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Los dulces, una respuesta monacal a la crisis económica

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Feria de productos artesanales de conventos españoles llega a su 10ª edición

La crisis económica ha animado a algunas comunidades religiosas a vender sus productos de repostería, como es el caso de las carmelitas de Toro, que participan por primera vez en la feria de productos monacales “Los dulces del convento: mercado de repostería y artesanía en los monasterios de clausura”.
 
Las 17 monjas del convento San José de Toro, en Zamora, empezaron su actividad repostera el pasado verano para financiar sus gastos, ante la caída de las ventas de escapularios y rosarios.
 
“Nosotras no tenemos grandes gastos por nuestra forma de vida austera, pero aún así tenemos que mantener y conservar el convento y hacer frente a los gastos corrientes”, explicaba Sor Amalia, la joven priora del monasterio recientemente al diario Abc.
 
46 conventos participan en la décima edición de la feria, que se está celebrando en el claustro del Museo Diocesano de Bilbao del 31 de mayo al 1 de junio.
 
Cada uno de ellos pone su sello a los dulces, ya sean tradicionales como los mazapanes, las pastas de té y las rosquillas, o más novedosos como las noruegas de cuenca con pistachos o la mermelada de ciruela con flor de lavanda y miel.
 
Además de dulces, los visitantes pueden encontrar también en esta feria licores de hierbas, de frutas, de café,…, así como quesos fabricados por los cistercienses cántabros, miel, hornazos rellenos de ibéricos, cremas, colonias y hasta un ungüento con propiedades cicatrizantes, todos productos elaborados artesanalmente en los monasterios que les aportan ingresos económicos.
 
Años atrás, las comunidades destinaban el dinero recaudado a distintas obras de caridad, pero este año ayudará a cubrir las necesidades del día a día de los propios conventos.
 

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