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Trabajo infantil: un “hurto de futuro” para toda la sociedad

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"Esta gente, en vez de dejarlos jugar, los hace esclavos", advierte el Papa

Un dato paradójico pero verdadero: la crisis económica no ha restado espacio al trabajo infantil sino que lo ha hecho aún más precario, peor cualificado y a menudo peligroso, en todo caso sin perspectiva de mejora.

Este 12 de junio, Jornada mundial contra el trabajo infantil, con una referencia particular a la explotación de niños en el trabajo doméstico, el Papa habló, en la audiencia general en el Vaticano, de este "deplorable fenómeno en constante aumento, especialmente en los países pobres".

"Son millones los menores, en su mayoría niñas, víctimas de esta forma oculta de explotación que comporta a menudo también abusos, maltrato y discriminación ¡Esta es una verdadera esclavitud!", denunció.

Francisco auspició "vivamente que la Comunidad internacional pueda poner en marcha acciones aún más eficaces para enfrentar esta auténtica plaga".

"Todos los niños deben poder jugar, estudiar, orar y crecer, en la propia familia, en un contexto armónico, de amor y de serenidad -declaró-. Esta gente, en vez de dejarlos jugar, los hace esclavos. Esta es una plaga. Es su derecho y nuestro deber. Una infancia serena permite a los niños mirar con confianza hacia la vida y el futuro. ¡Ay del que sofoca en ellos el impulso gozoso de la esperanza!". 

Con motivo de la Jornada de este miércoles, Manos Unidas recordó que cientos de millones de niños de todo el mundo realizan trabajos que les privan de una educación adecuada, la salud, el ocio y las libertades fundamentales.

De ellos, más de la mitad están expuestos a las peores formas de trabajo como el entorno peligroso, la esclavitud y otras formas de trabajo forzoso, actividades ilícitas como el tráfico de drogas y la prostitución, y la participación en conflictos armados.

El trabajo precoz lleva a unas condiciones difícilmente reversibles para una persona casi predestinada por las culturas familiares y territoriales de referencia. El trabajo de menores es una cuestión social fundamental.

Se trata de una realidad presente tanto en todo tipo de países: Costa de Marfil, India, Haití, … pero también países como Italia, donde trabajan hoy 260.000 menores de 16 años, es decir, el 5% de la población con edades comprendidas entre los 7 y los 15 años.

Sobre el “hurto de futuro” insiste la investigación sobre trabajo infantil en Italia Game over, dirigida por la asociación Bruno Trentin y por Save the Children y cuyos datos preliminares se difundieron ayer, 11 de junio, en una rueda de prensa en Roma.

A menudo, destacó la investigadora de Save the children Italia Katia Scannavini, las familias ven la posibilidad de trabajo como un hecho positivo para los menores y no como un condicionamiento para su futuro.

Pero la realidad es muy distinta: los niños casi nunca aprenden un trabajo y son introducidos en la dinámica del trabajo en un contexto hecho de relaciones de fuerza y dinámicas violentas. Por otra parte, crecen a menudo en lugares donde la ilegalidad y la explotación son la norma, no esperan nada y se contentan con 1 euro por hora por hacer de camareros o albañiles, transportando sacos de cemento en los andamios sin protección.

La escuela es lejana, poco estimulante, poco flexible y difícil de conciliar con la necesidad de trabajar, aunque quisieran. Las dificultades económicas de las familias empujan a los niños a escoger echar una mano como puedan.

Sobre todo no tienen sueños: la mayor parte de los jóvenes entrevistados se contenta con vivir al día, sin esperanzas. En un vídeo proyectado durante la presentación de los datos, un niño confiesa el deseo de tener una pastelería con la que poder mantener a una familia y no estar solo, un deseo de futuro que, añade rápidamente, no ve posible para él.

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