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“Gold”: El oro no siempre reluce

Weinstein Company
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Matthew McConaughey "saca barriga" para demostrar que "Eldorado" puede ser una trampa mortal

El director Stephen Gaghan parece haberse empeñado en afear a los galanes y guaperas de Hollywood para demostrar que tras sus refulgentes fachadas se ocultan grandes intérpretes.

En “Syriana” (2005) fue George Clooney quien se echó encima unos cuantos kilos de más, se dejó una descuidada barba e hizo gala de un machadiano torpe aliño indumentario para enfrentarnos a la recreación de una historia real en torno a la convivencia entre el mundo del espionaje en Oriente Medio y las grandes empresas del sector de la energía que buscaban sacar tajada en aquel convulso territorio.

Ahora el últimamente camaleónico Matthew McConaughey es quien afronta el proceso de afeamiento: prominente barriga, extensa calva y de nuevo esa conjunción de trajes de calidad más que discutible conjuntados pésimamente con corbatas chirriantes que permiten catalogar a la “víctima” de esa vestimenta como lo que nos quiere trasladar la trama: un perdedor en busca de un golpe de suerte que cambie su vida.

Como en “Syriana”, son los recursos naturales y la inspiración en una historia real lo que vemos en pantalla, aunque en este caso en lugar de las intrigas políticas soterradas lo que vemos es una mezcla de fraude orquestado con no excesiva brillantez en conjunción con una aventura de baratillo, entendiéndose está última no en el sentido de una crítica hacia la puesta en escena de la propia película sino hacia la mediocre versión de la consecución del ideal de “Sueño Americano” en que consiste la puesta en escena que organizan los protagonistas.

Casi podrían disponer de su propia selección las películas que en los últimos años se han dedicado a señalar con dedo acusado a los males y excesos del capitalismo desaforado, y “Gold” se apunta aunque sea con poco entusiasmo a esa corriente.

Que alguien que ha fracasado en sus diversos intentos de encontrar la prosperidad laboral y económica termine embarcado en una suerte de moderna quimera del oro como último recurso para alcanzar el éxito es casi una parodia de quienes lo apuestan todo al gran negocio o la gran empresa con la que podrían entrar en los libros de Historia.

“Margin Call” (J. C. Chandor, 2011), “El capital” (Costa-Gavras, 2012), “La gran estafa americana” (David O. Russell, 2013), “La gran apuesta” (Adam McKay, 2015), “Money Monster” (Jodie Foster, 2016)… son solo algunas de esas películas en las que el derrumbe de la economía o las maniobras para obtener beneficio embaucando a otros y valiéndose de la codicia eran el argumento sobre el que se articulaba la trama.

En el caso de “Gold” el título ya lo dice todo sobre ese material que desde hace siglos deslumbra y ciega a los hombres y los lleva a cometer los actos más abyectos o, como en está película, simplemente disparatados como el de organizar una expedición en plena década de los años 80 a la jungla de Indonesia para encontrar oro con el que enriquecerse.

Sólo cuando su empresa comience a tener éxito descubrirá el protagonista (al tiempo que el espectador) cuánta verdad hay en esa frase de “cuidado con lo que deseas porque podrías obtenerlo”.

Y en cuanto a brillo, realmente puede afirmarse que la película mantiene al espectador entretenido pero brillar brillar, lo que se dice brillar, en está película el único que brilla es Matthew McConaughey, auténtico lingote de la función gracias a su siempre refulgente calidad interpretativa.

Ficha técnica

Título original: Gold

Año: 2016

País: USA

Duración: 121 minutos

Género: Drama

Director: Stephen Gaghan

Guión: Patrick Masset y John Zinman

Música: Daniel Pemberton

Fotografía: Robert Elswit

Intérpretes: Matthew McConaughey, Edgar Ramirez, Bryce Dallas Howard, Corey Stoll, Bruce Greenwood, Stacey Keach.

Clasificación moral: No recomendada para menores de 12 años

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