Estilo de vida

¿Hay una edad óptima para quedar embarazada?

No tienes que buscar el momento perfecto para tener un hijo ya que ninguno lo es

¿Hay una edad óptima para quedar embarazada?

© Evgeny Atamanenko

¿No os sorprende un poco de que María diera a luz a los 14 años de edad, con toda probabilidad? Claro, eran otros tiempos, una cultura diferente, pero, a pesar de todo, una adolescente no parece ser una persona lo suficientemente madura para convertirse en madre. Queda la cuestión de si la madurez depende sólo de la edad. Y si es así, ¿de qué edad hablamos exactamente? ¿A qué atenerse a la hora de decidir sobre la ampliación de la familia? ¿Hay una edad óptima para quedarse embarazada? Para responder a esta pregunta, veamos cómo es la vida de una mujer cualquiera.

Las adolescentes

Es obvio que es demasiado pronto. Los adolescentes, en realidad, aún son niños. Deberían pensar en la escuela, en su educación, en su futura profesión. A esta edad es difícil hablar de relaciones serias. No es el mejor tiempo para jugar a tener familia.

20-25 años

Aún es demasiado pronto. Céntrate en ir aprobando los sucesivos exámenes. Utiliza las becas de intercambio de estudiantes y haz locuras en las fiestas. Mientras aún te apetece y tienes tiempo, invierte en ti misma. Puedes comenzar a ganar las primeras experiencias profesionales, pero sobre todo, se debe gozar de una vida sin preocupaciones y sin compromisos. Es fácil entonces llegar a conocer a mucha gente y no necesariamente hay que unirse a alguien en concreto de forma permanente, porque aún queda tiempo.

25-30 años

Es el tiempo del primer trabajo “real”. Después de todo, no sería conveniente pedir de inmediato el permiso de maternidad. Al principio necesitamos demostrar nuestra valía, ganar experiencia y una posición estable. Además, ganamos dinero, pero no demasiado y el niño viene con mucho gasto. Apuesta por el desarrollo de tu carrera. Es la mejor edad para impulsar tu carrera con toda naturalidad, para obtener las calificaciones y formación especializada después de la graduación. Tal vez, a esta edad hay más presión de tener a alguien de forma permanente, pero cuando aún no hay hijos y por fin hay algunos ingresos, es conveniente disfrutar de la vida bailando hasta el amanecer o viajando al extranjero.

30-35 años

Ya disfrutas de una cierta posición en la empresa, pero si te tomas ahora un descanso más largo, algún trabajador más joven y más barato ocupará tu sitio. Además, cada vez te sale mejor lo que haces. ¿No podrán hacerlo sin ti? ¿Dónde están tus ambiciones? Tienes la sensación de que se te está “pasando el arroz”, por lo que ¿valdría la pena pensar por lo menos en casarse? En cualquier caso, el deseo de tener hijos hay que aparcarlo de momento, porque primero los miembros de la pareja tienen que disfrutar de ellos mismos para construir un matrimonio sólido antes de que llegue el niño.

35-40 años

Demasiado tarde. El riesgo de defectos genéticos aumenta. La diferencia de edad entre las generaciones también. Noches de insomnio serán una pesada tarea para ti. No podrás aguantar físicamente el trajín cotidiano relacionado con un niño pequeño. ¿No querrás ser una carga durante su juventud siendo un padre anciano…? Es una irresponsabilidad. ¿Existe alguna mujer que pudiera decir con una mano en el corazón que nunca se había topado con alguna de estas opiniones? Estoy convencida de que la mayoría de nosotras hemos oído ya una gran cantidad de tales consejos y tenemos a nuestro alrededor por lo menos unos cuantos “asesores” expertos en el tema. Yo he oído (de diferentes personas) todos ellos. Y ¿sabéis qué? ¡Hay en ellos algo de la verdad! Porque, para el embarazo no existe un momento ideal.

