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Dios llora en Iraq: y sin embargo, hay esperanza

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Elegido un nuevo patriarca caldeo, monseñor Louis Sako de Kirkuk

Los cristianos de Iraq, mayoritariamente de rito caldeo (católico), constituyen una de las comunidades más castigadas por la persecución religiosa en el mundo: desde la guerra del Golfo que derrocó al régimen de Saddam Hussein y la consiguiente desestabilización de la zona a manos de grupos islamistas, los cristianos iraquíes han sido objeto de una campaña de hostigamiento y represalias sangrientas, que ha provocado su salida masiva del país.
 
Sin embargo, la palabra más repetida por ellos es “esperanza” de cara al futuro, a pesar de las dificultades.  “Esperanza” es también la palabra preferida del nuevo Patriarca de esta pequeña comunidad, monseñor Louis Sako, que fue elegido ayer por un pequeño sínodo caldeo reunido en Roma, en presencia del cardenal Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales.
 
En declaraciones a Asianews, afirma que el camino será “difícil”, que “harán falta muchos sacrificios”, pero “también mucha esperanza”. El gran deseo del nuevo patriarca es la vuelta de los cristianos iraquíes en la diáspora a su país de origen. “Hay que prepararles el terreno para su vuelta, tanto aquí como en Bagdad".
 
Los cristianos iraquíes están presentes en Iraq desde el siglo I, mucho antes de la llegada del Islam. Sin embargo, su presencia es cada día más precaria a causa de la presión fundamentalista: amenazas y asesinatos (más de 2.000 personas desde 2003) han provocado un éxodo sin precedentes de cristianos hacia Siria, Líbano y Jordania, y hacia la zona del Kurdistán iraquí.  Las agencias de ayuda católicas se han volcado para asistirles, especialmente Ayuda a la Iglesia Necesitada, que ofrece a través de Aleteia TV estos dos vídeos documentales sobre los cristianos en Iraq.
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