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Quienes hablan de vender el patrimonio de la Iglesia no saben de qué hablan

© Dominique FAGET / AFP
Iglesia de Santa María en San Sebastián (España)
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España: El Estado no da dinero, ayuda a mantener lo que es patrimonio de la gente

Más de 500 municipios españoles tienen como único Bien de Interés Cultural su iglesia, y de los 42 bienes españoles que son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, 19 pertenecen a entidades eclesiales. ¿Qué hace la Iglesia con este patrimonio? Demos la vuelta a la pregunta: ¿Cuánto se ahorra el Estado en mantener el patrimonio cultural que ahora mismo mantiene la Iglesia en su mayor parte con sus propios recursos?
 
Aleteia ha hablado con Manuel Iñiguez Ruiz Clavijo secretario de Patrimonio Cultural de la Conferencia Episcopal Española, quien reconoce que la Iglesia “no puede sostener por sí misma este patrimonio”. Al contrario de lo que puede parecer, la Iglesia pierde dinero y recursos en mantener los templos.
 
Estos bienes han llegado a nuestros días “gracias al trabajo de muchos curitas de pueblo, que a la sombra del campanario han sabido conservar su iglesia”, explica Manuel Íñiguez, “y se conserva abriendo el templo para que entre aire; se conserva utilizándolo; quitando el polvo y retejando. No sólo es cuestión de dar millones”. El Estado ayuda a mantenerlo – y no siempre – porque está obligado a proteger el patrimonio español, sea de la confesión que sea.
 
 
El 22 de mayo se celebran las VI Jornadas de Museólogos hablan de “La conservación preventiva en los museos de la Iglesia” ¿Cómo se realiza esta prevención?
 
La conservación preventiva es el tratamiento que en un Museo debe de existir para que  las piezas no necesiten ser restauradas. La restauración es un proceso agresivo y no es lo mismo una obra no restaurada que restaurada. Las intervenciones de hoy son muy delicadas cuando hay que restaurar por pérdidas de pintura, o por el soporte de la obra.
 
Prevenir es mejor que curar. El Museo tiene que tener las normas ambientales, la luz, las visitas y el uso adecuado para que esas obras que alberga no sufran deterioro.
 
Este Patrimonio histórico Cultural. ¿Quién lo conserva, quién lo cuida?
 
La Iglesia. Desde que la Iglesia tiene conciencia de su misión para evangelizar ha utilizado el arte. La Iglesia no ha destruido nada de lo que haya utilizado. Ha conservado los archivos, los libros, los documentos que han ido generando su vida y sus edificios. Tenemos en las catedrales una historia de construcción a lo largo de los siglos.
 
La Iglesia tiene en conciencia el conservar para transmitir. No es una herencia económica, es un patrimonio de expresiones bellas que nuestros antepasados las han utilizado para transmitir la fe y celebrarla; para dotar de belleza al acto litúrgico o para crear un lenguaje nuevo para la catequesis.
 
Como todo se conserva, cada vez hay más carga patrimonial para la Iglesia. ¿La Iglesia puede sostenerlo todo?
 
Evidentemente la Iglesia no lo puede sostener. Realmente la Iglesia ha generado un rico patrimonio. Ese Patrimonio, cuya titularidad es de la Iglesia, forma parte del “acervo cultural del pueblo” donde la Iglesia se ha desarrollado. El Patrimonio es el rostro físico de una Iglesia, de la identidad de un pueblo, porque la fe no es algo periférico al hombre, es parte de su cultura, de su interior y hace cultura.
 
Su conservación, defensa, divulgación no sólo corresponde a la Iglesia, sino que como muestra el artículo 47 de la Constitución Española, es el Estado el que debe conservar, defender y divulgar este patrimonio, sea quien sea el titular del mismo.
 
¿Y el Estado lo hace?
 
Si lo hace. Aunque no siempre. A lo largo de la historia hemos sufrido agresiones, porque aquello que no se conoce no se valora. Ha habido épocas de la historia, muy recientes incluso, en los que no se ha valorado el Patrimonio. Hoy el empeño es que todo el mundo comprenda que no somos meros conservadores, sino depositarios de una riqueza de patrimonio que es testimonio de la fe y sirve para evangelizar.
 
¿Si quitamos esta función de evangelización?
 