Siempre habrá algo que se pueda hacer, experimentar y llevar a cabo antes de que nazcan los niños. Siempre se puede tener más, prepararse mejor, ser más maduro, mejor, más rico. La buena noticia es que… no es necesario. No tienes que buscar el momento perfecto para tener un hijo, ya que si ninguno es perfecto, cualquiera puede ser lo suficientemente bueno. Y aún mejor – el nacimiento de tu hijo puede hacer que seas más madura, mejor, y ¡más rica! Conozco a muchas personas (¡yo soy una de ellas!) que justo después del nacimiento de su primer hijo se redescubrieron a sí mismas, sus pasiones o sus enormes recursos de energía, de los cuales nunca habían sospechado. Se volvieron más creativas, constantes y centradas en sus objetivos, lo que se reflejaba en sus vidas profesionales.

Volvieron a creer en sí mismos, porque la paternidad les mostró que valían mucho y eran capaces de soportar mucho más de lo que pensaban, y mostrando el mundo que les rodea a sus pequeños, ellos mismos lo redescubrieron de nuevo. Esta responsabilidad y el hecho de que tienes a alguien por quién luchar, a veces puede ser abrumadora pero, sobre todo, te da alas. Es una enorme fuente de fortaleza, inspiración y motivación que ningún orador motivacional te comunicará, porque no se transmite en palabras, sino a través del amor.

¡A ti, futura mamá!

Esto no significa, por supuesto, que no haya objetivamente mejores o peores, vamos a llamarlas, circunstancias económicas y de salud. Pero antes de considerarlas, piensa en lo que deseas realmente. ¿Cuál es tu lista de prioridades? ¿En qué lugar sitúas el trabajo, al cónyuge, la fe, la pasión o el dinero? Si sientes en el corazón el deseo de la maternidad, pero tienes miedo, que sepas que esta decisión no tiene que ser pensada y diseñada “hasta el final” con un calendario en la mano. No tienes que sentirte segura al cien por cien, porque en realidad, no sabemos cómo salrán las cosas hasta después del nacimiento de nuestro primer hijo…

A ti, futura mamá, quiero darte ánimos y decirte que no pospongas una decisión tan importante debido al miedo provocado por los comentarios de algunas personas. Haz frente a esta decisión y a tus prioridades. Tal vez el trabajo es realmente importante en algún momento de tu vida – y bien, ¡es tu vida! Que sea una elección real y no una vía de escape. Si no queremos decidirnos por un cambio tan radical. Muy bien. Hagámoslo de manera consciente, no porque “sucedió simplemente” o “estábamos en espera de un tiempo mejor”, que o bien no viene, o ya ha expirado. Tal vez si tenemos la intención de ampliar la familia, pero lo posponemos, vale la pena contestar a qué estamos esperando: ¿a tener nuestro propio apartamento, un contrato de trabajo, etc.? Para no perder la ocasión de tener algo concreto.

¡A ti, mamá sorprendida!

Por otro lado, quiero aconsejarte, si llevas un embarazo no planificado o quizás incluso no deseado. ¿Sientes que ha venido en un mal tiempo y probablemente tienes miedo? ¡Ánimo! Cuando alguien te dice que es demasiado pronto para estar embarazada, piensa en María. Cuando te dicen que ya es demasiado tarde para la descendencia, piensa en la madre de Ana o su prima, Elizabeth. Viendo a sus hijos, resulta difícil criticar su “irresponsable” maternidad. Un hijo no es un proyecto con unas fechas de ejecución perfectamente fijadas y en unas circunstancias óptimas. Ser padres es una tarea difícil, exigente, frustrante y hermosa. Cuando consagras tu vida “al servicio” de otro ser humano, de la sensación del sentido y de la plenitud que te proporciona esta dedicación, obtienes un poder extraordinario. Conquistas la suerte, y para ello siempre hay un buen momento.

 

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