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En pareja mejor discutir bien que pensar mal del otro

Laura-CC
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“Mi matrimonio ha sido un desastre desde un principio…”, ¿un hecho o una presunción?

Un matrimonio que dice no tener diferencias, que no discute e incluso que no pelea, puede denotar un indicio de enfermiza indiferencia por la que se busca  evitar confrontaciones en la que se ha hecho más daño que bien por buscar una falsa zona de confort o, más grave, por el hecho de desconocer el valor del otro en cuanto persona, en la justa tarea de construir juntos su historia de amor.

Como en esta historia se debe tener un auténtico interés en la mejora del cónyuge y de todo lo que atañe al proyecto matrimonial, más de una vez resulta necesario confrontarse siendo claros, francos, directos, y saber decir lo que se quiere decir sin herir los sentimientos del otro ni menospreciar su valía.

Puede ser un aprendizaje arduo en el que habrá que aceptar como un bien las diferencias individuales, y una oportunidad para el desarrollo de las propias virtudes, los defectos y limitaciones del otro.

Aun cuando esto no sea miel sobre hojuelas, lo cierto es que “así como sin el viento el ave no podría volar; sin  las pruebas de la convivencia el matrimonio no podría crecer”.  Por ello las discusiones con temperancia en el matrimonio son normales y  necesarias.

En dichas discusiones se deben evitar o aclarar las presunciones erróneas que un cónyuge puede llegar a hacer acerca de la valía del otro por su manera de decir, pensar, hacer.

De otra manera, en vez de enfocarse en los problemas se ataca a la persona afectando al respeto y la autoestima que sustentan el amor, haciendo brotar de tantas formas una relación de violencia que cuando entra en una espiral ascendente termina matando el amor.

Las presunciones ciertas o erróneas se fundan en experiencias de vida que en todas las personas pasan por una  estructura de pensamiento que filtra y da forma a todas las ideas.

Los componentes de esta estructura son:

La percepción. Es la forma en que un cónyuge ve al otro con cierta pretensión de verdad, con presunciones como:

  • Mi esposo ya no se interesa por lo que le platico.
  • Mi esposa ya no se arregla como en un principio.

La atribución. Cuando se construye una explicación de la causa atribuyéndola precisamente a determinados eventos, estímulos, situaciones, contextos o personas, haciendo juicios con presunciones como:

  • A mi esposo ya no le entusiasma lo que hago, por eso no le interesa lo que le platico.
  • Mi esposa ya no me ama, por eso ya no se arregla como en un principio.

La expectativa. Cuando por cierta experiencia, esperamos que sucedan las cosas en un futuro  y se hacen juicios como:

  • Mi esposo no se interesa por lo que le platico, ya no le entusiasmo y puede dejarme de amar.
  • Mi esposa ya no se arregla como en un principio, ya no me quiere igual, nuestro matrimonio puede convertirse en una desilusión.

La representación de los valores en una concreta situación.  Cuando se juzga una situación desde un estricto valor, y las presunciones pueden ser:

  • Mi esposo no se interesa por todo lo que le platico, y está muy mal, pues un buen marido siempre debe interesarse por todo lo que su mujer considera importante.
  • Mi esposa ya no se arregla como en un principio y manifiesta falta de educación.

Como haciendo presunciones es la forma en que todos aprendemos, es que los esposos deben abrir su intimidad exponiendo ambos sus pensamientos y dudas sobre el otro, pues solo se ama lo que bien se conoce, aunque al hacerlo toquen la pobreza de sus humanidades.

Luego, el saber que su voluntad amorosa está por encima de todo se convierte en la mayor motivación para superarse a través del mutuo consejo y corrección.

Y ser un mejor don el uno para el otro.

Un gran bien al amor conyugal es el poder decir lo que se piensa, lo que se siente, en lo que nos afectan lo que consideramos actitudes erróneas del cónyuge. Si las presunciones resultan ciertas serán para corregir y ayudar. Si son erróneas, para aclarar  y disculparse.

En ambos casos significa ayuda y crecimiento mutuo.

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