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La asignatura de religión no es una «concesión a la Iglesia”

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Habla Julia Gutiérrez, delegada de enseñanza de Valladolid (España)

-La Iglesia apoya la nueva ley de educación que propone el PP ¿Por que?
 
Intuyo que hay varias razones de peso.
 
Una es que el Anteproyecto de Ley Orgánica de Mejora Educativa, (LOMCE), sitúa a la asignatura de religión dentro del articulado de la ley, situación que no se da ni en la vigente Ley Orgánica de Educación (LOE) ni la anterior (LOGSE), del PSOE, que relegan la asignatura de Religión a una disposición adicional.
 
Otro motivo es que la LOE institucionalizó una situación negativa que ha perjudicado a la religión, ya que creó  una asignatura alternativa denominada Medidas de Atención Educativa (MAE). Esta asignatura no es objeto de evaluación porque no aborda contenidos especializados y se debe desarrollar con  actividades orientadas a la comprensión lectora y al estudio, aunque la ley establece  un cierto control que en la práctica no suele llevarse  a cabo. Algunos IES proponen en la programación anual un seguimiento, pero la práctica del aula muestra que esta asignatura deriva en una pérdida de tiempo en la mayoría de los casos, en hacer los deberes los que de verdad son aplicados, jugar  a las cartas y al bingo, o no hacer nada, basta que los alumnos no hagan mucho ruido.
 
La LOE explicita que esta asignatura no puede impartir contenidos curriculares que se estén tratando en las asignaturas durante la Etapa, pero no se suele cumplir por lo que los alumnos, viendo que pueden hacer los deberes en clase, profundizar asignaturas o perder el tiempo, se inclinan por lo más fácil.
A mi modo de ver la existencia de esta asignatura es antipedagógico, discrimina  a los alumnos de religión que no tienen la ocasión de profundizar asignaturas, y es un fraude que los ciudadanos hemos estado subvencionando con nuestros impuestos.
 
Creo que otro motivo es que la asignatura de religión en Bachillerato figura como una optativa, entre muchas, no existiendo una alternativa que la confronte.
 
Y, por último, decir que se espera un cambio en  la carga lectiva semanal pues si se llega  a aprobar la LOMCE la religión dispondrá de por lo menos una hora más semanal en algunos cursos. En la actualidad 1-3-4 de ESO tienen solo 1 hora semanal. Poco tiempo para poder atender  una disciplina, menos tiempo cuando hay fiestas o puentes entre medias.
           
 
-Y ¿cuáles son los cambios o aspectos negativos que contempla la reforma?
 
Las leyes educativas son limitadas, nunca reflejan la utopía, el ideal, pero lo menos malo son estas nuevas asignaturas.
Pero sí tengo una objeción que me preocupa pues no creo que el Estado sea el órgano competente a la hora de establecer los contenidos de ética o los de educación en valores culturales y sociales que deberían contemplar todas las asignaturas. La misma religión católica tiene en sus enseñanzas la aportación del Pensamiento Social Cristiano.
 
Si es el Estado el que va a regular los contenidos ¿cuáles establecerá? ¿Quiénes serán los docentes de esas materias?. Me preocupa porque la educación está sometida a los vaivenes de la política. No existe un pacto de Estado donde los grupos intermedios, asociaciones, etc,  puedan opinar, en un ejercicio pre-político, sobre lo que se debería impartir en esas asignaturas. ¿Cómo hacer para que los radicales comprendan que la libertad es un derecho de todos y que todos deberíamos estar protegidos contra toda manipulación ideológica?
 
-¿Sería una buena noticia que desapareciera la asignatura "Medidas de Atención Educativa"?
 
Sí porque en la práctica se ha revelado como “desatención en educación dentro de un sistema educativo”. Esto va contra el sentido común.
 
Las MAE se han revelado como una pérdida de tiempo aceptada,  un fraude y un error pedagógico que incita  a la des-educación (creando esquizofrenia),  porque es modelo educativo de falta de esfuerzo y de relativismo ya que todo vale con tal de no cursar una asignatura que viene concebida y malinterpretada desde una alta carga ideológica. Al final quien ha salido perdiendo es el niño, adolescente y joven.
 
Me pregunto ¿qué sucedería si a las asignaturas de matemáticas, lengua, biología, u otras, se las pusiera una alternativa como MAE?. Se me objetará diciendo que no compare la religión con otras asignaturas y no lo hago pues nunca apoyaría una cuestión semejante. Pero sí debo decir que la disciplina que más me ha ayudado a pensar, reflexionar, inducir y deducir, analizar, criticar etc, ha sido la Teología, concretamente la Doctrina Social de la Iglesia; debido a ello pediría un respeto por esta materia.
 
