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Paz, crisis económica y respeto a la vida en el discurso del Papa al Cuerpo Diplomático

© GIAMPIERO SPOSITO / AFP
5. Desde 1870 es la sede del cónclave, la reunión en la que los cardenales electores del Colegio Cardenalicio eligen a un nuevo papa. Una vez se ha elegido Papa, se le conduce a la diminuta sala de las lágrimas de la Capilla Sixtina. Esta capilla se encuentra a la izquierda del altar bajo El Juicio final y se la denomina de este modo porque el nuevo Papa suele irrumpir en llanto por la emoción del nombramiento.
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Tradicional intercambio de felicitaciones por el año que empieza

«La Iglesia, desde su inicio abraza a todo el universo y con él a cada pueblo, cada cultura y tradición». Esta “orientación” no representa una injerencia en la vida de las diversas sociedades, sino que sirve más bien para iluminar la recta conciencia de aquellos ciudadanos e invitarlos a trabajar por el bien de toda persona y por el progreso del género humano. Lo dijo esta mañana Benedicto XVI al recibir en el Vaticano al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede.

Entre los temas abordados en este discurso se colocan la paz, la crisis económica y el respeto de la vida: "A veces hoy se nos hace creer que la verdad, la justicia y la paz son una utopía y que se excluyen mutuamente -dijo-. Parece imposible conocer la verdad y los esfuerzos por afirmarla parece que desembocan con frecuencia en la violencia. Por otra parte, y de acuerdo con una concepción muy difundida, el empeño por la paz consistiría en una búsqueda de compromisos que garanticen la convivencia entre los pueblos o entre los ciudadanos dentro de una nación. Desde el punto de vista cristiano, por el contrario, existe un vínculo íntimo entre la glorificación de Dios y la paz de los hombres sobre la tierra, de modo que la paz no es fruto de un simple esfuerzo humano sino que participa del mismo amor de Dios. Y es precisamente este olvido de Dios, en lugar de su glorificación, lo que engendra la violencia. En efecto, ¿cómo se puede llevar a cabo un diálogo auténtico cuando ya no hay una referencia a una verdad objetiva y trascendente? En este caso, ¿cómo se puede impedir el que la violencia, explícita u oculta, no se convierta en la norma última de las relaciones humanas? En realidad, sin un apertura a la trascendencia, el hombre cae fácilmente presa del relativismo, resultándole difícil actuar de acuerdo con la justicia y trabajar por la paz. A estas manifestaciones del olvido de Dios se pueden añadir las que son debidas a la ignorancia de su verdadero rostro, que es la causa del fanatismo pernicioso de matriz religiosa, y que también en 2012 ha provocado víctimas en algunos países. se trata de una falsificación de la religión misma, ya que ésta por el contrario busca reconciliar al hombre con Dios, iluminar y purificar las conciencias y dejar claro que todo hombre es imagen del Creador".

Benedicto XVI renovó un llamamiento por la paz en todos aquellos Estados, desde Siria hasta Congo y Nigeria, donde las poblaciones son arrolladas por la guerra y la violencia. Se refirió además a la crisis económica a la que dijo es necesario no resignarse. "La educación es otra vía privilegiada para la construcción de la paz. Nos lo enseña, entre otras cosas, la crisis económica y financiera actual -destacó-. Ésta se ha desarrollado porque se ha absolutizado con demasiada frecuencia el beneficio, en perjuicio del trabajo, y porque se ha aventurado de modo desenfrenado por el camino de la economía financiera en vez de la economía real".

"Conviene encontrar de nuevo el sentido del trabajo y de un beneficio que sea proporcionado. A este respecto, sería bueno educar para resistir la tentación del interés particular y a corto plazo, para orientarse más bien hacia el bien común. Por otra parte, es urgente la formación de líderes que guíen en el futuro las instituciones públicas nacionales e internacionales".

Lee aquí el discurso completo.

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