Sin la Evangelización a la Iglesia no le interesa el Patrimonio. El origen del arte religioso es predicar el Evangelio, celebrar la Fe. Ahí hemos tenido que acudir a las expresiones del Paleocristianismo; de la cultura griega y romana (el buen pastor, el Pantocrator o el pan y los peces). La Iglesia ha necesitado la belleza y el arte para mostrar el Evangelio y también ha requerido espacios para poder celebrar el Misterio de la Eucaristía.
 
San Gregorio Magno dirá que las imágenes son para los ignorantes lo que los libros son para los sabios.
 
¿Para la sociedad y para el Estado le es rentable que la Iglesia tenga este Patrimonio?
 
Sí. El Estado es servidor del pueblo. Por una parte, los pueblos encuentran en su patrimonio su identidad. Para cualquier pueblo su virgen, su cristo o su Iglesia es su virgen, su cristo o su Iglesia. No le importa de qué siglo sea, sino que esté ahí y que no se la quiten. Forma parte de su identidad.
 
Por otra parte, España es eminentemente turística. Hoy hay una propuesta cultural en la que podemos ofrecer nuestras hermosas e iglesias y expresiones artísticas.  Pero hay que tener cuidado de no caer en el peligro de abordar el arte religioso desde un punto de vista sólo historicista o estética. No podemos olvidar el origen evangelizador de este arte.
 
Si el Estado da dinero para conservar imágenes e iglesias. ¿Finalmente esta dando dinero para la evangelización?
 
No. El Estado no nos está dando dinero. Esta manteniendo lo que es patrimonio del pueblo español.
 
Lo que ocurre es que a la hora de entender ese Patrimonio, una Iglesia no es un castillo, es la casa donde se reúne la comunidad cristiana y el Estado no puede quitar la identidad de un templo.

 
¿Cómo se regula entonces las partidas destinadas para la conservación y rehabilitación del Patrimonio?
 
El Estado tiene transferidas a las comunidades autónomas las competencias de patrimonio, pero también tiene un Ministerio de Cultura que tiene como una de sus funciones el velar por este patrimonio. Una ley del año 1985 regula lo que es el Patrimonio del Estado, en el que también se incluye el de la Iglesia y este Patrimonio es archivos, bibliotecas, museos, catedrales e iglesias con más de 100 años.
 
No se da alegremente el dinero, se hacen convenios o acuerdos. Se reúnen porque hay una demanda, como por ejemplo el Plan de Catedrales, para intervenir en un proceso de restauración de esos edificios complejos que son las catedrales. Se hace por fases, con un plan director de lo que es la catedral: desde la historia, desde el arte y desde la liturgia. Se ven los elementos constitutivos y los elementos añadidos para ver la intervención y el precio de intervención. Se determina, tanto pone el Estado y tanto pone la Iglesia. No se da el dinero diciendo… tomad tantos millones. La Iglesia no recibe una partida para la conservación del patrimonio.
 
¿ No hay nada en los Acuerdos Iglesia-Estado que lo regule?
 
No concretan nada. La gente habla en contra de los acuerdos y no saben ni lo que son. El Estado por sus leyes y por su Constitución tiene la obligación de intervenir en la defensa del Patrimonio. Si yo quiero vender una obra de arte, sale a pública subasta y el Ministerio me puede decir: esto no se puede vender, ni puede salir de mis fronteras. Esto es la defensa del patrimonio.
 
No se trata sólo de restaurar y de poner dinero. El Patrimonio ha llegado a nuestros días gracias al trabajo de muchos curitas de pueblo, que a la sombra del campanario han sabido conservar su iglesia. Se conserva abriendo la Iglesia para que entre aire, se conserva utilizándola, quitando el polvo y retejando. No es cuestión de dar millones para conservar, sino utilizar este tratamiento para el patrimonio. Lo que se emplea en Patrimonio va en beneficio de todos.
 
Sin embargo hay gente que piensa en el oro de la Iglesia. ¿Esta reconocida el valor cultural de este patrimonio de la Iglesia?
 
No. Es de ignorantes cuando alguien dice que el Patrimonio hay que venderlo. Es pan para hoy y hambre para mañana. Además, ¿Quién lo va a comprar? ¿Un multimillonario?
 

Podríamos desmontar una capilla románica y vendérsela a un señor rico para que se la lleve a su finca. Ya esta vendida. ¿Quién la disfruta? O vendemos la Custodia de Arfe de Toledo. Hoy todo el mundo puede contemplarla. Tenemos la procesión del Corpus Christi. ¿Si la destruimos para vender el oro y la plata o las piedras preciosas… que gano con ello? No se puede destruir ni vender este patrimonio. Somos un pueblo con raíces y con historia.
 
 

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