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¿Por qué Bill Gates quiere que los robots paguen impuestos?

Shutterstock / JStone
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Una propuesta focalizada en lo humano ante al avance hacia los trabajos automatizados

Primero creyó que el soft, aquello que no vemos, podría valer más que el hard, aquello que vemos. Su diseño fue tan abrumadoramente sencillo que cambió de manera universal y para siempre la manera en la que las personas interactúan con las computadoras y con la tecnología. Y se volvió inmensamente rico, al punto que su fortuna equivale aproximadamente al PBI de Costa Rica, Honduras y Nicaragua juntos.

Bill Gates vio antes lo que pocos lúcidos como el recordado Steve Jobs veían, y ahora ve que la robótica gana un rol predominante en los trabajos, pero no se saca el provecho que se pudiese. En una entrevista con la revista Quartz, Gates no cuestionó el reemplazo de la robótica por los puestos de trabajo, pero sí hizo saber que el trabajo de los robots debiera pagar impuestos. ¿Para qué? Para que haya más personas cuidando de los ancianos, de los discapacitados y al frente de clases con menos alumnos.

“Si una persona hace un trabajo por 50 mil dólares en una fábrica, ese trabajo es gravado por un impuesto. Si un robot viene a hacer lo mismo, debieras hacer que el robot pague impuestos a un nivel similar”, argumentó el empresario.

Además, cree que esos trabajos que dejan de ser realizados por personas, debieran trasladarse “para poder hacer un mejor trabajo alcanzando a los ancianos, teniendo clases más pequeñas, ayudando a los niños con necesidades especiales. En todas esas cosas en las que la empatía humana y el entendimiento son todavía muy únicas, todavía lidiamos con una carencia de personas para ayudar. Si pudieses tomar las personas que reemplazarías por hacer un trabajo automático, y financiar el entrenamiento para que esa persona vaya y haga esas otras cosas, estás adelante”.

“No podés simplemente dejar de cobrar ese impuesto al trabajo, porque es parte de cómo estuviste financiando ese nivel de trabajadores humanos. Algo de la ganancia que se genera por la eficiencia del trabajo asumido por los robots, puede convertirse en un impuesto al robot. No creo que las empresas de robots se revelen porque van a tener un impuesto”, completó el magnate.

La voz autorizada de Gates advirtiendo sobre los posibles impactos de un trabajo que es reemplazado y deja de tributar impuestos llegan en el momento justo. A nivel mundial, el traslado de trabajos automatizados hacia robots o distintos usos de la tecnología avanza a pasos agigantados. No se trata de la introducción del brazo mecánico en la línea de producción, sino de trabajos que incluso implican altos niveles de interacción con humanos.

En julio del año pasado, la firma Accenture, por ejemplo, informaba que contaba con 170 robots sólo en la Argentina, para tareas de bajo valor agregado y alto nivel de automatización. La introducción responde a una política global de la empresa que cree permitiría liberar más del 20% del trabajo humano en las compañías, incluso en áreas como atención al consumidor y ventas. El impacto en el talento humano, creen, sería positivo. Siempre y cuando, aseguran, se ponga el foco en la retención del talento y en la generación de nuevas tareas de valor.

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