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¿De qué religión será el templo más alto del mundo?

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Prevén construir en la India un edificio colosal... promovido por los Hare Krishna

Algunos medios de comunicación han informado recientemente sobre la construcción en la India del templo “más alto del mundo”. Se llama Chandrodaya Mandir, costará 45 millones de dólares y se ha proyectado en la ciudad de Vrindavan (en el estado de Uttar Pradesh, al norte del país). Está previsto que las obras concluyan en el año 2022, así que va para largo.

Cifras y significado

La razón de esta demora es comprensible: el templo alcanzará la altura de 213 metros, el equivalente a 70 plantas. Para hacer una comparación, el Daily Mail propone el también indio Taj Mahal, que mide 73 metros, o la basílica vaticana de San Pedro, símbolo reconocible del catolicismo, que alcanza casi 129 metros.

Según los promotores de este templo, “tendrá proporciones monumentales y su arquitectura icónica combinará armoniosamente elementos tanto de la arquitectura de los templos indios como de la moderna”.

Además del propio edificio religioso, el recinto se completará con un auditorio para mil personas, un centro de estudios, un parque temático, jardines con fuentes, un área para que puedan comer los visitantes y hasta una plataforma de aterrizaje de helicópteros.

Porque, como señalan también, “está previsto que el templo sea vibrante con festivales y actividades religiosas a lo largo del año”. Un ascensor permitirá a los visitantes subir hasta su cima, donde podrá contemplarse una proyección audiovisual en 3D para experimentar “los diversos sistemas planetarios descritos en la literatura védica”.

Todo parece indicar que se trata de un templo del hinduismo. Así ha sido reflejado en muchas de las noticias divulgadas recientemente, como sucede en el caso del portal especializado Archinect. Además, se sabe que el templo estará dedicado a Krishna, una de las divinidades hindúes.

Dedicado a Krishna… ¿un templo hindú, entonces?

Krishna (o también Krisna en castellano), a quien estará dedicado el templo, es una deidad del panteón hindú. En concreto, es un avatara (o encarnación) de los muchos que tiene el dios Vishnú. Sin embargo, para algunas corrientes hindúes –hay que tener en cuenta que no se trata de una religión uniforme–, como la que nació en el siglo XVI con el místico Chaitania, sería el dios principal, del que emanan los demás.

Krishna es el protagonista del importante texto sagrado Bhagavad-gītā, parte final del gran poema épico Mahabhárata (siglo III a.C.) en el que se condensan las principales doctrinas hindúes.

Dado que el hinduismo no es una religión unitaria, como ya se ha dicho, sino un concepto que se aplica a una realidad múltiple de tradiciones religiosas sin unidad ni autoridad que pueda cohesionarlas… ¿quién está detrás, concretamente, de la construcción del templo más alto del mundo?

Ni más ni menos que la secta popularmente denominada como “Hare Krishna”. La Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna (conocida por sus siglas en inglés ISKCON) fue fundada en 1966 por el indio Bhaktivedanta Swami Prabhupada (1896-1977), por lo que acaba de cumplir medio siglo de vida.

No es algo que oculten, ya que en el mismo título de la página oficial del Chandrodaya Mandir se puede ver la fotografía del fundador del movimiento, y en el apartado de “Quiénes somos” aclaran que su propósito es “difundir las glorias de Sri Krishna… tal como enseñó Srila Prabhupada… para que el mundo contemporáneo pueda apreciar y obtener el supremo beneficio del amor puro de la divinidad”.

Los Hare Krishna y la polémica

La Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna ha sido un grupo muy controvertido desde sus orígenes. Como explica Miguel Pastorino en Aleteia, “para la amplia mayoría de los especialistas en la materia, es una secta peligrosa donde se practican las más conocidas técnicas de reforma del pensamiento, convirtiendo al adepto en un esclavo del grupo”.

En la misma línea, Juan D. Escobar señala también en este portal que entre los movimientos procedentes del hinduismo “hemos encontrado grupos que exigen a la persona que ingresa romper con sus vínculos familiares y sociales, provocando con esto la explotación, manipulación y, en algunos casos, la destrucción y el deterioro profundo de la personalidad de la persona”.

El experto suizo Jean François Mayer ha escrito un breve artículo con motivo del cincuentenario de la secta, en el que afirma que las controversias que ha protagonizado la ISKCON han hecho que sufra cambios notables en su funcionamiento. Incluso en 1998 reconoció en su revista oficial los casos de malos tratos y abusos sexuales a niños.

La conocida revista The Economist ha dedicado un reportaje reciente a los Hare Krishna, en el que los muestra como un “testimonio de adaptabilidad”. Porque frente a la imagen clásica de los adeptos, los que ahora hay en los EE.UU. (entre 50.000 y 100.000) viven en su mayoría en sus propias casas –no en comuna– y visten ropa ordinaria –no la túnica–.

Para más información:

– Miguel Pastorino, “¿Quiénes son los ‘Hare Krishna’? ¿Religión o secta?”, Aleteia, 23/12/15.

– José Luis Vázquez Borau, “¿Por qué crece el interés por el hinduismo en Europa y América Latina?”, Aleteia, 21/01/16.

– Juan Daniel Escobar Soriano, “¿Sobre qué bases puede haber un diálogo con el hinduismo?”, Aleteia, 30/11/15.

– Marinella Bandini, “Hare Krishna y vuelta a Cristo. La historia de las Ancillae Domini”, Aleteia, 1/07/16.

 

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