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¿Tienes problemas con la realización de los planes? ¡Sabemos cuál es su causa!

Paul_Neoclasic / Flickr / CC
Frustración
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Ser conscientes de las barreras que nos ponemos nosotros mismos, es el primer paso para eliminarlas

¿Por qué no siempre puedes realizar lo que has planeado? ¿Si influyen sólo las dificultades objetivas, externas, que no dependen de ti? ¿Hasta qué punto tú mismo entorpeces la realización de tus sueños y metas? He aquí algunos de los mecanismos más populares. Comprueba, si te ves reflejado en alguno de ellos.

¿Y si no sale?

Probablemente lo que más bloquea es el miedo al fracaso. Muchas personas lo conocen. Pueden durante horas pensar en lo que pasará; idear escenarios sobre cada posible eventualidad. Desafortunadamente, rara vez asumen una solución exitosa, más a menudo imaginan visiones catastróficas. Como resultado, tienen miedo de tomar decisiones, porque como todo va a salir mal, entonces, ¿por qué intentarlo?

La única manera de superar este miedo es actuar. Sólo la confrontación con él y la experiencia del éxito en lugar del esperado fracaso, pueden ayudar a reducirlo en el futuro.

De alguna manera, me cuesta empezar… o la dilación

Los que se demoran, lo hacen con frecuencia debido a todo tipo de temores. Quizás el ejemplo más absurdo es el relacionado con el chequeo preventivo. Muchas personas lo aplazan, excusándose con la falta de tiempo o que están ocupadas. Pero presionados admiten que tienen miedo de que les detecten algo, porque luego tendrán que hacerle frente. Eligen vivir en la ignorancia y las tareas no realizadas siguen pendientes todo el tiempo.

La dilación puede implicar también el aplazamiento del inicio de las tareas relacionadas con el trabajo. Entonces se inventan distintas acciones que distraen la atención – sólo voy a arreglar estos papeles, veré una película o tomaré un té y algún aperitivo. Las personas que utilizan este tipo de tácticas, se comportan como si estuvieran ante una tarea muy difícil o poco gratificante. En realidad, sólo puede ser aburrida, pero necesaria.

Algunos se demoran porque tienen miedo al fracaso (el momento de la confrontación con la realidad). Cuando por fin se ha completado la tarea, se puede respirar con alivio. Sin embargo, pensar en comenzar la tarea es más agotador a menudo que su ejecución. Por lo tanto, cuanto más tiempo de demoras, tanto más energía y tiempo pierdes.

¡Lo quiero ahora!

Un proverbio dice que Roma no fue construida en un día. A menudo se necesita mucho tiempo de espera de los resultados de los trabajos realizados. En otros casos, aunque los resultados no se vean, hay que seguir trabajando, a pesar del hecho de no ver satisfacción inmediata, ni recompensa.

En tales situaciones, algunas personas carecen de paciencia, comienzan a sentirse desanimadas, a renunciar y abandonar. Después de algún tiempo, vuelven a retomar los mismos pasos, pero pierden el doble de tiempo, ya que vuelven a realizar de nuevo lo que ya habían realizado anteriormente. Por esta razón, se desaniman con más facilidad, se rinden, y se crea un círculo vicioso.

Una vez que no funcionó entonces no tiene sentido

También ocurre que las decisiones tomadas terminan en fracaso. Algunos se dan por vencidos, olvidando que en el camino hacia el éxito los fallos son algo natural. Lo que es más, pueden ser considerados como deseables ya que ayudan a mejorar el rendimiento. ¿Piensa en lo que pasaría si un niño que aprende a caminar se desanimara después de la primera caída?

La derrota es una lección que ayuda a desarrollarse. Muestra aquellas áreas que necesitan ser mejoradas. Por lo tanto, las derrotas deben ser tratadas como una cuestión natural – a todo el mundo le puede suceder. Es bueno sacar conclusiones de ellas y cambiar nuestro comportamiento, para que en un futuro no cometer los mismos errores.

El resumen anterior de los problemas con la implementación de los objetivos no agota toda la gama de mecanismos. Los que he mencionado me parecen ser los más populares, ya que por lo general nos encontramos con ellos en el trabajo.

Pero, lo más importante es que eches un vistazo a tus convicciones, ya que a menudo son obstáculos ocultos en el camino al éxito (seguro que no me saldrá, soy demasiado gafe para tener éxito, etc.). Recuerda que, ser consciente de las barreras que nos ponemos nosotros mismos, es el primer paso hacia su eliminación.

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