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24 de mayo: recemos a María “Auxilio de los cristianos” con los católicos chinos

© DR
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Invitación del Papa Francisco para la Jornada de oración por la Iglesia en China

Este viernes 24 de mayo, los católicos de China celebrarán la fiesta de la Bienaventurada Virgen María “Auxilio de los cristianos”, en el santuario de Sheshan en Shanghai. El Papa Francisco ha pedido a los católicos de todo el mundo que se unan a sus oraciones.

“Invito a todos los católicos del mundo a unirse en oración a nuestros hermanos y hermanas que están en China, para implorar de Dios la gracia de proclamar con humildad y gozo a Cristo, muerto y resucitado, de ser fieles a su Iglesia y al sucesor de Pedro y de vivir la vida cotidiana en el servicio a su país y a sus conciudadanos de una manera coherente con la fe que profesan”, dijo al final de la audiencia general del miércoles 22 de mayo.

En 2008, en la Carta a los católicos de la República Popular de China, Benedicto XVI manifestó el deseo de que cada año se celebrara, el 24 de mayo, una Jornada de oración por la Iglesia en China, y escribió para la ocasión una oración a la Virgen de Sheshan, venerada en la basílica del mismo nombre, cerca de Shanghai, primer santuario mariano de China.

El miércoles, en la audiencia general, el Papa retomó un fragmento de esta oración para invitar a los fieles a pedir con él a la Virgen que aliente “el compromiso de quienes en China, en medio de las fatigas cotidianas, siguen creyendo, esperando y amando, para que nunca teman hablar de Jesús al mundo y del mundo a Jesús”. 

“La Iglesia en China está en mi corazón”, le dijo el Papa Francisco al obispo de Hong-Kong, el cardenal John Tong Hon, en tres breves encuentros en Roma, el día de su elección (el 13 de marzo de 2013) y los días sucesivos.

Justo después de la elección del Papa y la aceptación de su nuevo cargo, en la Capilla Sixtina, el cardenal Tong Hon le dio una pequeña estatua de bronce de la Virgen de Sheshan, réplica de la que reina en la cumbre del santuario mariano, conocida también como Nuestra Señora de China.

En lengua italiana, el cardenal le dijo: “Los católicos en China te quieren y rezarán por ti. Nosotros también te pedimos tu amor por todos los católicos chinos; por favor, reza por nosotros”, a lo que el Papa respondió sonriendo: “Los católicos chinos han dado un gran testimonio a la Iglesia universal”.

Explicando este intercambio en su homilía el 8 de abril, el cardenal compartió así la emoción que sintió entonces: “Para mi sorpresa, me tomó la mano derecha y besó mi anillo episcopal como testimonio de su amor y de su devoción a la Iglesia en China, un gesto que me tocó profundamente”.

Dos días después, continúa el cardenal, cuando se dirigía la mañana del 15 de marzo a la capilla de la Casa Santa Marta del Vaticano donde estaba alojado con sus condiscípulos, volvió a encontrarse con el Papa en el ascensor. Nuevo diálogo: “El Papa Francisco me volvió a dar las gracias por la estatuilla y me explicó que la había puesto en su habitación porque le recordaba al jesuita san Francisco Javier, que llegó a las puertas de China hace más de 460 años. También me dijo que nunca se olvida de rezar por los católicos de China”.

Durante la misa celebrada ese día en presencia de los cardenales, el Papa se refirió a la figura de san Ignacio de Loyola que enseño a no olvidar nunca los sufrimientos de Cristo “mientras que nosotros mismos estamos inmersos en las dificultades porque es así como Dios nos ayuda a entrar en el misterio de la Resurrección”. Nueva sorpresa para el cardenal Tong: al final de su homilía, el Papa dio las gracias públicamente –“y de manera totalmente inesperada”- por la estatua de la Virgen. 

Un poco más tarde, ese mismo día, cuando el Papa recibía uno por uno a los cardenales en la sala Clementina, el cardenal Tong tuvo ocasión para expresarle su gratitud por “su amor y su oración” por los católicos de China.

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