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“Mozart in the jungle”: las fieras amansan a la música

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Sexo, drogas y orquestas sinfónicas

Sexo, drogas y orquestas sinfónicas.

Ese podría haber sido el subtítulo de esta serie que se basa en el libro “Mozart in the jungle: sex, drugs and classic music” (“Mozart en la selva: sexo, drogas y música clásica”) que escribió en 2005 la oboísta Blair Tindall relatando su época tocando dicho instrumento en algunos espectáculos de Broadway pero especialmente su participación en algunos conciertos con la Orquesta Filarmónica de Nueva York.

Curiosamente los derechos para una adaptación televisiva de dicho libro fueron adquiridos hace más de una década por dos miembros del clan Coppola (Roman Coppola y Jason Schwartzman, sobrino este último de Francis Ford Coppola y actor en la serie donde interpreta a un melómano autor de un podcast sobre música clásica) con la idea de que terminase en el catálogo de HBO, pero finalmente ha sido la plataforma Amazon la que se ha hecho cargo de ello.

Supone una mirada muy diferente de la acostumbrada al universo en torno a la música clásica, añadiendo de forma sutil pequeñas píldoras formativas/informativas sobre ese universo hermético de maestros divinizados, espectadores exquisitos, músicos consagrados y otros aspirantes a la gloria.

Aunque la protagonista de la función es el trasunto de la propia autora del libro, es innegable que el atractivo eje en torno al que gira todo es el nuevo director que llega a hacerse cargo de la orquesta y que por su arrolladora personalidad, magnético atractivo y carismático modo de ser constituye el elemento central que recaba la atención de todos los habitantes de ese microcosmos, que giran a su alrededor cual ícaros en torno a un refulgente astro. Lo que nos incluye a los espectadores, que agradecemos la llegada de un personaje tan sugestivo como seguro lo agradecerá también el propio actor que le da vida.

Y es que su interpretación del nuevo director de la Orquesta Sinfónica de Nueva York, Rodrigo De Souza, le ha valido un Globo de Oro como mejor actor de comedia a Gael García Bernal en una (re)creación inspirada en uno de los “rock stars” de la música clásica actual, el director venezolano Gustavo Dudamel.

Y es la llegada de este personaje a la orquesta la que desencadena la acción como el soplo de aire fresco que se hace necesario tras la jubilación del veterano titular, el maestro Thomas Pembridge Malcolm McDowell), quien mantiene un romance a espaldas de su mujer con una de las violonchelistas Cynthia Taylor (Saffron Burrows), quien trata de ayudar a abrirse camino a la oboísta y ayudante del director Hayley Rutledge (Lola Kirke), quien servirá de contrapunto realista y mundano al excéntrico director.

A lo largo de la primera temporada se sientan las bases para la llegada del director y el asentamiento del resto de personajes de ese microcosmos y será a partir de entonces, ya todos en sus órbitas, cuando como si de una composición sinfónica se tratase, solventada la introducción y presentados los correspondientes leitmotivs, comienza a desarrollarse una composición compleja que divertirá tanto a los que ya conozcan las interioridades de las grandes orquestas como a quienes somos neófitos en esas cuestiones y simplemente nos gusta cómo suena esa música y nos aplaca conocer, aunque sea en la ficción, las interioridades de ese mundillo, especialmente si en origen todo procede de las experiencias vividas de primera mano por quien estuvo allí dentro y además lo hace con ingenio, sentido del humor que más que la carcajada ocasional persigue la frecuente sonrisa.

Temas de este artículo:
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