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Nuevas perspectivas para la clase de religión en España

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Podría aprobarse una materia alternativa evaluable, como pide la Iglesia desde hace años

El borrador de Ley de Mejora de Calidad Educativa (LOMCE), que ha presentado  el ministro de Educación, José Ignacio Wert ofrece algunas variaciones respeto la ley anterior en lo tocante al estatus de la asignatura de religión, y a otras cuestiones que han sido motivo de tensión entre las asociaciones católicas de padres y la administración educativa.
 
Por ejemplo, la LOMCE confirma la supresión de la polémica Educación para la Ciudadanía, que en una propuesta inicial del ministro, se había mantenido en la ESO con el nombre de Educación Cívica y Constitucional, sin “contenidos polémicos”, según el ministerio.
 
El proyecto de reforma educativa que impulsa el Gobierno de Mariano Rajoy recupera la asignatura alternativa a la religión que se perdió con la reforma de los años noventa y que reclamaron los obispos durante la negociación en 2005 y 2006 de la actual ley Orgánica de Educación (LOE).  La existencia de esta materia alternativa estaba prevista en el Concordato de 1979, pero los gobiernos posteriores no la habían respetado en sus legislaciones.
 
La Conferencia Episcopal no ha conseguido sin embargo que se respeten todos los elementos del concordato: por ejemplo, la asignatura de Religión  sigue sin ser evaluable y computable en todas las etapas educativas.
 
La nueva materia alternativa a la Religión se llama “Valores Culturales y Sociales” en primaria y “Valores Éticos” en secundaria.
 
Tanto en primaria como en secundaria se incluye la materia, sea Religión o su alternativa, dentro de las asignaturas obligatorias en cada uno de los cursos. En ambos casos, los padres podrán elegir si su hijos estudian Religión o la asignatura alternativa (artículos 18'1 y 24).
 
En bachillerato, la ley modifica la actual situación, en que Religión sólo se daba en el primer curso, y la incluye en ambos cursos como una asignatura específica optativa más. Es decir, de las que pueden elegir dentro de cada modalidad (artículo 34).
 
El texto del borrador obliga a que todo el alumnado tenga que cursar Religión Católica o la alternativa, volviendo a lo previsto en la Ley Orgánica de Educación (LOCE) del Gobierno de Aznar en 2002, que nunca llegó a entrar en vigor. La nota de la asignatura será evaluable, con lo cual contará para repetir curso o no. Pero en cambio, no contará para hacer media (artículos 29 y 36 bis).
 
El último borrador, remitido por el ministerio, admite que la reforma educativa podría implantarse en el curso 2014-15 o incluso más tarde, en  el 2015-2016.
 
Para más información: http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=13384
 
Una historia conflictiva
 
La asignatura de Religión en el sistema educativo ha sido fuente constante de conflictos prácticamente desde la instauración de la democracia.
 
Antes de 1970, la enseñanza de religión se insertaba en el plan de estudios como cualquier otra asignatura. En 1790 se aprobó la ley General de Educación (LGE), que determinaba la presencia de la asignatura de Religión en la escuela y ponía de manifiesto que existía una materia de educación y formación religiosa. Hasta 1975, la religión fue una materia esencial de formación humana integral. Era una asignatura que tenía que ser cursada por todos los alumnos.
 
El 1979 se firmaron los acuerdos Iglesia-Estado, que sustituían al Concordato de 1953. En el acuerdo sobre educación, se establecía que la enseñanza religiosa debía que ser algo normal en la escuela, equiparada en todo con las demás asignaturas y garantizando el derecho a recibirla para todos aquellos que lo deseen. Por primera vez, el acuerdo apelaba a la libertad de conciencia. La enseñanza de Religión no tendría un carácter obligatorio para los alumnos pero si garantizaba el derecho a recibirla.
 
"Por ello las autoridades académicas adoptarán las medidas oportunas para que el hecho de recibir o no la enseñanza religiosa no suponga discriminación alguna en la actividad escolar" (art. II Acuerdo sobre enseñanza y asuntos culturales). 
 
Acto seguido, el 1980 se instauró la Ley Orgánica del Estatuto de Centros Escolares (LOECE). El Gobierno de Unión de Centro Democrático (UCD) desarrolló una política educativa plasmada en la ley de libertad religiosa. Este año se dieron las Órdenes Ministeriales del 16 de julio. "La enseñanza de la religión y moral católicas" en los centros docentes de Preescolar y de Educación General Básica y también en Bachillerato y Formación Profesional. En estas  Órdenes Ministeriales se indica que la enseñanza religiosa se impartirá en cada curso como materia ordinaria equiparable al resto de materias. Pero solo podía ser impartida si lo solicitaban padres o alumnos. De ahí su carácter optativo para alumnos y no para el centro.
 
Sin embargo, con los gobiernos posteriores, la asignatura de religión experimentó un tiempo de precariedad. El 1983 el Gobierno del Partido Socialista Obrero Español, (PSOE) que acabada de acceder al poder con Felipe González, se planteó como cuestión prioritaria la reforma del sistema educativo.  El 1985 el Ministerio de Educación impulsó la Ley Orgánica Reguladora del Derecho a la Educación (LODE). Estuvo a punto de suprimir la ética como alternativa a la religión. Pero finalmente, el Gobierno mantuvo ética como asignatura obligatoria para todos los alumnos, con el nombre "educación para la convivencia".
 
Durante este tiempo la asignatura de “Religión y moral católica” se enseñaba de modo opcional junto con la de “Ética”, ambas eran evaluables y computables por igual de cara a la promoción de curso.
 
En el curso 1986-87 se produjo una restructuración profunda del Ministerio de Educación que llevó la una segunda reforma educativa, la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE), en la que la asignatura de Religión se mantenía como tal, pero se devaluaba la alternativa, pues no había evaluación, ni exámenes, ni estudio. Con lo cual, la asignatura confesional experimentó un fuerte descenso porque eran muy pocos los alumnos que la cursaban.
 
La Ética desapareció como asignatura, diluyéndose en una lista de temas transversales, supuestamente incluidos en el currículo de todas las asignaturas, salvo un espacio específico en el 4º curso de la ESO.
 
Posteriormente, bajo el segundo Gobierno de José Maria Aznar se aprobó, en el 2002, la ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE), ley que nunca llegó a aplicarse. Se trataba de una asignatura llamada "sociedad, cultura y religión", evaluable a todos los efectos y de carácter obligatorio. Podía ser confesional (con profesores de religión) o no confesional (con profesores de Filosofía e Historia).
 
Pero cuando los socialistas liderados por José Luis Rodríguez Zapatero llegaron al poder en 2004, paralizaron la LOCE, y en 2006 se aprobó la Ley Orgánica de educación (LOE). Una de las novedades de esta ley fue la creación de la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía (obligatoria y evaluable en Primaria, ESO y Bachillerato), mientras que se mantuvo la Religión como oferta obligada, pero optativa para los alumnos, con las mismas características (es decir, sin alternativa) de los cursos anteriores.
 
 
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