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¿Es aceptable tener secretos en tu matrimonio?

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Las áreas grises de esconder cosas a tu pareja

Aquello que no dices en tu matrimonio puede ser incluso más revelador que aquello que sí dices. Stacey Greene, autora de Stronger Than Broken: One Couple’s Decision to Move Through An Affair [Más fuertes que rotos: la decisión de una pareja de superar una infidelidad], sabe de este tema más que la mayoría. Después de descubrir la aventura que estaba teniendo su marido, escribió un libro para documentar su desgarradora travesía hacia la recuperación de esa infidelidad.

Mientras escribía y trabajaba por superar su desafortunada situación, Greene se percató de una sencilla verdad sobre el matrimonio: no hay secreto que merezca la pena esconder a tu cónyuge.

“De hecho, mientras resucitábamos el matrimonio, empezamos a ser brutalmente sinceros el uno con el otro, a sabiendas de que podríamos herir los sentimientos del otro”, afirma Greene. “El matrimonio es duro, pero la sinceridad es primordial. No pasa nada si digo “¿Este vestido me hace el culo gordo?” y él responde “Sí”. Y simplemente, me cambio de vestido”.

Puede que resulte extremo para algunos de nosotros que prefieren animar un poquito la autoestima del otro usando mentirijillas piadosas de vez en cuando. Pero en lo referente a Greene, un secretito tan leve como mentir sobre un atuendo poco favorecedor tiene el potencial de desencadenar más secretos que pueden poner en peligro el fundamento de confianza entre marido y esposa.

“La confianza es el pináculo de toda relación duradera y significativa”, manifiesta. “Tenemos que preguntarnos por la mera razón por la que querríamos esconder un secreto a nuestra mujer o nuestro marido. ¿Con qué propósito? ¿Qué tememos que la otra persona descubra sobre nosotros?”.

El argumento de Greene sugiere que los motivos subyacentes para decir la verdad deberían pesar más que la reacción incómoda o temporalmente dolorosa que pudiera tener tu cónyuge. A favor de Greene, la verdad es que la mayoría de nosotros prefiere salir de casa con ropa que nos favorezca.

La verdad saldrá a la luz

Greene sostiene que no importa qué tipo de secreto pretendas guardar, tu cónyuge descubrirá la verdad antes o después.

La escritora aplica este principio sobre todo al dinero. “Si se trata de un secreto financiero, sin duda saldrá a relucir en algún momento”, explica. “Puede que surja con la declaración de la renta, o si es necesario declararse en bancarrota o perder la casa. Y con ello se pierde también toda confianza y seguridad en el matrimonio”.

Las charlas sobre dinero son difíciles, de eso no cabe duda. Pero si tuvieras que optar entre debatir ahora sobre verdades en vez de reconocer más tarde que tus cuentas son en realidad una sarta de mentiras… ¿qué elegirías?

Y esto funciona en ambos sentidos: si crees que hay algo que no cuadra con las finanzas comunes, no te quedes con la duda, habla. Si hay alguna primicia que descubrir, cuanto antes mejor.

No tengo nada que ocultarle, sencillamente porque creo firmemente que se enterará de todas formas

Pero la otra gran mentira que preocupa a menudo a las parejas casadas es la fidelidad: “Si se trata de una relación oculta (engañar o ser engañado), existe una clara probabilidad de que la infidelidad salga a la luz en algún momento”, dice Greene.

“Si es un secreto que concierne también a la salud (como que él o ella se haya estado acostando con otras personas), entonces hay enfermedades que pueden transmitirse a la pareja inocente. Si hubiera un hijo secreto de otra relación, ese hijo podría buscar a sus padres biológicos e irrumpir en las vidas de la familia biológica”.

Así que la probabilidad de que descubran tu mentira es muy alta y posiblemente es mucho más doloroso ser descubierto que contar la verdad directamente a tu pareja. No obstante, por supuesto, lo mejor es siempre y sencillamente no hacer nada que te haga sentir que tienes que mentir sobre ello desde un principio.

A lo que Greene añade: “Sobre los secretos, hemos de entender que siempre existe la posibilidad de que le pillen a uno, lo cual erosiona la confianza”.

Anni Harry, casada, coincide en que las probabilidades de ser descubierto son altas sean cuales sean las circunstancias, así que lo mejor es ser sincero desde el primer momento con tu cónyuge.

“Yo soy un libro abierto”, asegura. “No tengo nada que ocultarle, sencillamente porque creo firmemente que se enterará de todas formas. Además, creo que una mentira por omisión sigue siendo una mentira, y la mayoría de los secretos se usan para evitar que alguien se entere de algo”.

Pero, ¿existen pequeñas excepciones?

Aun con todo, algunas parejas casadas sostienen que hay secretos a corto plazo o pequeños que conviene mantener, siempre y cuando la relación se base en gran medida en la confianza y en la comunicación abierta.

Harry señala una omisión obvia y en absoluto grave que es relevante para esta época del año: ¡los regalos! “Hay secretitos —como qué planeas para un cumpleaños, para la Navidad, etc.— que están bien, pero si es algo caro, primero tanteo el precio con él”, explica.

Alicia Schonhardt, la bloguera católica tras el blog de educación en el hogar Sweeping Up Joy, cuenta que sus secretos son sus inofensivos placeres vergonzosos.

“Mis secretos incluyen la cantidad de chocolate que he consumido en un día y los empalagosos programas de televisión que veo regularmente”, explica. “Si me preguntan directamente, respondo con sinceridad. Sí, veo Mira quién baila. No, no me llena de orgullo. Y eso es todo”.

Si un amigo o una amiga te ha contado algo en confianza, eso no tiene nada que ver con tu marido, aunque hay muchas mujeres que consideran que sí pueden informar a su madre. Y Schonhardt añade: “Puede haber otras cosas que no le cuento, pero no hay nada exento de debate si él saca el tema”.

Chiara Pierpaolo Finaldi, casada de Londres, dice que no siempre tienes que admitir tus errores más diminutos y más vergonzosos… aunque no confíes en mantener estas cosas ocultas mucho tiempo.

“No tienes que decir [a tu marido] inmediatamente que has arruinado su camiseta favorita cuando la lavaste o que has encogido su suéter predilecto porque terminó accidentalmente en la secadora”, dice. “Lo descubrirá llegado el momento”.

Sin embargo, también tiene sentido mantener otros secretos más sustanciales, como algo privado que te han contado un amigo o en el trabajo.

“Me guardo para mí las cosas que me cuentan mis amigos si no tengo su permiso para compartirlo con él, como el caso de matrimonios con problemas, por ejemplo”, aclara Jennie Lawlis Goutet, que lleva el blog A Lady in France. “Siempre pregunto primero a mis amigos. De todas formas, él es respetuoso con la privacidad de mis amistades y no hace preguntas sobre cosas que sabe que ellos no querrían que supiera”.

Otro tipo de secreto que podría tener sentido mantener es un cotilleo concreto sobre tu marido.

“Yo oculto las cosas negativas que otras personas hayan podido decir sobre él, por su bien”, expresa Leah Gray, que cuenta en su blog sus experiencias como esposa de un adicto. “Mi marido luchó contra una adicción y algunas veces la gente dice cosas desagradables. Lo que también hago es dejar muy claro que no voy a escuchar esas cosas. Es una cuestión de integridad personal. Él no sabe que lo hago, pero también quiero bendecirle en mi vida secreta”.

Y ¿además de eso? “No le oculto nada más”, dice Grey. Porque, aunque haya mínimas excepciones, la mayoría de los secretos son dañinos, cuando no directamente hirientes.

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