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Dime cómo trabajas y te diré cómo alimentarte

Sergey Peterman
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Algunas recomendaciones para adecuar la alimentación a tu actividad laboral

Desde hace varios años la alimentación laboral ha cobrado gran relevancia debido a sus efectos en la calidad de vida de los trabajadores y su productividad.

En jornadas laborales que -para muchos- actualmente suelen durar entre  8 y 10 horas, a veces es difícil llevar una alimentación adecuada, porque se come de manera rápida, salteada, fuera de horario y se suma la dificultad que se presenta para hacer algún tipo de ejercicio.

Las condiciones de trabajo y el tipo de alimentación proporcionada, entre otros factores, son determinantes para la salud y la calidad de vida de las personas.

Por este motivo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha considerado que el lugar de trabajo es un entorno propicio para la promoción de la salud en el siglo XXI.

Para aquellas empresas en la cuales su capital principal son las personas que las conforman, proteger a sus trabajadores y que estén sanos les dará más beneficios que pérdidas. Porque de esta manera el empleado será más eficiente, estará más alerta, se sentirá con mayor energía y al mismo tiempo manejará mejor el estrés. Todo esto genera mayor productividad y disminuye el riesgo de sufrir accidentes y ausentismos laborales.

La gran diversidad de trabajos de la época actual hace que todos requieran especial atención a nivel nutricional. Es que dependiendo de la tarea que se realice, la condición física, estado de salud, edad, sexo y estado nutricional se podrá conocer cuántas calorías son necesarias para afrontar el día.

Algunos trabajos presentan mayores riesgos nutricionales y de salud que otros. Por ejemplo, los trabajadores nocturnos, los que trabajan dentro de cámaras de frío o los que están expuestos a altos niveles de estrés intelectual. También aquellos que no tienen horarios o trabajan a la intemperie o recorriendo ciudades (periodistas, repartidores, vendedores, cuidadores, algunos trabajadores de la salud, etcétera). Estas labores, al igual que muchas otras, condicionan la alimentación. Es por eso que ésta debe adaptarse al trabajo de cada persona.

Para saber cómo debería ser básicamente una alimentación apropiada a la actividad realizada y las necesidades nutricionales requeridas, en líneas generales se podría hacer una división en cinco grupos.

Los distintos trabajos en base a la nutrición y riesgos que presentan

Lo más recomendable es que a pesar de que te sientas identificado con más de un grupo elijas el que más se ajuste a tu situación particular.

1. Trabajos sedentarios: Tienen que ver con aquellos que trabajan en oficinas, comercios, consultorios, medios de transporte, entre otros.

  •  Necesidad energética: baja.  
  • Recomendaciones: Cuidar las calorías extra, evitar alimentos energéticos y frituras, hacer una pausa para comer, cambiar de ambiente al momento de la comida, evitarlos picoteos, tomar agua, aunque no sienta sed.

2. Trabajos con sobrecarga física: Trabajadores de la construcción, del campo, deportistas profesionales, repartidores,…

  • Necesidad energética: alta.
  • Recomendaciones: Reponer energía de forma oportuna y fraccionada cada 4 horas, evitar comidas pesadas, consumir vegetales y frutas (en colaciones), en comidas principales deben estar presentes cereales (pastas, arroz, polenta), agregar aceite a las comidas, tomar agua cada 2 horas.

3. Trabajos de sobrecarga intelectual: Puestos de responsabilidad, gerentes, jefes, docentes, maestros, periodistas, trabajadores de la salud, psicólogos, asistentes telefónicos y de atención al público,…

  • Necesidad energética: baja.
  • Recomendaciones: Comidas livianas y suaves, sin salsas; evitar el consumo compulsivo en situación de estrés; controlar la ansiedad…

Son muy frecuentes en estas personas los trastornos digestivos, principalmente el Síndrome de colon irritable.

4. Trabajos nocturnos y en ambientes cerrados: Personal de industrias químicas, siderúrgica, de la salud, porteros, farmacéuticos, policías…

  • Necesidad energética: baja.
  • Recomendaciones: Preparar viandas saludables sencillas; hacer colaciones nocturnas simples y livianas; comer alimentos livianos y fraccionados en 4 comidas; compartir por lo menos una en familia y seleccionar alimentos ricos en calcio.

En estas personas son muy recurrentes los trastornos digestivos como gastritis, constipación, tienen predisposición al sobrepeso y osteoporosis.

5. Trabajos con condiciones climáticas adversas: En cámaras frigoríficas, a la intemperie en invierno, expuestos al calor en calderas industriales, hornos, fundiciones, cocinas, panaderías… 

  • Necesidad energética: alta.
  • Recomendaciones: consumir caldos de verduras, jugos de fruta, agua; realizar pausas para comer; preferir comidas nutritivas incluyendo siempre los cereales.

En conclusión, el acceso a una alimentación saludable en la jornada laboral debería ser un derecho de todos los trabajadores, porque tener una nutrición adecuada al puesto de trabajo es la base de la productividad, seguridad y estabilidad laboral. Para comenzar ya tienes algunas sugerencias para empezar a mejorar tu alimentación en el trabajo.

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