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El secreto de los justos ante el mal

JEWS IN POLAND
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El escritor Gabriele Nissim reflexiona sobre lo que une a personas que se opusieron a los genocidios

¿Qué tienen en común los hombres y mujeres que han arriesgado la vida para salvar a las víctimas de los genocidios en el mundo?

A esta pregunta responde La bondad insensata, del escritor y periodista italiano Gabriele Nissim, una investigación sobre el denominador común que une a todas las figuras que se opusieron y que aún hoy se oponen a los totalitarismos.

En el libro, editado en España por Siruela, el autor relee a los grandes pensadores del siglo XX, como Moshe Bejski, Hannah Arendt y Vasilij Grossman, cuya investigación filosófica pone en el centro el valor del hombre, en su capacidad de elegir el bien, sobre todo en situaciones extremas.

El ensayo de Nissim se publicó en 2013, año en que la Iglesia católica beatificó a la primera persona reconocida en Israel como “justo entre las naciones”, Odoardo Focherini, quien por su obra a favor de los judíos durante el Holocausto fue arrestado y murió a los 37 años, en 1944 en el campo de concentración de Hersbruck.

© DR

Gabriele Nissim es presidente del Comité para el Bosque de los Justos – Gariwo que busca en todo el mundo a los Justos de todos los genocidios, y que ha promovido la construcción del “Jardín para los justos de todos los genocidios” en la ciudad de Milán.

El libro comienza con un diálogo con el juez Moshe Bejski, salvado de la deportación nazi gracias a la intervención de Oskar Schindler, y fundador del Jardín de los Justos, en Jerusalén, memorial que recuerda a los hombres y mujeres no judíos que salvaron la vida de judíos durante la Shoah.

“Me doy cuenta de que nunca conseguiremos liberar a la Historia del mal que los hombres cometen contra otros hombres”, explicaba Beiski a Nissim.

“A pesar del trauma de Auschwitz – añadía – los genocidas y los crímenes contra la humanidad han continuado en los gulag estalinianos, en Biafra, en Ruanda, en Bosnia y más que seguirán aún, como se percibe a partir del odio que está sembrando el terrorismo fundamentalista”.

Pero de esta constatación realista de la historia del hombre nace el sentido y el significado del ser “justo”, que según Nissim se encarna en una persona que “no debe ser necesariamente un santo o héroe. Los justos son personas imperfectas, pero que han hecho acciones justas, en determinadas circunstancias”.

En este sentido, continua el autor, “reflexionando sobre cómo el comunismo y el nazismo provocaron millones de muertos, y que a pesar de estas tragedias, el alma humana no haya sido anulada, surge una idea fuerte de esperanza, una esperanza realista, debida a la irreductibilidad del hombre que va contra los clichés».

«En tal perspectiva los justos representan precisamente esto, llevando a cabo actos de bondad insensata, poniendo en riesgo también su vida, pero capaces de responder a su conciencia”.

La investigación especulativa de Nissim encontró concreción en la institución del 6 marzo como “jornada Europea de los Justos”.

Se debe de hecho a él este reconocimiento por parte del Parlamento de Estrasburgo, con la Declaración escrita n.3/2012 y que recogió 388 firmas.

Se invita a implicar a los Estados para que se hagan cargo del imperativo de honrar a las figuras morales que supieron oponerse a toda forma de totalitarismo, de persecución y de genocidio, encabezando una resistencia no violenta”.

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