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Sociedad de San Vicente de Paúl, fe hecha caridad

© Sylvie DUVERNEUIL/CIRIC
Albane, miembro de la Sociedad San Vicente de Paúl, visita a Fabienne, impedida en una silla de ruedas, en Pantin (Francia)
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Más de cien años ayudando a los necesitados

Cuando se habla de caridad es mejor ir a los hechos. Por este motivo, entre los encargados de presentar a los periodistas acreditados ante el Vaticano el mensaje de Benedicto XVI para la Cuaresma 2013, que habla de la relación entre la fe y la caridad, se ha dado la palabra al presidente general de la Confederación Internacional de la Sociedad de San Vicente de Paul.
 
Y es que sólo esta institución católica ofrece ayuda concreta a  37 millones de personas en todo el mundo. Tan sólo en la España hundida en la crisis económica, en los últimos 4 años, se ha quintuplicado el número de familias que acuden a las conferencias de San Vicente de Paúl en busca de alimentos.
 
“Podemos resumir todas estas actividades en las virtudes y en la práctica de los valores evangélicos de la fe, la esperanza y la caridad”, aclaró el singapurense Michael Thio, presidente de la Confederación.
 
Thio, de 66 años, quien ha sido director general de BT (British Telecom) en el sudeste asiático, ilustró lo que considera el secreto para comprender la solidaridad cristiana: “Creer en la caridad suscita caridad”.
 
La Sociedad de San Vicente de Paúl está presente en 147 países  y cuenta con más de 750.000 socios distribuidos en cerca de 52.000 grupos de trabajo denominados "Conferencias".
 
Junto a esta base social, la institución recibe la ayuda de más de 1.500.000 de personas que colaboran, bien como voluntarios o mediante aportaciones económicas, en las diferentes iniciativas que la Sociedad lleva a cabo allí donde sean necesarias.
 
La Sociedad de San Vicente de Paúl nació en París, en el año 1833, de la mano de un grupo de jóvenes católicos, entre los que destaca Federico Ozanam que, ante las desigualdades e injusticias sociales de su tiempo, deciden actuar sirviendo a las personas más desfavorecidas como cauce natural de su fe.
 
 
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