– ¿Sería una buena noticia que la asignatura de religión pudiera computar en la media de la nota final?
 
Sí. No porque sea un incentivo para que los padres elijan religión, sino porque la asignatura de religión posee un propio estatuto epistemológico, presenta un diálogo entre fe y cultura, forma parte del Bien común de los pueblos y se coloca dentro del ámbito académico como las demás disciplinas y saberes, en un discurso interdisciplinar que proporciona un saber integral.
 
Hoy día una persona que desconoce las religiones no sabe leer e interpretar una obra de arte, desconoce el recorrido de la religión  a lo largo de la historia, no identifica las raíces culturales, no sabe que los articulados de las constituciones tienen un trasfondo ético/religioso cristiano, y, por supuesto,  la persona no tiene la ocasión de desarrollarse integralmente, ni tiene elementos para dar sentido a su vida porque dentro del abanico de saberes no está incluida la religión.
 
Por tanto, la asignatura de religión, si viene reconocida en igualdad de condiciones que las demás asignaturas, debería contar en la nota media y para la obtención de becas porque la persona que la cursa tiene más méritos, conocimientos y competencias.
 
-Esta reforma ¿es o no es una concesión del Gobierno a la Iglesia?
 
No son con concesiones ni para la Iglesia, ni para la materia, ni para los docentes, ni para los padres.
 
La existencia de la religión en la escuela es un deber del Estado que, subsidiariamente, a través de sus instituciones, y en el ejercicio democrático, ofrece y distribuye un aspecto del Bien común como es el de  la educación, instrucción y cultura.
 
A partir de aquí los padres tienen el derecho/deber de solicitar para sus hijos una educación acorde con sus convicciones, en el ejercicio de su libertad. Por eso la asignatura de religión es de libre elección.
 
-La reforma contempla los mismos cambios para la escuela pública y privada ¿tendría que ser así?
 
Estimo que aquí hay otra contradicción pues se pide igualdad de condiciones legales cuando en el ideario de los centros concertados viene explicitado lo que son y qué pretenden.
 
Cuando un padre lleva a su hijo a un colegio concertado católico sabe dónde y a qué lo lleva. Lo que pasa es que se trata de satisfacer a quienes piden que sean respetados sus ejercicios de libertades en materia de elección de centros. Frecuentemente se oye decir “yo tengo derecho a estudiar dónde quiera”, pero no se piensa que hay unas reglas de juego. Si quiero pertenecer a la asociación de la capa roja que la muestra por todas las ciudades españolas el día 15 de mayo  no puedo pretender presentarme con una verde.
 
-¿En los últimos 20 o 30 años qué cambios significativos cree que ha habido con la asignatura de religión? ¿Ha sufrido momentos de discriminación?
 
Muchos cambios y situaciones de discriminación. Pasó de ser una materia que se ofrecía junto a  otra alternativa que era evaluable y que computaba en el expediente académico,  disfrutando de situaciones en condiciones de igualdad con las demás materias, a ser una asignatura que se imparte dentro del horario escolar pero sin una real y justa alternativa al carecer de evaluación, de contenidos especializados y no computar en el expediente académico. Esta alternativa MAE en la práctica es una zancadilla para la religión porque permite todo lo anterior dicho, incluso la falta de asistencia a clase de los más mayores, sin consecuencias.
 
-¿Considera que en algún momento la iglesia ha tenido privilegios en educación?
 
Cuando se habla de privilegios se hace referencia, implícitamente, a cuestiones ideológicas.
 
Sin embargo la Iglesia, en materia de educación, proporciona un servicio enviando  a un profesor para atender la necesidad que presentan unos padres, una familia, cuando solicitan  para sus hijos una educación, de modo libre. Los padres de estos alumnos pagan también unas tasas al Estado para poder disfrutar en igualdad de condiciones de la educación integral por lo que no se trata de hacer un favor a la Iglesia, sino de cumplir  un mandato constitucional.
 
Si objetivamente ha recibido un privilegio no lo sé, no conozco casos. Sé que si las instituciones de la Iglesia cerraran sus centros educativos, sanitarios, asistenciales, el Estado no podría hacer frente a los gastos que proporcionan esas asistencias. Debido a esto estimo que la Iglesia está colaborando al Bien común y a la distribución de bienes de forma excepcional.
 
