Aleteia

No, el alcohol no ayuda a olvidar. Lo dice la ciencia

Shutterstock/Axel Bueckert
Comparte
Comenta

La evasión de la realidad es posible sólo a corto plazo

Si bebes para olvidar… olvídalo. Los estudios llevados a cabo por la Universidad de Texas de Austin (en 2011) y la Universidad John Hopkins de Baltimore (este año) confirman que, si bien el alcohol probablemente hace olvidar algunas cosas (como por ejemplo lo que estabas haciendo la noche en que te emborrachaste), por otro lado aumenta la capacidad de recordar determinadas cosas.

La exposición al etanol (es decir, al alcohol) “mejora la plasticidad sináptica en una zona clave del cerebro”. En otras palabras, beber te hará olvidar algunas cosas (por ejemplo dónde dejaste las llaves, o el nombre de alguien), pero a nivel inconsciente estás en realidad consolidando recuerdos y construyendo hábitos, que fungirán como modelos de comportamiento.

Los investigadores de la John Hopkins dividieron ratones de laboratorio en dos grupos. En el arco de dos horas, a un grupo se le dio de beber sólo agua, al otro grupo en cambio sólo alcohol. Luego, ambos grupos fueron expuestos a un sonido, seguido de una descarga eléctrica.

Al día siguiente, a los roedores se les hizo oír el mismo sonido, pero esta vez esa exposición no siguió con la descarga eléctrica. Los resultados mostraron que los ratones que habían bebido alcohol estaban más asustados que los que habían bebido agua, y recordaban más profundamente las sensaciones de la descarga eléctrica. Es decir, el alcohol perpetúa la sensación de miedo, porque intercepta un neurotransmisor (el glutamato) implicado en la gestión de los recuerdos.

Por lo tanto sí, a corto plazo el alcohol podría ayudarte a evadirte de los problemas, pero no borrará los efectos de posibles traumas pasados.

Para leer la carta completa en inglés, pulsa aquí.

Comparte
Comenta
Temas de este artículo:
alcoholciencia
Newsletter
Recibe Aleteia cada día