Aleteia

Farrell trabajando entre el Vaticano, Dublín y Panamá

Comparte
Comenta

Las actividades del recién nacido dicasterio vaticano dedicado a los Laicos, la Familia y la Vida ya está funcionando completamente. Y el nuevo prefecto, el cardenal estadounidense Kevin Farrell ya está trabajando en las citas internacionales más importantes en programa: en particular el IX Encuentro Mundial de las Familias, que será del 22 al 26 de agosto de 2018 en Dublín, Irlanda, y la Jornada Mundial de la Juventud que se llevará a cabo en Panamá en el primer trimestre de 2019 (la fecha oficial debe todavía ser fijada). Para el evento dedicado a las familias ya hubo un encuentro preparativo en el Vaticano, en la sede del nuevo Dicasterio, en donde una delegación de la Iglesia irlandesa, guiada por el arzobispo de Dublín Diarmun Martin, se reunió con Farrell y sus colaboradores. No hay que olvidar que el mismo Farrell es originario de la capital irlandesa, por lo que forma parte de esa sólida tradición del catolicismo estadounidense que tiene sus raíces en Irlanda.

Desde el punto de vista logístico, se firmó un acuerdo con el cual tanto el Dicasterio vaticano como la arquidiócesis se comprometieron a organizar el evento; además se crearon tres grupos de trabajo, uno para la elaboración de las catequesis preparatorias, otro para la programación del congreso teológico-pastoral y el tercero para la organización de la Fiesta de las Familias, en la que participará el Papa.

En el segundo caso, el de la JMJ de 2019, el cardenal ya visitó personalmente Panamá, del 5 al 8 de diciembre pasados, para una primera serie de entrevistas y encuentros con el objetivo de comenzar a estudiar el terreno y lanzar la organización del evento. En el país centroamericano, Farrell (que iba en compañía del presidente de la Fundación Juan Pablo II para la Juventud, Marcello Bedeschi, organismo cuyo objetivo es contribuir en la organización de las JMJ) pudo dialogar tanto con los obispos como con grupos de jóvenes católicos; y con ellos afrontó diferentes temas, como la posibilidad de invitar a la gran cita a jóvenes que pertenecen a otras confesiones. Esta es una idea que se está abriendo camino y que permitiría extender el mensaje y el significado de la JMJ.

El cardenal explicó que Papa Francisco quiso que la Jornada Mundial de la Juventud fuera en Panamá porque «aquí —dijo— comenzó la evangelización del continente». Por su parte, la arquidiócesis de la capital del pequeño país centroamericano subrayó: «Un hecho importante e histórico que fue repetido por Farrell durante su visita, es que en esta tierra se celebró por primera vez una misa en tierra firme (del continente americano, ndr.), y con la Jornada Mundial de la Juventud se dará la oportunidad, a partir de este país que une el norte con el sur, para volver a impulsar la evangelización en el mundo».

La arquidiócesis dijo que Farrel estaba convencido de que «ha llegado la hora de Panamá», un pequeño país que fue elegido por Papa Francisco, «porque el Papa considera que desde aquí se puede comenzar a construir una verdadera paz en Centroamérica». Por otra parte, no hay que olvidar que Papa Francisco en 2015, un poco sorpresivamente, nombró incluso un cardenal en Panamá, José Luis Lacunza Maestrojuan, obispo de la diócesis de David.
 
Lo que es un hecho es que el cardenal estadounidense Farrell, ex-obispo de Dallas y auxiliar de Washington, a quien Papa Francisco encomendó en agosto de este año la dirección del nuevo Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, se puso a trabajar inmediatamente.

Entre otras cosas, el 21 y el 22 de noviembre participó, con otros encargados de otros dicasterios, en la reunión para preparar el próximo Sínodo de los obispos dedicado a los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Farrell, que ya casi cumple los 70 años, tiene una larga experiencia no solo como obispo, sino también en la organización de importantes eventos religiosos y en la gestión financiera de diócesis y estructuras eclesiales.

Por ejemplo, en la arquidiócesis de Washington, a donde llegó en 1984, fue, entre muchas otras cosas, director de las organizaciones caritativas católicas y después secretario para los asuntos financieros. Desde que fue nombrado obispo de Dallas en 2007 ha sido miembro del Consejo de administración de la Universidad Católica de América, de la Papal Foundation, presidente de la Nueva evangelización de América y moderador episcopal del consejo para la gestión financiera diocesana. En la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, también en ámbito financiero, fue tesorero, presidente del Comité para el balance y las finanzas y presidente del Comité para las colectas nacionales. Farrell, cuyo hermano Brian es un obispo y Secretario del Pontificio para la Unidad de los Cristianos, se ha ocupado a lo largo del tiempo de las comunidades de latinos que viven en los Estados Unidos y de cuestiones migratorias; no hay que olvidar que la diócesis de Dallas se encuentra en el estado de Texas, en donde el tema es particularmente importante por diferentes razones. Con su nombramiento, la Iglesia estadounidense vuelve a tener un papel de primer orden en el Vaticano, sobre todo en un dicasterio clave que nació de la reforma de la Curia, que es uno de los objetivos del Pontificado.
 

Newsletter
Recibe Aleteia cada día