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Chile y el desafío de asegurar la integración de los migrantes

Una investigación muestra los trabajos de los migrantes en Chile y hasta los hospitales se adaptan para atenderlos mejor

Chile y el desafío de asegurar la integración de los migrantes

Francisco Osorio-CC

Ella no es inmigrante, pero ayuda a que los haitianos puedan adaptarse mejor en los hospitales de Chile. Su nombre es Carla Jude y cuando egresó de la carrera de medicina se fue al país centroamericano a través de América Solidaria donde estuvo trabajando en la entrega de medicamentos a pacientes.

Gracias a su estancia en Haití, Carla pudo aprender el idioma local, algo que a su regreso a Chile le sirvió para ponerse a cargo del Comité de Niñas y Niños Migrantes del Hospital Roberto del Río, uno de los centros hospitalarios que se preocupa por el acceso de extranjeros al sistema de salud, indica un reportaje publicado en La Hora.

Es que el debate sobre la inmigración y todo lo que lo rodea es algo que está a la orden del día en Chile, uno de los países de América Latina más atractivos para las personas del continente que deben dejar sus países de orígenes para encontrar un futuro mejor.

Recientemente fue publicado un informe elaborado por la Universidad Católica de Chile con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre los trabajos que más realizan los inmigrantes en Chile.

Según esta investigación, que reproduce El Mercurio, más de la mitad de los extranjeros (54%) se desempeña en el sector servicios.

Los restaurantes lideran como espacios de trabajo de estas personas, seguido de servicio doméstico. Luego siguen los sectores de la construcción, comercio, manufactura, transporte y agricultura.

El informe también deja entrever que el 63% de los inmigrantes en Chile trabaja en rubros distintos a los acostumbrados en sus países de origen.

“Puede que estemos, de alguna manera, perdiendo un gran capital humano de parte de los inmigrantes”, expresó a El Mercurio el economista José Tessada.

“Muchas veces hay gente que llega con estudios que no puede ejercer su profesión porque no logra convalidaciones, o pierde las certificaciones que no son títulos, y los años de experiencia también desaparecen”, agregó.

En ese sentido, una de las coautoras del estudio, Jeanne Lafortune, expresó que cuando un migrante se mueve pierde toda la información que había acumulado en su país de origen y que hay que procurar como país aprovechar “el capital humano y el conocimiento de los extranjeros para generar una población migratoria que contribuya mejor al país”.

Gracias Carla los haitianos que necesitan atención médica en el centro de atención donde trabaja empezaron a vencer la barrera idiomática. Y el número de inmigrantes que llegan a este hospital, principalmente de origen haitiano, desde hace tiempo no para de crecer.

Por ejemplo, prosigue La Hora, cuando los médicos no lograban entender cuáles eran los síntomas de un niño haitiano debido a las barreras idiomáticas, por lo general se prefería dejarlos hospitalizados y en observación como manera de resguardo ante una posible enfermedad de cuidado.

Y es por ello que este hospital dio un paso más y tiene entre su plantel a Ralph Jean Baptiste, un haitiano que llegó a Chile en 2011 y hace las veces de puente entre funcionarios y pacientes haitianos, o sea, facilitador intelectual.

“Me ha gustado mucho mi trabajo y he aprendido bastante. El comité de este lugar es muy importante porque facilita la integración de nosotros los migrantes. Yo aporto con ideas sobre cómo atender a pacientes, hago sugerencias, y traduzco dípticos”, señala.

La contratación de haitianos para que los médicos se entiendan con pacientes no es exclusivo de este hospital y de forma paulatina otros están siguiendo el mismo camino.

Ralph es una de las personas que han llegado Chile, encontraron trabajo y está ayudando a fortalecer la integración y adaptación de estas personas. Lo mismo que Carla, una chilena también comprometida con la causa de los inmigrantes.

Los trabajos y las áreas de desempeño de estas personas quedaron establecidas en la reciente investigación difundida, pero el debate en el país prosigue, está en la agenda y lo único que resta esperar es que el desafío de la mayor integración en Chile para los migrantes -no solo para los que necesitan atención médica, sino también para quienes llegan a trabajar- sea asumido de la mejor manera posible.

 

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