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¿Y si los repatriados no son recibidos en su país?

© Oscar Machón
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Una de las grandes preguntas a las que se enfrenta la administración Trump

El tema de las deportaciones desde Estados Unidos es algo muy serio. Barack Obama deportó, en ocho años, a más de dos millones de personas. Donald Trump ha prometido que lo hará con dos o tres millones de indocumentados “con antecedentes criminales, miembros de pandillas o traficantes de drogas”.

Obama se enfrentó a lo que Trump y su política migratoria –la joya de la corona de sus promesas a los estadounidenses, junto con bajar los impuestos y solamente contratar a ciudadanos de ese país para puestos de trabajo—se va a enfrentar: ¿qué se puede hacer con los repatriados cuyos países se niegan a recibirlos?

De acuerdo con un reporte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) son 23 lo países de ser “recalcitrantes”, es decir, “se rehúsan o no cooperan” a la hora de aceptar el regreso de nacionales deportados desde Estados Unidos.

Lista que tiene en su poder el ICE se compone de Afganistán, Argelia, Burundi, Cabo Verde, China, Cuba, Eritrea, Gambia, Ghana, Guinea, India, Irán, Irak, Costa de Marfil, Liberia, Libia, Malí, Mauritania, Marruecos, Sierra Leona, Somalia, Sudán del Sur y Zimbabue.

Entre ellos destacan China, India, Cuba, Haití y Afganistán, cuyos ciudadanos viviendo sin documentos o con estatus migratorio no autorizado por Estados Unidos, representan casi un cuarto del millón de personas que tienen ordenes de deportación.

Cuba el más recalcitrante

Hasta el momento, la estimaciones del ICE son que en el país del norte viven cerca de 11.7 millones de inmigrantes no regulares y de ellas, unas 900,000 tienen una orden de deportación pesando sobre ellas.

La principal razón que esgrimen los países que no quieren recibir a sus repatriados no es porque no estén de acuerdo con la política de deportación estadounidense sino que, aducen, es por la falta de documentos que prueben de manera conclusiva la nacionalidad de la persona que deportan.

En los últimos meses tanto China como India han aceptado el proceso para normalizar el tema y recibir a sus ciudadanos sin el pretexto de la falta de documentos que prueben su nacionalidad. Sin embargo, Cuba sigue siendo, según el ICE, el país “más recalcitrante” sobre ciudadanos repatriados, aduciendo

la política de “pies mojados, pies secos” que permitía a los cubanos que llegaban a suelo estadounidense obtener la residencia permanente.

Hay que resaltar, sin embargo, que esta política fue derogada por Barack Obama en enero de 2017. Al darse a conocer esta acción de Obama, ambos gobiernos abrió la puerta para que Cuba considere “caso por caso” la devolución de ciudadanos de ese país.

Finalmente, si Trump quiere tener éxito en su programa de deportaciones, tendrá que torcer la mano en muchos aspectos, sobre todo con Cuba. Y, a partir de las concesiones que pudiera hacer en otras áreas, más naciones se les sumarán a la isla caribeña.

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