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El Papa festeja su cumpleaños (vía Skype) con los detenidos de Padua

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El día de sus ochenta años, que comenzó con el desayuno en compañía de un grupo de «sin techo» que dormían en las calles de los alrededores de San Pedro, Papa Francisco recibió las felicitaciones de los detenidos de la cárcel de Padua. A las cinco de la tarde de este sábado 17 de diciembre, Bergoglio se conectó vía Skype con la cárcel Dos Palacios de la ciudad véneta. Lo invitó el capellán don Marco Pozza. Estaban presentes, además del director del instituto, de los agentes de policía penitenciaria y de algunos voluntarios, más de 60 detenidos que dialogaron con Francisco mediante el teléfono inteligente. El video tuvo alguna dificultades, pero el audio no se interrumpió nunca.

Marzio, uno de los detenidos, leyó una carta para felicitar al Pontífice. «Hoy aquí están tus amigos». Los detenidos agradecieron por el don del nuevo obispo de Padua, Claudio Cipolla, que vive con ellos una relación de particular cercanía, también por el don del Año Santo Extraordinario de la Misericordia. «Muchos de nosotros rezan por ti a menudo —continuó Marzio. Gracias desde el fondo del corazón por tu cotidiano testimonio que alimenta nuestra esperanza y nuestros sueños».

Los detenidos dijeron que consideraban al Papa «un don del Espíritu Santo», que los ayuda «a vencer la resignación y el cansancio de nuestros días». «Dios -dijo uno de los representantes de los detenidos— desea habitar entre los hombres, pero solo puede hacerlo mediante hombres y mujeres que sean tocados por Él y que vivan el Evangelio sin buscar otra cosa». La carta concluyó con este compromiso: «La única promesa, como humildes pecadores, que estamos seguros de poder mantener es la de que rezaremos por ti».

Francisco comentó algunos pasajes diciendo «¡Qué bello, qué bello todo esto!». Después agradeció por los cantos navideños y por la canción de felicitaciones por su cumpleaños. Bendijo «a cada uno de ustedes y a sus familias, rezo por ustedes y estoy cerca de ustedes». Al final, también los animó con estas palabras: «La esperanza no desilusiona. Cuando tú estás en la oscuridad y ves solo el muro, aférrate a la esperanza, que es capaz de derribar todos los muros».

Se confirma una vez más el vínculo especial del Pontífice por los detenidos. Casi cada viaje prevé una visita a la cárcel, y también el próximo 25 de marzo en Milán, Francisco almorzará en San Vittore y dedicará mucho tiempo a estar con los detenidos. En el libro» «El nombre de Dios es misericordia» (en cuya presentación participó un detenido chino de Padua, Agostino Zhang), Bergoglio afirma al respecto: «Tengo una relación especial con los que viven en la cárcel, privados de su libertad. Siempre he estado apegado a ellos, justamente por esta conciencia de mi ser pecador. Cada vez que paso por la puerta de una cárcel para una visita, siempre pienso en esto: ¿por qué ellos y yo no? Yo debería estar aquí, merecería estar aquí. Sus caídas habrían podido ser las mías, no me siento mejore de quien tengo enfrente. Así, me encuentro repitiendo y rezando: ¿por qué él y yo no? Esto puede escandalizar, pero me consuelo con Pedro: había renegado de Jesús y a pesar de ello fue elegido».
 

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