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Vieron que muchos necesitaban un lugar para encontrarse con Dios, su respuesta te admirará

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"Estas sí son vacaciones"

Misionaban, pero no tenían lugar donde celebrar las Misas. Inspirados por el papa Francisco, estos jóvenes no esperaron milagros y pusieron en marcha un proyecto que año a año hace crecer, en todos los sentidos, a la Iglesia.

Históricamente, los universitarios chilenos han aprovechado el verano sudamericano para la misión. Desde las distintas universidades católicas e instituciones, cientos anualmente parten en enero hacia los destinos más desprotegidos y necesitados del país, pese a que coetáneos suyos aprovechan el receso para otro tipo de vacaciones más “relajantes”.

Uno de los puntales de estas iniciativas es Misión País, que desde 2003 moviliza miles de jóvenes en todo el país para misionar bajo tres pilares: servicio, oración, y carácter mariano. Este año convocó a 1500 jóvenes.

Pero desde el espíritu de Misión País nace Capilla País, una iniciativa de la Universidad Católica de Chile que desplaza a los jóvenes por toda la geografía chilena con un objetivo muy concreto: construir capillas.

Tras el llamado misionero del papa Francisco en la JMJ de Río, durante las misiones del verano 2014 de Misión País en Los Volcanes, y al celebrar la misa en las calles, se hizo evidente la necesidad de muchas comunidades de tener un lugar de oración y encuentro con Dios, cuentan.

Inmediatamente, los universitarios de distintas facultades y universidades pusieron en marcha un proyecto que los llevó a diseñar por concurso las capillas, y a poner en marcha un sueño que hoy acaba de cumplir su tercera exitosa edición. En 2017, se han construido capillas en 16 ciudades o poblados de las periféricas chilenas.

Como informan desde Capilla País, “las principales ciudades del país han tenido un crecimiento demográfico vertiginoso y están emergiendo cordones habitacionales periféricos altamente poblados. El crecimiento de las urbes no ha ido acompañado con un desarrollo paralelo de la Iglesia católica en estas nuevas zonas”.

Las capillas son construidas por los jóvenes, que llegan en grupos de cerca de 30 personas, pero con la colaboración de la comunidad local, tanto en la instancia de la construcción como en actividades recreativas y formativas. Es que se trata de destinos donde los templos eran largamente esperados. En localidades como Chincolco se puso fin a una espera de 40 años para poder tener una capilla.

En Chillán, los jóvenes han construido una capilla que forma parte de un proyecto más ambicioso: la puesta en marcha de un santuario dedicado a San Alberto Hurtado en el predio donde el santo jesuita realizó su noviciado. Tras la edificación a cargo de los jóvenes, se restaurará la antigua capilla para convertirla en museo, y se acondicionarán otros espacios para recibir delegaciones, según informó la prensa local.

Estas sí son vacaciones, venir acá es un tipo de relajo para mí porque uno se distrae completamente de los estudios. Cansarse y tener calor es parte de las vacaciones. Para mí conocer personas, hablar con ellos, hacer guitarreo en la noche, son vacaciones”, relata Roberto a la diócesis de Talca, en la que construyó con su grupo una capilla.

Su testimonio es similar al que relatan cientos de jóvenes chilenos que participan de acciones similares con distintos grupos y proponen una manera distinta de vivir las vacaciones: construyendo un mundo mejor.

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