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El gesto de un agente con un niño perdido en la playa que está removiendo conciencias

Facebook Matias Ezequiel Sorrentino
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Una foto viral ilusiona con una mejor policía

Mientras una foto de dos agentes durmiendo en patrulleros cuando deberían estar trabajando para garantizar la seguridad de los turistas argentinos durante sus vacaciones provocó rechazos en la opinión pública, otra fotografía viral mostró la otra cara de la moneda: un niño perdido en la playa es invitado a un pancho (un perrito caliente) por un policía mientras se busca sus padres.

La escena fue retratada por un usuario de Facebook que narró el hecho y quiso hacer público el gesto del policía, no sólo “tranquilizándolo sino también comprándole un pancho”.

Matías, el usuario de Facebook, reconoció que no era algo “impresionante” pero le pareció un detalle digno de compartir para destacar la labor de una fuerza muchas veces repudiada. En pocas horas, la foto fue compartida desde su perfil más de 15 mil veces, y replicada por los grandes medios digitales argentinos.

Según un estudio de la Universidad de Palermo, a fines de 2013 sólo un 13% de los porteños y bonaerenses confiaban en la policía. Otro estudio con cobertura en todo el país realizado por la consultora Management&Fit para el diario Clarín en 2015 indica que sólo el 34% manifestaba confianza en las fuerzas armadas y de seguridad.

La desconfianza parte no sólo de la inseguridad percibida, sino también de la corrupción y connivencia con el delito que suele comentarse e informarse de los cuerpos policiales.

Durante los veranos en Buenos Aires se lanza la campaña “Operativo Sol”, por la que el gobierno provincial destina 16.000 oficiales a las ciudades de la Costa Atlántica donde veranean más del 30% de los argentinos que se toman vacaciones, lo que equivale a más de siete millones de personas.

Oficiales de policías principalmente locales se movilizan hacia la costa en general para hacer su primera gran experiencia de campo.

Son oficiales que en las rutas, en los ingresos a cada balneario, en las calles, en las mismas playas como muestra este caso, recorren buscando alejar delincuentes y proteger y garantizar la paz en las esperadas vacaciones.

La idoneidad en su trabajo a la hora de evitar el delito, así como la empatía, como el caso del policía que invitó un pancho al niño perdido, son caminos para que una fuerza cuyos oficiales exponen diariamente su vida recupere el prestigio que se merece entre los ciudadanos.

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