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¿Qué es el primado de Pedro?

© CIRIC
Puerta de la iglesia de Gallicantu, en Jerusalén: Pedro reniega de Cristo
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En la fe católica, el primado se transmite a los sucesores de Pedro, los obispos de Roma

1. Entre los dones comúnmente aceptados por los historiadores, existe la intención de Jesús de prever lo que sucederá después de su desaparición visible.
 
Si nos remontamos en el tiempo, encontraremos comunidades cristianas que son diferentes (Corinto no es Jerusalén), pero que a su vez están estructuradas y conectadas entre sí. Es en este contexto donde tienen lugar los cuatro Evangelios, a partir de testimonios directos. En los evangelios, la elección de los apóstoles, la formación, las instrucciones dejadas por Jesús para el futuro, y los consejos sobre cómo comportarse frente a las dificultades internas y externas ocupan un lugar muy importante.
 
Jesús no es sólo un predicador itinerante. Así como Moisés para los israelitas, Jesús estableció una nueva institución, fundada sobre los apóstoles. Esta se reconoce no sólo en una misma profesión de fe, sino también en diferentes ritos como el bautismo y la Eucaristía.
 
"Jesús anunció el reino y lo que vino fue la iglesia": esta frase (de Loisy, 1902), se suele citar como una condena de la Iglesia que no tiene nada que ver con el Mensaje original. Al contrario, bajo la pluma de Loisy, hay un elogio: el anuncio del Reino no era sin futuro, aun si los tres cortos años del ministerio de Jesús sigue siendo inimitable.
 
2. En el grupo de los apóstoles, Pedro ocupa siempre el primer lugar, cualquiera que sean los textos del Nuevo Testamento.
 
El Nuevo Testamento contiene varias veces la lista de los Doce Apóstoles: Pedro se menciona siempre primero. San Mateo insiste: "El primero, Simón", es de allí de donde viene el término "príncipe" de los apóstoles. Su lugar es tan original que Jesús lo cambió: de "Simón" se convirtió en "Pedro", para que Jesús pueda decir que sobre esta "piedra" edificaría su Iglesia.
Los Evangelios insisten igualmente sobre la fe de Pedro y sus debilidades. Pero la fe le viene de lo que el Padre le ha revelado y Cristo oró para que no le falte la fe. En la noche del Jueves Santo, Pedro negó a Cristo, pero lloró su pecado. Por ello, puede llevar a cabo la misión confiada por Jesús: “Y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos”.
 
En la mañana de Pascua, Pedro fué el primer apóstol que entró a la tumba vacía. Después de la pesca, Pedro sacó la red llena de peces grandes, ciento cincuenta y tres; y aunque habían tantos, “la red no se rompió”.
 
3. Fortalecer a sus hermanos, velar por la unidad, estas son dos misiones esenciales del Papa, sucesor de Pedro.
 
En Pentecostés, Pedro fue el primero en proclamar en el gran día: "Cristo ha resucitado”.  Pocos años después, Cristo creó un nuevo apóstol, único en su género: San Pablo. Pablo se enfrentará a Pedro por cuestiones que él considera crucial. Desea convencerlo, porque sabe que si se separa de Pedro, actuará en vano.
 
La generación de los apóstoles tiene algo único: haber sido testigos directos de los acontecimientos. Y tal como Jesús los ha llamado, de igual forma, pueden ellos llamar a su vez a otros, ya que por la imposición de las manos, ellos reciben al Espíritu Santo y continúan la misión.
 
En el momento de la redacción final de los evangelios, Pedro ya había muerto, mártir en Roma. ¿Qué interés hubieran tenido los Evangelios en valorar tanto a Pedro, si no sería que se continúe  la misión de Pedro?
 
Durante siglos, no se ha discutido la primacía de la Sede de Roma, incluso si su ejercicio es muy diferente a la de los tiempos modernos. Esta es un criterio de catolicidad: una comunidad no puede llamarse "católica" si no está en comunión con el sucesor de Pedro.
 
San Clemente, uno de los primeros sucesores de Pedro, murió antes del final del primer siglo. Él intervino en un conflicto que desgarró la comunidad de Corinto. Y no sólo escribió una carta, sino que también envió mensajeros para resolver el problema. Este hecho es aún más interesante si se resalta que  la comunidad de Corinto fue fundada por San Pablo. San Clemente se reconocía, por tanto, cierta responsabilidad en relación a una comunidad que  hubiera podido responderle que no tenía porqué rendirle cuentas.
 