Me pregunto con frecuencia ¿dónde están los comedores solidarios de los sindicatos, los partidos políticos, en qué situaciones colaboran gratuitamente quienes reivindican ideología utilizando el lenguaje de los Derechos Humanos…?
 
También me pregunto ¿de dónde vienen las financiaciones de los partidos, sindicatos etc?, pues de las tasas que pagan los ciudadanos que, además, tienen que aguantar los desprecios hacia su libertad religiosa, de culto y de expresión.
 
-Estudiantes de diferentes  ciudades se han manifestado en contra de la posible reforma LOMCE. ¿Por qué cree que  pasa esto? ¿No interesa la religión?
 
La mayoría de manifestaciones contra la reforma educativa que conozco están altamente politizadas. Muchos representantes que aparecen en TV no están en edad escolar, son bastante mayores y las reivindicaciones no tienen carácter educativo sino político o ideológico, carecen de argumentaciones, o presentan  argumentaciones que muestran problemas personales no resueltos, por ejemplo cuando se dice “tuve un cura de profesor…”.
 
No interesa la religión porque es una instancia también crítica, revolucionaria. Aprender a ser como Jesucristo supone trabajar por la justicia y la libertad, en muchos casos oponiéndose a los poderes establecidos. Estudiar religión significa posicionarse y denunciar injusticias y esto no interesa. Es mejor proporcionar elementos que destrocen una buena educación o faltar a clase de alternativa porque, total, no pasa nada. Se prefiere que las personas no reciban una educación que las haga pensar y decir “esto no es así”, “no conduce a nada”, “aquí hay fraude” “esto es injusto” “se debería hacer así…”. Se prefiere  no ofrecer saberes, tener ciudadanos dóciles e impartir una asignatura que, contradictoriamente, no es tal, dentro de una institución pública que se muestra como  educadora de ciudadanos.
 
-Cree que una buena reforma pasaría por poner la religión, confesional o aconfesional, como una asignatura obligatoria?
 
Debería ser obligatoria en cuanto disciplina académica, en igualdad de condiciones con las demás disciplinas. Pero los contenidos no se valoran lo suficiente, ni los métodos que han de ser puramente académicos, correspondientes a la investigación y al diálogo interdisciplinar, a la adquisición de conocimientos y desarrollo de competencias, y, en última instancia a saber ser y convivir (Delors).
 
A nivel político quizá no interese porque hay que llegar a un diálogo de equilibrio con las fuerzas contrarias a la asignatura, a un consenso que trate de satisfacer lo más posible a todos; se busca lo políticamente correcto y por lo menos con el Anteproyecto LOMCE se establecen asignaturas que son el menos mal posible.
 
Todavía no se ha llegado a la comprensión plena de la validez del estudio de la religión. A la religión se la rechaza por su matiz confesional, pero me pregunto ¿es que existe una educación neutra? ¿no son confesionales los partidos políticos, sindicatos, plataformas por un laicismo excluyente?. Lo son y además impositivos y poco abiertos al diálogo.
 
La misma reivindicación excluyente de la religión es confesional. Existen profesores que imparten sus asignaturas con matices confesionales. En mis años de docencia he coincidido con profesores que utilizaban sus asignaturas para impartir ideología contra la religión católica.
 
Se habla de escuela pública y laica pero es  falaz excluir la religión. Laikós significa “perteneciente al pueblo”, y en estos momentos el pueblo español elige en un porcentaje superior al 70%, año tras año, la religión católica (a pesar de que en  muchos casos, en el momento de la matrícula, se ha inducido al alumno a no elegir religión),  teniendo que sufrir toda la ciudadanía española una alternativa vacua que de haberse impartido bien habría colaborado a que en la sociedad no se dieran situaciones de mala educación.
 
Al no poder derogar los Acuerdos con la Santa Sede  se va  a Roma por Santiago. Si no se puede con unos Acuerdos que son Internacionales, que por parte de la Iglesia son respetados, y en cierta medida también por el Estado que no ha suprimido la materia de religión, pues se establecen medidas que la perjudican.
 
Quisiera terminar esta comunicación apelando a que los ciudadanos hagan un ejercicio de libertad y razonamiento en materia de educación, miren la sociedad que tenemos y busquen los cauces para que los niños, adolescentes y jóvenes crezcan con la riqueza de los principios y valores personales y sociales que aporta la religión, si se me permite la religión católica.

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