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Marie Collins, víctima de abusos sexuales renuncia a encargo dado por papa Francisco

Foto/Andrew Medichini
En esta foto del 7 de febrero del 2012 se ve a Marie Collins en conferencia de prensa en un simposio del Vaticano sobre abuso sexual de los clérigos en Roma. Collins ha sido designada en marzo del 2014 para integrar un panel que asesorará al Vaticano en el tema. (AP Foto/Andrew Medichini, Archivo)
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Denuncia que funcionarios de la Curia romana obstaculizan el trabajo de la Comisión antiabusos

Marie Collins, víctima de abusos sexuales y convocada en 2014 por el papa Francisco a ser miembro de la Comisión Pontificia para la protección de menores (PCPM), ha renunciado a su cargo a partir de este 1 de marzo de 2017.

El Pontífice aceptó la renuncia de Collins “con profundo reconocimiento por su trabajo a favor de las víctimas/sobrevivientes de abusos sexuales del clero”, se lee en la página oficial del órgano asesor del Papa para la protección de los menores y adultos vulnerables.

El lunes 13 de febrero, Collins, uno de los miembros más críticos de la Comisión vaticana, manifestó su intención de dimitir en una misiva enviada al Papa y en copia al presidente de la PCPM, el cardenal Sean O’Malley.

Collins ha reconocido la dedicación de sus colegas de la PCPM y “el deseo genuino” de papa Francisco de acabar y tratar el problema del abuso sexual del clero.  Asimismo, considera importante la “creación de la Comisión, y de la introducción de expertos externos”.

Sin embargo, valora que a pesar de la aprobación por parte del papa Francisco de todas las recomendaciones que la Comisión le ha hecho a él, han existido “retrasos constantes”. Ella considera que esto se debe directamente a la “resistencia por parte de algunos miembros de la curia del Vaticano” a desventaja de la “labor de la Comisión”.

“Al discutir con el cardenal, y en su carta de renuncia al Santo Padre, la señora Collins citó su frustración por la falta de cooperación de otras oficinas de la Curia romana” en la labor de PCPM, admiten desde el Vaticano.

Collins lamenta “tres años de dificultades” desde que se constituyó la PCPM y los obstáculos a las respuestas en los casos de abusos sexuales en Australia, según una carta publicada en National Catholic Reporter, además de la falta de recursos, estructuras y la imposibilidad de contratar personal de apoyo, lentitud para llevar adelante la labor y “resistencia cultural”.

“Durante nuestro primer año tuvimos que seguir adelante sin una oficina o personal. A continuación, la búsqueda de un método mediante el cual la Comisión podría entrar en diálogo con los dicasterios del Vaticano fue difícil” y requirió un “periodo muy prolongado”.

“La comunicación y la cooperación” entre los dicasterios y la Comisión es demorada y parcialmente resuelta con el nombramiento de curiales que hagan de puente en 2016.

Sucesivamente, la mujer revela que la “gota que llenó el vaso” y la llevó a la renuncia de la PCMP fue la posición de la Congregación para la Doctrina de la fe en relación al Tribunal para juzgar a los obispos negligentes encubridores de abusos.

“La recomendación de la Comisión de constituir un Tribunal para ser puesto en marcha mediante el cual los obispos negligentes podrían ser responsables fue aprobada por Francisco y se anunció en junio de 2015. Sin embargo, la Congregación para la Doctrina de la Fe vio -como la baronesa Sheila Hollins declaró a la Comisión Real- que esto tenía dificultades “legales” no especificadas, y así nunca se implementó”.

Collins hace tres sugerencias al Papa: Primero, “otorgar a la Comisión la responsabilidad y el poder para supervisar la aplicación de las recomendaciones para que sean aprobadas”. Segundo, “dar a la Comisión un presupuesto independiente para realiza su trabajo sin tener que dar cuentas por cada gasto pasando a través del sistema de aprobación del Vaticano”. Y tercero, eliminar la restricción en la contratación de personal profesional externo al Vaticano.

Por último, Collins pide penas más severas en los casos de abusos para el clero y considera que hablar de misericordia en estas situaciones “no es un buen servicio”, sin arrepentimiento, al mismo tiempo continúa apoyando la labor de la Comisión para mejorar la seguridad de los niños y adultos vulnerables. Y espera se quiten de su camino los obstáculos.

Entre otras objeciones, manifiesta que es inaudito, que como requería el Papa, no se contesten las cartas de las víctimas de abusos que llagan al Vaticano. “Es inaceptable”, constata al referir que funcionarios de la curia consideran que esto no es posible.

Por otro lado, Collins aceptó una invitación del cardenal O’Malley a seguir trabajando con la Comisión en una labor educativa y en reconocimiento de sus habilidades de enseñanza y del impacto que puede tener como sobreviviente de abusos sexuales cometidos por el clero.

O’Malley ha manifestado que la “señora Collins…defendió constantemente y sin descanso las voces de las víctimas / sobrevivientes” para que fueran oídas y trabajó en “la curación de las víctimas / sobrevivientes” con el objetivo de que esto fuera una “prioridad de la Iglesia”.

La Comisión Pontifica para la protección de los menores de abusos había sido instituida por el papa Francisco con el quirógrafo del pasado 22 de marzo de 2014. Sus estatutos vieron la luz el pasado 21 de abril de 2015.

 

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