.

El Papa destacó que el Señor escoge siempre su propia forma de entrar en nuestra vida y esto exige paciencia por nuestra parte, porque no siempre se deja ver por nosotros.

En la Misa participaron, entre otros, un grupo de dependientes de la Dirección de Sanidad e Higiene, acompañados por el directo Patrizio Polisca.

El Señor entra lentamente en la vida de Abraham. Tiene 99 años cuando le promete un hijo. Entra rápidamente en la vida de un leproso: Jesús escucha su oración, lo toca y … el milagro.

Papa Francisco ha comenzado por la Primera lectura y el Evangelio de hoy para detenerse sobre cómo el Señor elige implicarse “en nuestra vida, en la vida de su pueblo”, Abraham y el leproso.

“Cuando el Señor llega –observó el Papa- no siempre lo hace de la misma manera. No existe un protocolo de acción de Dios en nuestra vida”, “no existe”.

Una vez, añadió, “lo hace de una forma, otras veces de otra”, pero siempre lo hace. “Siempre –afirmó- existe este encuentro entre nosotros y el Señor”

El Señor escoge siempre su modo de entrar en nuestra vida. Muchas veces lo hace muy lentamente, de forma que nos arriesgamos a perder un poco la paciencia: ‘Pero el Señor, ¿cuándo? Y rezamos, rezamos…. Y no llega su intervención en nuestra vida».

«Otras veces, cuando pensamos en lo que el Señor nos ha prometido, es tan grande que somos un poco incrédulos, un poco escépticos y como Abraham –un poco a escondidas- sonreímos…».

«Dice en esta Primera Lectura que Abraham esconde su cara y sonríe… Un poco con escepticismo: ‘¿Pero cómo puedo yo, con casi cien años tener un hijo, si mi mujer tiene 90 años?’».

El mismo escepticismo, reflexionó, lo tendrá Sara, en el encinar de Mambré, cuando tres ángeles dicen lo mismo a Abraham.

“Cuántas veces nosotros, cuando el Señor no aparece –dijo el Papa- no hace el milagro y no hace lo que queramos que Él haga, nos volvemos impacientes o escépticos”.

“Pero no lo hace, a los escépticos no lo puede hacer. El Señor se toma su tiempo. Pero incluso Él, en esta relación con nosotros, tiene mucha paciencia».

«No sólo nosotros debemos tener paciencia: ¡Él también la tiene! ¡Él nos espera! ¡Y nos espera hasta el final de la vida!».

«Pensemos en el buen ladrón, que justo al final, reconoció a Dios. El Señor camina con nosotros, pero muchas veces no se deja ver, como en el caso de los discípulos de Emaús».

«El Señor se implica en nuestra vida, ¡Esto seguro! Pero muchas veces no lo vemos. Esto nos exige paciencia. Pero el Señor que camina con nosotros también tiene mucha paciencia con nosotros”.

El Papa dirigió su pensamiento “al misterio de la paciencia de Dios, que en el caminar, camina a nuestro paso”.

Algunas veces en la vida –constató- “las cosas se vuelven muy oscuras, hay mucha oscuridad, que nosotros queremos –si estamos en dificultades- bajarnos de la Cruz”.

Este –afirmó- “es el momento preciso: la noche es más oscura, cuando está cerca el amanecer. Es el momento en el que nos bajamos de la Cruz, lo hacemos cinco minutos antes de que llegue la liberación, en el momento de la impaciencia más grande”.

“Jesús, en la Cruz, escuchaba que lo desafiaban: ‘¡Baja, baja! ¡Ven!. Paciencia hasta el final, porque Él tiene paciencia con nosotros. Él entra siempre, Él se implica, pero lo hace a su manera y cuando piensa que es mejor para nosotros».

«Solo nos dice lo que dijo a Abraham: ‘Camina en mi presencia y sé perfecto’, sé irreprensible, es la palabra justa. Camina en mi presencia e intenta ser irreprensible».

«Este es el camino con el Señor y él interviene, pero debemos esperar, esperar el momento, caminando siempre en su presencia y tratando de ser irreprochables. Pidamos esta gracia al Señor: caminar siempre en su presencia, tratando de ser irreprensibles’”.

© Radio Vaticano

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