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5 zapatos actuales con historia

Shutterstock / Kaspars Grinvalds
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Descubre el origen de las ballerinas, las sandalias de tiras transparentes o las converse

Los usamos todos los días pero rara vez nos preguntamos: ¿De dónde vienen? ¿Qué tanto trabajo tomó realizarlos? ¿Qué huella dejamos al portarlos? Durante una buena parte de la historia, los zapatos femeninos han permanecido en “la oscuridad”, ocultos bajo un laberinto de enaguas o nubes de crinolina, pero pese a ser una de las partes más recluidas del atuendo de la mujer, irónicamente eran y seguirán siendo una de las más controversiales.

1. Las ballerinas

Las zapatillas (aunque no el modelo que conocemos hoy en día) eran usadas tanto por hombres como mujeres desde el siglo XVI aproximadamente. Pero cuando Catalina de Medici utilizó tacones para su boda (una de las primeras mujeres en hacerlo, pues antes los tacones eran exclusivamente para los caballeros), las zapatillas planas perdieron un poco su encanto.

Posteriormente, cuando la reina María Antonieta de Francia fue llevada a la guillotina usando tacones, los flats recobraron su antigua gloria. Sin embargo, fue hasta 1947 que Rosa Repetto (de la hoy famosa marca de indumentaria de danza) creó un par de zapatos de ballet súper técnicos, livianos y flexibles para su hijo Roland que causaron gran furor en la industria del baile de París y en Brigitte Bardot.

La actriz -que también era bailarina- le pidió a la Sra. Repetto que creara una versión confortable y elegante de la zapatilla de ballet para su uso cotidiano y para la grabación de la película And God Created Woman (1956). Enseguida estas ballerinas se convirtieron en una tendencia de moda que ha perdurado hasta hoy día, sobre todo porque otra gran actriz e ícono fashion, Audrey Hepburn, también utilizó un par de ellas en su film Funny Face (1957) denotando una elegante comodidad atemporal.

2. Las mules

Son el calzado por excelencia de esta primavera 2017 pero tienen cientos de años de historia; incluso, han sido utilizadas por Papas, miembros de la realeza y las más cotizadas actrices de Hollywood.

Aunque algunos historiadores aseguran que su nombre data del siglo XVI por unos zapatos que solían llevar los tres más altos magistrados de la Antigua Roma llamados mulleus calceus, otros lo atribuyen a que en francés “mule” hace referencia a las zapatillas tipo “pantuflas”.

De hecho, al principio este tipo de calzado sólo era para ser usado en la intimidad de la habitación y por las clases más pudientes. Fue la Comtesse d’Olonne quien se arriesgó a utilizar un par de mules rojas para ir a misa en 1694 y causaron tal revuelo que enseguida este calzado se puso de moda en la corte francesa, siendo la reina María Antonieta una de sus más grandes fanáticas en el siglo XVIII.

Luego por mucho tiempo fueron asociadas con mujeres de mala reputación y fue Marilyn Monroe quien las trajo de regreso en el siglo XX seguida por otras artistas de la época dorada hollywoodense. Este 2017 son una gran tendencia y varias marcas las proponen tanto con tacón como sin él.

3. Los Converse

En 1908 fue que surgió la empresa Converse como tal, pero en un principio sólo se dedicaban a hacer zapatos de construcción de goma. Pocos años después, viendo la necesidad de expandir su negocio y el auge del baloncesto, decidieron crear lo que fue su primer modelo de zapato All Star, exclusivo para practicar este deporte, que hizo su debut en 1917. Tenía la caña media como la de una bota y fue fabricada en una lona de color tostado muy resistente y suelas de goma marrón oscuro.

Las ventas fueron un poco lentas hasta que sumaron a su primer “embajador”: el basquetbolista Chuck Taylor, quien no sólo ayudó a promocionarlas sino también a mejorar el diseño, por lo que años después se agregó su nombre al logo en señal de agradecimiento y respeto.

¿Y cómo llegaron a popularizarse fuera del ámbito deportivo? Principalmente cuando se agregaron más colores, se creó el modelo tipo Oxford de corte bajo y artistas como James Dean, Elvis y los Beach Boys comenzaron a utilizarlas en los años 50 para sus presentaciones, convirtiéndose en un zapato que sobre todo los adolescentes querían tener porque además se les dotó de una interesante carga cultural de rebeldía e individualidad, la cual se intensificó en los 80´s y 90´s con rockeros como Kurt Cobain.

4. Las sandalias (finas) de tiras transparentes

Kim Kardashian las habrá traído de regreso, pero su origen se remonta a la época de la post-guerra. Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, las europeas buscaban permitirse algunos caprichos luego de un período de restricciones. Christian Dior y Salvatore Ferragamo fueron dos de los diseñadores que materializaron muchos de sus sueños.

En el caso del creador italiano, tenía el reto de confeccionar un calzado que no fuera 100% de piel, ya que la mayoría se había utilizado para hacer las botas de los soldados. Un día, a orillas del río Arno en Florencia, observó el hilo de nailon que usaban los pescadores y se le ocurrió que podría servir para crear un empeine transparente llevando las tiras de un lado a otro. Además, quiso hacer toda la ilusión de un zapato transparente excavando un tacón de cuña de madera para que pareciera que el pie estuviera flotando.

No obstante, sus sandalias no se vendieron bien. Algunos lo atribuyeron a que las mujeres se sentían muy expuestas con ellas y otros a su elevado precio (quizá simplemente eran muy adelantadas para su tiempo).

5. Las espadrilles de plataforma

Las también llamadas alpargatas son el zapato de verano por excelencia. Las planas se remontan a siglos atrás, cuando eran usadas por trabajadores del campo, guerreros y pescadores del Mediterráneo, principalmente de España.

Pero las espadrilles no se convertieron en una pieza fashion hasta principios de los años 70, cuando Yves Saint Laurent se reunió con Isabel Castañer (de la ahora famosa fábrica española de zapatos) en una feria de París para pedirle si podía hacer un par pero con tacón alto (la empresa familiar de Castañer tenía desde 1776 haciendo espadrilles pero estaban a punto de quiebra porque la gente creía que eran únicamente “zapatos de campesinos”).

El nuevo concepto fue un éxito total y enseguida otros diseñadores de renombre le pidieron a Castañer que les manufacturara sus modelos, salvando así su compañía y reivindicando el uso social y comercial de las alpargatas.

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