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“¿Qué futuro espera a los cristianos en Oriente Medio?”

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El arzobispo iraquí Sako y el patriarca de Jerusalén Twal piden ayudar a quienes sufren en la región

La situación en Oriente Medio “es preocupante, al igual que lo son ciertas cosas que se oyen decir sobre la primavera árabe por algunos dirigentes”. Con estas palabras inicia el llamamiento sobre el futuro de los cristianos de Oriente Medio lanzado por el arzobispo caldeo de Kirkuk, monseñor Louis Sako, el miércoles 23 de enero a través de la agencia Fides.

Según Mons. Sako, la “mezcla de etnias, religiones e idiomas” presentes en la zona meridional conduce inevitablemente a tensiones y conflictos, ya que en esa región del mundo “nunca se ha afirmado un criterio de ciudadanía capaz de integrar a todos, independientemente de su religión o grupo étnico al que pertenezcan”.
 
Según monseñor Sako, los procesos disgregativos que tienen lugar en Iraq en estos momentos -y que en el futuro también podrían afectar a Siria- “empeoran la situación”, ya que en los vacíos de poder institucional la seguridad no está garantizada y se abren espacios a la acción de los grupos criminales y extremistas. 

La situación en Oriente Medio “es preocupante, al igual que los son ciertas cosas que se oyen decir sobre la primavera árabe por algunos dirigentes”. Con estas palabras inicia el llamamiento sobre el futuro de los cristianos de Oriente Medio lanzado por el arzobispo caldeo de Kirkuk, monseñor Louis Sako, el miércoles 23 de enero a través de la agencia Fides.

Para el prelado, la “mezcla de etnias, religiones e idiomas” presentes en la zona meridional conduce inevitablemente a tensiones y conflictos, ya que en esa región del mundo “nunca se ha afirmado un criterio de ciudadanía capaz de integrar a todos, independientemente de su religión o grupo étnico al que pertenezcan”.

Según monseñor Sako, los procesos disgregativos que tienen lugar en Iraq en estos momentos -y que en el futuro también podrían afectar a Siria- “empeoran la situación”, ya que en los vacíos de poder institucional la seguridad no está garantizada y se abren espacios a la acción de los grupos criminales y extremistas.

En este contexto, para los cristianos de Oriente Medio, la incertidumbre se transforma fácilmente en ansiedad y miedo. “Nos preguntamos si todavía es posible pensar en una convivencia armoniosa y digna de ese nombre”, escribe el arzobispo caldeo, refiriéndose a las discriminaciones que sufren las personas que no siguen lo que él define la “religión del Estado”.

Según el arzobispo, los cristianos de Oriente Medio deben evitar la “trampa del nacionalismo” y proponer siempre a todos “las formas del amor vivido y predicado en el Nuevo Testamento”,  mientras que los musulmanes “tienen que actualizar la aplicación de las enseñanzas del Corán”.

La fórmula ideal propuesta por monseñor Sako es la de la “laicidad positiva” que “respeta la religión y puede expresar una mirada más adecuada de la persona”.

El prelado manifestó su esperanza en que la ayuda de la Iglesia a los cristianos de Oriente Medio se manifieste de formas cada vez más concretas.

Mientras tanto, el patriarca latino de Jerusalén, monseñor Fouad Twal denunció el drama sirio y la humillación y sufrimiento de los cristianos de Oriente Medio, en una carta de solidaridad ante el sufrimiento de Siria difundida el jueves 24 de enero en la web del patriarcado.

“Somos conscientes de que Siria y sus habitantes están viviendo en esta hora trágica el drama de la cruz que puede encontrar la luz solo en la cruz y en la pasión de Nuestro Señor –afirmó, tras visitar Mafraq,  donde Cáritas de Jordania acoge a numerosos refugiados sirios-. Nuestra voz se eleva para recordar a los muertos y defender a los vivos, a los que permanecen todavía en sus tierras y a todos los que, refugiados, perdieron todo y tuvieron que abandonar su país. El drama de los unos y de los otros es muy grande y no puede dejarnos indiferentes”.

Citando las palabras de Benedicto XVI, Twal volvió a pedir el final de la violencia en su carta: «Llamo a los que pueden intervenir para favorecer un diálogo finalmente constructivo –concluyó–, porque seguramente existe una salida, si tenemos el valor y la voluntad para emprender por amor de la paz y no por otros intereses».

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