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Una Sede Vacante única con Papa aún vivo

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Ayer dio comienzo el periodo de interregno hasta que concluya el Conclave

Desde ayer a las 8 de la tarde hora de Roma, con el fin de la jornada laboral del Pontífice, comenzó técnicamente el periodo de la sede vacante, aunque oficialmente ha comenzado hoy 1 de marzo. Se trata, sin embargo, de una situación inédita, pues la Constitución apostólica Universi Dominici Gregis, que dicta las normas para la vacante de la sede apostólica y la elección del romano pontífice – aun admitiendo la posibilidad de la renuncia al ministerio petrino – está pensada a partir de la muerte del pontífice, y no de su renuncia.
 
En ese momento, en todo caso, dejan su cargo el Secretario de Estado, los presidentes, los prefectos y de los miembros de todos los dicasterios vaticanos. Permanece para la administración ordinaria, el camarlengo (el actual secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone) así como el sustituto de la secretaría de Estado (monseñor Angelo Giovanni Becciu), el secretario para las relaciones con los Estados (monseñor Dominique Mamberti) y los secretarios de los Dicasterios vaticanos.  También permanece en su puesto el decano del Colegio Cardenalicio (Angelo Sodano), que no entrará en el Cónclave ya que tiene más de 80 años, el penitenciario mayor (el cardenal Manuel Monteiro de Castro), el cardenal vicario para la diócesis de Roma (Agostino Vallini), el cardenal arcipreste de San Pedro (Angelo Comastri), el limosnero de Su Santidad (mons. Guido Pozzo) y el maestro de ceremonias pontificio (mons. Guido Marini), así como los nuncios y los delegados apostólicos.
 
Es el camarlengo el que tiene el deber de sellar el apartamento pontificio, de tomar posesión del Palacio Apostólico, de atender y administrar, con el consenso de los cardenales en los casos más graves, los bienes y los derechos temporales de la Santa Sede.
 
La “maquinaria” de la Iglesia no se detiene por completo: las oficinas vinculadas a las actividades de caridad o a los aspectos sacramentales, así como los tribunales continuarán funcionando normalmente.
 
Según las afirmaciones del profesor Eduardo Baura, docente de Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de la Santa Croce y consejero de la Congregación para los Obispos, a Aleteia “el gobierno de la Iglesia en esta primerísima fase se confiará a la Cámara apostólica formada por el Camarlengo, por su vice y por sus consejeros, al menos hasta que no se constituyan las congregaciones generales de los cardenales a los que se confiará el timón para la etapa sucesiva”.
 
El sábado por la mañana, por tanto, el decano del colegio cardenalicio convocará formalmente a todos los cardenales para que vengan a Roma y de esta manera se puedan comenzar cuanto antes las congregaciones generales, previstas para el lunes 4 de marzo. Será él quien también establezca la agenda con los temas del orden del día de las congregaciones generales. En este periodo, especificó el profesor Baura “las congregaciones generales no tendrán potestad legislativa, no tendrán el derecho de revocar, sólo podrán interpretar las normas ya existentes. Las cuestiones ordinarias serán tratadas por los cardenales reunidos en congregación general, en la que podrán participar todos los cardenales, incluyendo a los mayores de ochenta años que no tienen derecho al voto, o en congregación particular para las cuestiones más prácticas, compuesta por el cardenal camarlengo además de tres purpurados elegidos de las tres órdenes cardenalicias (obispos, presbíteros, diáconos) cuyas denominaciones derivan de las subdivisiones medievales del clero de Roma, y que permanecen en cargo durante tres días”
 
Es durante las congregaciones generales donde además tiene lugar una especie de pre-Cónclave, en el que se reflexiona sobre los desafíos que amenazan a la Iglesia y sobre los que se puede obtener el perfil ideal del futuro Papa.
 
 
 
 
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