En el siglo II, San Ignacio de Antioquía se refiere a Roma como la "presidenta de la caridad" y San Ireneo le atribuye un rol especial en los asuntos doctrinales: "Porque con esta Iglesia, a causa de su preeminencia especial, tiene que concordar toda la Iglesia, es decir, los fieles de todo el mundo; pues en ella se ha conservado siempre la sucesión apostólica por aquellos que son de todas partes.”
 
A partir del cuarto siglo, los primeros concilios trataron los serios problemas teológicos que agitaban a las comunidades orientales. Por lo tanto, Roma intervino poco, a no ser por los legados o reconocimientos a posteriori en las conclusiones. Pero durante el cuarto Concilio Ecuménico (Calcedonia 451) una carta del Papa León Magno es ratificada como expresión de la fe católica.
 
El ejercicio del primado romano en el primer milenio necesitaría un estudio  objetivo y detallado.  Es necesario un estudio para superar el cisma de 1054 y encontrar, en una nueva manera, la Iglesia única e indivisible desde el primer milenio.
 
4. Existen crisis desde el primer milenio, pero es sobre todo la ruptura con Constantinopla y la Reforma protestante las que desafían de manera radical la primacía del Papa.
 
Los concilios ecuménicos no han sido aceptados por todas las comunidades orientales. Así, algunas Iglesias se han encontrado  indirectamente en ruptura con Roma. Y estas son principalmente la iglesia armenia y la iglesia copta.
 
Desde la caída de Roma en manos de los bárbaros en el año 410, el centro del imperio "romano" se encontraba en Bizancio, que se convirtió en "Constantinopla". ¿Y respecto a la Iglesia, qué sucedía con el Estatus de Roma en relación a Constantinopla? Las tensiones y los malentendidos darán lugar a varias rupturas temporales. La de 1054 no hubiera sido muy grave, pero duró casi mil años, a pesar de los muchos esfuerzos de reconciliación realizados durante medio siglo. El primado del sucesor de Pedro forma parte de los desacuerdos que persisten. ¿Es este sólo un primado "de honor?
 
El papado en la época de Lutero no estaba ciertamente fuera de las sospechas. Sin embargo, el primer gran reformador se enfrentó al Papa con violencia (verbal), inaudita, considerándolo como el Anticristo. La tradición protestante no reconoce el Sacramento del Orden: El único sacerdocio es aquel de los fieles. A más razón, la tradición protestante no puede reconocer la autoridad suprema de cualquier cristiano como sucesor de Pedro.
 
Durante siglos, la primacía del Papa ha sido un tema de tabú: la mayoría de los católicos se han mantenido firmes y han sido odiados por los demás cristianos. Hasta el día de hoy, cuando de ambas partes, han aceptado reabrir el caso. Pero el camino es largo.
 
El movimiento de la historia ha dado lugar a la consolidación y la extensión de la primacía papal, que ha sido cambiada por el centralismo romano. Con el dogma de la infalibilidad papal, algunos se preguntaban si era necesario convocar sínodos o concilios. Con el Vaticano II, se evidenció que un concilio era posible. Incluso si su funcionamiento no es perfecto, los órganos colegiados se reúnen en Roma y alguna autoridad es reconocida por las instancias locales, como las conferencias episcopales nacionales. El Papa Juan Pablo II pidió a todos, que piensen en cómo ejercer la primacía en el futuro.
 
Por el lado ortodoxo, algunos perciben que el reconocimiento de una simple "primacía de honor" es demasiado débil, no corresponde con la historia del primer milenio y puede ser infiel a la voluntad de Cristo. Esta apertura está presente en el espíritu de acogida del actual patriarca de Constantinopla. Pero sin duda, todavía es una minoría en el mundo ortodoxo.
Del lado protestante, para muchos, el primado del sucesor de Pedro es un negocio que no les concierne y que no tiene realmente importancia. Para ellos, basta la profesión de fe común: "Cristo ha resucitado". Él no necesita buscar otra unidad, más visible.
 
Sin lugar a dudas, algunos siguen molestos por todo lo que lleva la marca romana. Existen algunas palabras como "indulgencia", que reviven la antigua ira. Otros en cambio, en diálogo con los católicos o cristianos, aceptan reabrir el caso. En la era de la globalización, la posibilidad dada por Cristo, de referirse al sucesor de Pedro, ¿no es providencial?
 
 
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