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Una tradición única de Semana Santa: La Danza de la Muerte

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Una mirada atrás al terror de la Peste Negra en la Europa medieval

“La nuestra es única en Europa”, asegura Màriam Serrà, ciudadana de la localidad catalana de Verges (Vírgenes, en catalán), participante en la representación y autora del texto del libro Pequeña historia de la procesión de Verges. Este evento destaca no sólo por sus 351 años de edad, también por su Danza de la Muerte.

¿La muerte baila?

La Danza de la Muerte es la escenificación que hace tan reconocida y original la procesión de Verges. El cuerpo principal de la Danza de la Muerte está formado por dos adultos (La Guadaña y la Bandera) y tres niños; el Reloj, que sujeta un reloj cuadrado sin manecillas y los dos Platillos, que llevan un plato con ceniza. Los cinco bailan y saltan al son de un tambor, en una posición en forma de cruz y con una comitiva de cinco personajes más, que iluminan la escena con antorchas.

¿Qué significa?

La danza de la muerte indica el inexorable paso del tiempo, que lleva a todos los hombres, ricos y pobres, a la muerte. Es por eso que, según señala Màriam Serrà, cada elemento tiene su simbología.

Con la Guadaña, la danza indica que la muerte segará la vida. En esta herramienta, un claro aviso grabado en latín “Nemini parco”. “La muerte advierte de que no perdona a nadie”, subraya Serrà. En una de las caras de la Bandera figura la misma inscripción. En la otra, en catalán antiguo, sentencia “Lo temps és breu”, que significa que el tiempo es breve. Otra indiscutible alerta.

Detrás de estos dos destacados símbolos, representados por dos adultos, saltan tres niños. Uno es el llamado Reloj, porque sujeta un reloj cuadrado sin manecillas y, a medida que danza, va marcando horas al azar. Màriam Serrà explica que este gesto “indica que la muerte puede llegar a cualquier hora”. Finalmente, los otros dos pequeños son los Platillos, que bailan sujetando las cenizas en las que todas las personas se convertirán.

“Las cinco calaveras restantes, que también son dos adultos y tres niños, sujetan las antorchas, que indican que tras la muerte viene la luz”, añade la participante.

¿De dónde viene?

La Danza de la Muerte es un rito ancestral de culto a los difuntos. Se trata de un baile que se asocia con las epidemias de peste negra que abundaron en Europa entre los siglos XIV y XIV. La de Verges es la única Danza de la Muerte que se conserva en Europa desde entonces.

Según Serrà, varios documentos y obras de arte confirman que se celebra en la localidad catalana desde 1666.

En su momento, las guerras, las epidemias como la peste, y la mortalidad infantil ayudaron a adquirir una personalidad muy real a la muerte entre los habitantes europeos, que casi sentían que respiraba a su lado. Para ellos, el cristianismo era el triunfo sobre la muerte.

La procesión de Verges se basa en una gran una representación teatral, pues data de un momento en el que no todo el mundo sabía leer y en el que la Iglesia utilizaba el teatro como herramienta para evangelizar.

Actualmente está considerada una Fiesta Patrimonial de Interés Nacional.

¿Cómo se integra la Danza de la Muerte en la procesión?

La Danza de la Muerte es uno de los llamados cuadros de los que se forma la procesión de la localidad de Verges:

-La Entrada de Jesús en Jerusalén
– La Samaritana
– La Santa Cena
– El Sanedrín
– La Danza de la Muerte
– El Huerto de Getsemaní
– Poncio Pilato o la condena de Jesús

La Danza tiene lugar justo después de que Judas traicione a Jesús y lo venda por treinta monedas, y antes de que Cristo rece con sus discípulos en el huerto de Getsemaní.
Posteriormente, las calles de Verges, adecuadamente ambientadas, acogen distintas escenas de la Pasión. La procesión tiene un doble final: la Crucifixión y la reverencia de la Danza de la Muerte ante el Santísimo.

Los niños también la bailan

La procesión implica a toda la población. Este año, participan en el evento más de 700 personas. “Todo el pueblo se presta a colaborar”, afirma Serrà. De hecho, desde hace unos años, se organiza también la procesión para niños el Sábado Santo.

“Es la misma pero sin algunas de las escenas. También hay una Danza de la Muerte”, cuenta la participante, que recuerda que esta iniciativa empezó porque los más pequeños de la localidad acompañaban a sus padres a los ensayos “y se sabían los guiones de memoria”. Ahora, a partir de los 3 años y liderados por los adolescentes de 13 o 14, las nuevas generaciones de Verges confirman, con su propia procesión, que la tradición se prolongará.

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