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¿Qué significa que el Papa haya tomado posesión de la Cátedra romana?

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El pasado domingo 7 de abril, el obispo de Roma tomó posesión de la basílica de San Juan de Letrán. ¿qué significado tiene esta ceremonia y cuál es su historia?

En el pasado, tras su coronación, el Papa iba en procesión solemne y fastuosa a la Basílica lateranense para la toma de posesión, en la que se llamaba “processio” o “equitatio”. La Constitución apostólica de Juan Pablo II Universi Dominici Gregis establece que “el pontífice, tras la solemne ceremonia de inauguración del pontificado y en un lapso de tiempo conveniente, tomará posesión de la Archibasílica Patriarcal Lateranense, según el rito prescrito (n.92). El Código de Derecho Canónico prescribe, por su parte, la necesidad de que el obispo tome “posesión canónica de su diócesis”, recomendando “vivamente que la toma de posesión canónica suceda en la iglesia catedral en un acto litúrgico, con la presencia del clero y del pueblo” (can. 382). La toma de posesión canónica se realiza presentando el documento que atestigua su elección y aceptación del nombramiento recibido.
 
Como explicó el Papa Benedicto XVI en la celebración de su toma de posesión, el 7 de mayo de 2005, día de la Ascensión, sólo en la luz de Cristo y gracias al misterio de su ascensión se consigue comprender el significado de la Cátedra, “que a su vez es el símbolo de la potestad y de la responsabilidad del obispo”.
 
El Papa, obispo de Roma, toma posesión de su Cátedra para testimoniar a Cristo, explicaba. La Cátedra es, por tanto, “el símbolo de la potestas docendi, la potestad de la enseñanza que es parte esencial del mandato de atar y desatar conferido por el Señor a Pedro y, después de él, a los Doce”. La potestad de enseñar no es un poder que deba atemorizar, sino “un mandato para servir”. El Papa, destacaba el Pontífice, “no es un soberano absoluto, cuyo pensar y querer es una ley”, y su potestad es por tanto “una potestad de obediencia y de servicio”, para que la Palabra de Dios pueda resplandecer entre los hombre indicándoles el camino.
 
El Ordo Rituum pro Ministerii Petrini Initio Romae Episcopi, aprobado por Benedicto XVI el 20 de abril de 2005, un día después de su elección, trata del ingreso del nuevo Pontífice en su catedral. La toma de posesión de la Cátedra, se lee en el texto, “significa emblemáticamente el deber del obispo con la Iglesia que se le ha confiado como Pastor, pero con un cuidado dirigido a todas las Iglesias, en cuanto miembro del colegio episcopal, que sucede in solidum al colegio apostólico por la Ordenación episcopal. Esto también vale para el Papa, con motivo de la peculiaridad de su sucesión apostólica, en cuanto a sucesor de Pedro, dispuesto por Cristo sobre el resto de los Apóstoles. El ejercicio de su ministerio episcopal se caracteriza primordialmente, por la potestad pastoral sobre todos los fieles, sin que esto quite nada al servicio que debe prestar a la Iglesia romana de quien es el obispo local” (n.20)
 
Igual que el rito de la imposición del Palio y la entrega del Anillo del Pescador tiene una connotación cristológica y universal, la toma de posesión de la Cátedra Romana tiene una dimensión pneumatológica, por tanto ligada al Espíritu Santo, que queda explícita en la celebración de la Misa votiva De Spiritu Sancto. La toma de posesión de la Cátedra del obispo de Roma celebra de hecho, al Espíritu de Dios que da inicio y cumplimiento a todas las cosas en la Iglesia y en el mundo (n.21).
 
El 18 de febrero de 2013, en una audiencia concedida al Maestro de las Celebraciones litúrgicas pontificias, monseñor Guido Marini, Benedicto XVI aprobó algunas modificaciones al Ordo y dispuso su publicación. Entre las novedades, ya sea en la celebración por el inicio del ministerio del obispo de Roma como en la toma de posesión de la cátedra de Roma en San Juan de Letrán, los ritos típicos se realizan antes y fuera de la Misa.
 
La legislación actual confirmó la elección de Juan Pablo I de rechazar la tiara y el rito de coronación. Juan Pablo II siguió el ejemplo de su predecesor, y ya que hasta la promulgación de la Universi Dominici gregis no había documentos que modificasen o suprimiesen el antiguo rito de coronación y que la Constitución apostólica del Papa Wojtyla, aunque reformaba toda la materia sobre las normas que regulan la elección, no disponía nada sobre este rito, se consideró abolido. El Ordo Rituum pro Ministerii Petrini Initio Romae Episcopi del 2005, no previendo ningún rito de coronación, confirmó la abolición. Por deseo de Benedicto XVI no se usa más el título de “Archibasílica Patriarcal Lateranense”, sino el de “Archibasílica Papal Lateranense”.
 
 
 
 
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