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Los presos políticos de los que nadie habla en Venezuela

La foto de Trump con Tintori sería útil si se insistiera también en la libertad de los presos políticos sin visibilidad

Los presos políticos de los que nadie habla en Venezuela

@realDonaldTrump-leopoldolopez.com

La prisión política es un tema del día a día en Venezuela. Son las redes sociales y los medios de comunicación –los cuales, con todas las dificultades que impone el régimen que restringe la libertad de expresión, no han quitado el dedo del renglón- los que mantienen vivo el tema a nivel de opinión pública.

Bien dicen que lo peor que puede ocurrir a un preso político es el olvido. En Venezuela forman parte del paisaje mediático y de la cotidianidad “on line”.

La gente los recuerda en 140 caracteres, en escritos de opinión y en los carteles de cada demostración de calle. Organizaciones de mujeres se movilizan para mantenerlos alimentados, con ropas limpias y se las arreglan para proveerles los medicamentos que requieren, en medio de una pavorosa escasez.  Es la manera en que un pueblo, impactado por el dolor de tantas familias venezolanas, ejerce la solidaridad y la caridad. Son cualidades muy características del venezolano que se han potenciado en medio de la tragedia.

La mayoría de los encarcelados son jóvenes, muchos de ellos estudiantes, que han participado en manifestaciones públicas pacíficas de oposición, así como disidentes que de diversas maneras han manifestado su desacuerdo con lo que ocurre en el país. Estos últimos suelen ser imputados por conspiración, algo que jamás se prueba y menos se somete a lo que en justicia se conoce como “debido proceso”.

Las ONG han mantenido permanente vigilancia sobre cada uno de los casos. Una en particular, el Foro Penal, que reúne jóvenes abogados, brillantes y formados en esta lucha, no solo mantiene un acompañamiento profesional sino también humano.

El Foro Penal ha logrado la liberación de muchos presos, pero su trabajo es agotador pues, ni bien han puesto a uno en la calle entran varios más. No descansan, ni de día ni de noche. Han resuelto no aspirar a posiciones políticas a pesar de contar con la más evidente simpatía popular y jamás cobrar por sus servicios humanitarios a fin de  no contaminar su desempeño en un país altamente polarizado.

Contrarresta esta dura realidad con el empeño del gobierno en mantener una diferenciación al hablar de presos políticos. Aseguran que lo que hay es “políticos presos”, con lo cual, aspirando a poner el acento en un supuesto delito, solo consiguen evidenciar que la condición política es delictiva a menos que renuncie a disentir.

Lo cierto es que la situación de derechos humanos en Venezuela y particularmente el tema de los presos políticos, focaliza la atención del mundo en este país. Y no es para menos. Organizaciones de distintas latitudes ayudan a divulgar la magnitud del problema: Venezuela Awareness, con sede en Miami, asegura, en su web, que el número de presos políticos venezolanos asciende a 99.

Por su parte, el Foro Penal Venezolano estima que hay 77 presos políticos encarcelados en Venezuela, de los cuales seis son mujeres.

Tan solo a raíz de las protestas de 2014 se encuentran 31 personas privadas de la libertad y más de 2.000 en libertad condicionada. Ese número aumenta cada día. Esto, sin mencionar que existen presos como los policías metropolitanos que no ven luz desde las famosas protestas del 2002, quienes inexplicablemente permanecen tras las rejas sin que se haya mostrado una sola prueba de su culpabilidad.

Otros datos hablan del poco valor que tiene la justicia en Venezuela. Se percibe como la peor del mundo, según un estudio elaborado por la organización de EEUU “The World Justice Project” que analiza a 97 países, y la define como la peor del mundo.  El estudio se elaboró con entrevistas a catedráticos, abogados, defensores de derechos humanos y líderes de 97 países, a los que se les preguntó sobre la eficiencia del sistema judicial y las garantías del modelo penitenciario y los programas de reinserción.

Los tribunales penales de Venezuela se ubicaron en el último puesto del ranking. Obtuvieron de puntuación un 0,31 sobre 1, por debajo incluso de países como Zimbabue, Irán o China.

El presidente de Estados Unidos, Donad Trump, recibió ayer a la esposa de Leopoldo López, opositor que por estos días arriba a los tres años de prisión. Desde que se entregó ha logrado mantener una alta visibilidad internacional que no han disfrutado otros presos. No obstante, esto puede ser útil siempre y cuando se insista en la liberación de tantos seres humanos, venezolanos honestos, cuyos derechos humanos están siendo violentados con cada día de encierro.

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