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O hay una reforma migratoria o se seguirá dividiendo a las familias en EE.UU.

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Esfuerzos por una solución compasiva para los indocumentados

La versión regional en Estados Unidos del Encuentro Mundial de Movimientos Populares que impulsa el papa Francisco, y que ha tenido sede en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) y en Roma, se ha llevado a cabo en la ciudad de Modesto (California) el pasado fin de semana.

El Encuentro –que reunió a cerca de 700 personas de diversas partes de Estados Unidos y de otros lugares del planeta- concluyó con una fuerte denuncia en contra del racismo y de otras formas de discriminación, y no faltaron denuncias sobre las nuevas políticas migratorias que se están implementando en la Unión Americana.

En su intervención, el arzobispo de Los Ángeles, José H. Gómez, recordó que la intención del papa Francisco –con este tipo de encuentros— ha sido unir a líderes de la Iglesia con promotores de justicia social para provocar una nueva amistad y encontrar nuevas formas de hacerle frente a los retos a la economía de la exclusión.

¿Qué estamos haciendo por ellos?

El arzobispo Gómez señaló que este Encuentro fue una oportunidad para recordar –de nueva cuenta—“el poder de la doctrina social de la Iglesia”, que, a través de la Palabra de Cristo, “nos da una maravillosa visión de la dignidad humana y de la santidad de la vida al tiempo que nos llama a construir una sociedad en la que las bienes de la creación sean compartidos por todos”.

Durante los días que ha durado el Encuentro, el arzobispo de Los Ángeles, junto con otros obispos de California y el sacerdote jesuita Michael Czerny, se ha concentrado en el tema migratorio en base a una sola pregunta: “¿Qué estamos haciendo para ayudar a las comunidades inmigrantes y a nuestras hermanas y hermanos indocumentados?”.

Hablando desde su experiencia en Los Ángeles, la ciudad con mayor número de inmigrantes hispanos de Estados Unidos, el arzobispo Gómez dio una plataforma de acción que bien podría ser indicativa de la Iglesia en todo el territorio de Estados Unidos: “Estamos organizando equipos parroquiales y entrenando a personas para que conozcan sus derechos como inmigrantes”.

Casos concretos de ayuda

En una actitud de defensa sin complejos ni inhibiciones, el arzobispo Gómez, quien es también el vicepresidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, subrayó que en su jurisdicción eclesiástica han estado ayudando a preparar a las familias sobre qué hacer en caso de que sean interceptados por las autoridades migratorias, así como movilizando abogados de inmigración “para ayudar a los que han sido detenidos”.

Tras apuntar que son tiempos complicados, el prelado de origen mexicano (nacionalizado estadounidense) recordó que las redadas anti inmigrantes no son nada nuevo, no comenzaron con Trump; el anterior presidente, Barack Obama, deportó a más personas que nadie en la historia: 2.5 millones de seres humanos fueron repatriados en sus ocho años mientras estuvo en la Casa Blanca.

“Y la mayoría de ellos no eran criminales violentos, sino padres de familia normales que fueron sacados de sus hogares y forzados a dejar atrás a sus hijos, a sus esposas”, dijo Gómez, quien recalcó que, teniendo como telón de fondo esta historia reciente, lo que Estados Unidos necesita “es una reforma migratoria”.

Comenzar por los dreamers

Ahora mismo existe una legislación de los dos partidos políticos en el Congreso, llamada la “Bridge Act.”, que “podría ayudar a cientos de miles de jóvenes conocidos como dreamers y necesitamos que esa reforma pase” en la actual administración de Trump, apuntó, con agudeza, el arzobispo Gómez, la voz más importante del episcopado estadounidense sobre el tema migratorio.

El mitrado ha insistido, una y otra vez (hasta volverse ya una corriente de pensamiento en la Iglesia de Estados Unidos) es la necesidad de comenzar a reparar, pieza por pieza, “un sistema de inmigración roto” hasta lograr una solución compasiva para aquellos indocumentados que han sido “forzados a vivir en las sombras de nuestra sociedad”…

¿Voz que clama en el desierto? No es así. La palabra y la acción del arzobispo Gómez ha ido transformando ambientes eclesiales y no eclesiales hasta convertirlo en un auténtico coloso de la defensa de los inmigrantes indocumentados… y de sus familias. Hombre de Francisco, en estado puro.

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