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El control de la droga detrás de la matanza en la cárcel de Manaos (Brasil)

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Papa Francisco pide oración y que los institutos penitenciarios sean lugares de reeducación y reinserción social

Poco a poco se van conociendo más detalles del sangriento motín en una cárcel de Manaos (Anísio Jobim) que dejó al menos 60 muertos. El suceso tuvo lugar en la madrugada del lunes y se convirtió en una gran matanza detrás de la cual se encuentran las luchas por el control de la droga.

Dos Bandas rivales, la Familia do Norte (FDN) y el Primeiro Comando da Capital (PCC) tuvieron una batalla convertida en un baño de sangre. La primera banda (FDN) es autóctona del norte de Brasil, mientras que el PCC (PCC) controla el sureste del país.

“Nunca he visto nada parecido en mi vida. Aquellos cuerpos y la sangre siguen nítidos en mi cabeza. Todavía estoy en ‘shock”, afirma para El Confidencial, Luis Carlos Valois, el juez del Tribunal Penal de Manaos que visitó la cárcel después de la matanza.

Oración del Papa ante la masacre

Papa Francisco dirigió hoy durante la audiencia de los miércoles una invitación de oración por las “noticias dramáticas” de la masacre: “Expreso dolor y preocupación por lo ocurrido. Invito a rezar por los difuntos, por sus familiares, por todos los detenidos de esa cárcel y cuantos trabajan allí”.

Un llamamiento en el que el Papa vuelve a pedir que “los institutos penitenciarios sean lugares de reeducación y de reinserción social, y las condiciones de vida de los detenidos sean dignos de personas humanas”.

La droga, la reina de las cárceles brasileñas

Es difícil que las condiciones de vida de los detenidos sea digna en un sistema penitenciario que ha sido tomado por los cárteles de la droga brasileña. La Familia do Norte (FDN) y el Primeiro Comando da Capital (PCC) llevan a cabo en las cárceles una guerra sin cuartel.

Entre junio y julio de 2015, tres líderes del PCC fueron degollados en varias cárceles de Manaos a manos de la FDN. Con el apoyo del Comando Vermelho, este grupo controla el tráfico de cocaína dentro y fuera del sistema penitenciario, además de la venta a Europa de la droga procedente de Perú y Colombia”, explica El Confidencial.

Pero no sólo es la cárcel de Amazonas. La guerra es silenciosa y su campo de batalla son muchos estados de la región del norte de Brasil.

Así lo explica el medio de comunicación digital: “En octubre, 10 presos afiliados al Comando Vermelho fueron asesinados a manos del PCC en una cárcel de Boa Vista, la capital del estado de Roraima. Al menos seis presidiarios fueron decapitados y quemados.

Horas después, un motín semejante dejaba ocho fallecidos en una cárcel de Porto Velho, la capital del estado de Rondonia. Paralelamente, en el estado de Acre, tres detenidos fueron asesinados y 20 quedaron heridos después de una pelea entre facciones en una cárcel de la capital, Río Branco”.

Las autoridades brasileñas están preocupadas porque, de momento, la guerra está localizada en las cárceles, pero es muy probable que el conflicto llegue a las calles y las favelas.

Para más información: ¿Qué pasa en las cárceles de Brasil? Guerra de narcos para controlar la cocaína de Perú

 

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