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Aumentan las infidelidades on-line: la red ataca a la familia

© F.PROCHASSON / SHUTTERSTOCK
Hombre infiel
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Fruto de la cultura del consumo, según don Paolo Gentili, director de la oficina CEI para la pastoral familiar

Internet es cada vez más el lugar de los social network, de las comunidades. Es un lugar –nos lo recuerda el cyberteólogo y sacerdote Antonio Spadaro- que cada vez está más habitado, en especial por las jóvenes generaciones. Se ha convertido en un sitio donde conocer a otras personas, como una plaza moderna, pero también en un lugar lleno de trampas y tentaciones. Es el caso de un fenómeno que está creciendo en importancia las webs especializadas en citas. No solo para los solteros, sino que también están pensadas para quienes, ya casados, quieren concederse “una aventura”. Es un fenómeno muy rentable que ha llegado a todas partes, como confirman la prensa italiana (Huffington Post, 10 de abril).
 
Detrás hay una cultura de la relación entendida de forma consumista, sin ninguna idea real de la persona y de cómo ponerse al servicio. Es un tema muy delicado que destruye la familia. Por esto Aleteia le ha pedido su opinión a don Paolo Gentili, director de la Oficina Nacional para la pastoral de la Familia de la CEI.
 
Don Paolo, las redes sociales favorecen de forma natural a este tipo de comportamiento, pero es significativo que la misma idea de fidelidad conyugal sea puesta en tela de juicio de esta manera. ¿Es un indicativo de un nuevo modo de imaginar el compromiso y la familia? ¿Qué opina?
 
Don Paolo Gentili: Ha cambiado el modo de comunicarse. Los nuevos instrumentos de la web consienten amplias posibilidades de comunicación pero esto puede provocar fácilmente, en los momentos de más fragilidad de la vida cotidiana, situaciones que pueden romper las relaciones. No se puede imaginar un mundo sin social media, debemos trabajar en la educación en el diálogo dentro de las parejas, un diálogo espiritual que ayude a salir del aislamiento en el que las parejas se ven inmersas en nuestras ciudades, a menudo lejos de una sólida comunidad cristiana. Es un fenómeno en crecimiento que hay que tener en cuenta. Obviamente es necesario partir del Evangelio, y del tema de la custodia, sobre todo por parte de los sacerdotes que pueden apoyar a los matrimonios, a los novios y a los solteros en sus vidas. Es necesario redescubrir y educar en la virtud de la prudencia a la hora de usar estos instrumentos de comunicación.
 
El mismo acceso a la pornografía on-line –como informó Aleteia- cambia la percepción de las relaciones sociales, causando una debilitación de los vínculos de pareja. ¿Hay un recorrido pastoral que ayude a las parejas jóvenes en este punto?
 
Don Paolo Gentili: Indudablemente existe el mal y está creciendo en ciertas formas de comunicación, pero sobre todo llama la atención el vacío que se crea en la pareja.

La buena vida de la pareja se basa en la profundización del misterio de la persona amada en el transcurso de los años contra una cierta cultura del consumismo y del hedonismo. Hay una originalidad de formas en la pornografía cuando lo que hay que hacer es redescubrir la novedad en la persona amada, contra la instrumentalización de la persona. En la pornografía hay una ocultación de la belleza interior. Es necesario volver a anunciar la belleza en las arrugas, en las lágrimas de la relación; la persona revela un misterio que recuerda el Misterio de Cristo. Necesitamos recuperar una inocencia de la mirada, porque en el ojo de quien observa se recoge la belleza del otro. En la pornografía hay siempre una tentación de posesión y de cosificación de la persona, es un estilo de vida basado en la superficialidad. Es necesario educar en la profundidad de las relaciones humanas.
 
¿Cómo afronta la Iglesia italiana el tema de la familia? ¿Cuáles son los principales desafíos de hoy?
 
Don Paolo Gentili: Hay diversos frentes ante los que la CEI se interroga y actúa. Antes que nada la pareja y la familia, la belleza del  amor para siempre, que necesita una continua conversión. Hemos publicado recientemente un documento “Orientaciones pastorales sobre la preparación al matrimonio y a la familia” que se ocupa, a la luz del Magisterio, de favorecer un recorrido de acompañamiento de los adolescentes y de los novios. Con especial atención a la custodia de la corporeidad en los jóvenes y después para los jóvenes esposos que se convierten a su vez en padres. “Es la comunidad cristiana el sujeto del anuncio de la belleza del amor esponsal”, nos recordó el Papa Francisco. La relación conyugal se sostiene en la comunidad, en el pan eucarístico.

Sin embargo, hoy se vive en el aislamiento de la pareja y de las mismas personas en el interior de la familia. Los instrumentos de comunicación que parecen un modo para huir de la soledad , sin una comunidad y una educación a la prudencia, en realidad cortan más todavía la relación con los demás.
 

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