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El hospital Sant Pau, una joya de la arquitectura modernista catalana

Tres curiosidades sobre el hospital modernista más grande del mundo

By Bernard Gagnon (Own work) [GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html) or CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons

Quien pasa frente al hospital Sant Pau en Barcelona, el hospital modernista más grande del mundo, podría fácilmente confundirlo con una obra más del “arquitecto de Dios”, Gaudí, sobre todo por su decoración, abundante en cerámica. Sin embargo, es una obra maestra de otro gran arquitecto catalán, Lluís Domènech i Montaner que, además, combina la noción tradicional de centro hospitalario con la de ciudad-jardín, ofreciendo a los pacientes no sólo atención médica sino también los beneficios de estar en un recinto en el que pueden disfrutar de un aire puro, muy distinto al del entorno urbano circundante.

Quien pasa frente al hospital de Sant Pau en Barcelona, el hospital modernista más grande del mundo, podría fácilmente confundirlo con una obra más del “arquitecto de Dios”, Gaudí, sobre todo por su decoración, abundante en cerámica. Sin embargo, es una obra maestra del otro gran arquitecto catalán, Lluís Domènech i Montaner. Foto de Paul Hermans (Own work)
Quien pasa frente al hospital de Sant Pau en Barcelona, el hospital modernista más grande del mundo, podría fácilmente confundirlo con una obra más del “arquitecto de Dios”, Gaudí, sobre todo por su decoración, abundante en cerámica. Sin embargo, es una obra maestra del otro gran arquitecto catalán, Lluís Domènech i Montaner. Foto de Paul Hermans (Own work)

Para construirlo, Domènech estudió más de cien hospitales alrededor del mundo –explica el historiador Daniel Venteo al diario ARA, de Cataluña-, y recibió abundantes críticas de los responsables de los departamentos de salud pública de la ciudad, quienes argumentaban que la exuberancia decorativa del edificio era superflua, y encarecía innecesariamente los costos de producción.

Aquí, siguiendo el artículo publicado por ARA, hemos querido presentar tres de los aspectos más interesantes del hospital modernista más grande –y casi seguramente el más hermoso- del mundo.

1. La arquitectura es pedagógica.

El primer edificio del conjunto es el pabellón administrativo, que concentra en su fachada el mayor número de esculturas de todo el hospital. Esta fachada está construida como si se tratase del retablo de una basílica o una catedral: en ella se ven a Asclepio, el dios griego de la medicina, junto a Hipócrates, el padre de la medicina de la Antigüedad.

También se ven en la fachada a los santos patronos del hospital (San Pablo y Santa Margarita) y los cuatro evangelistas y varias figuras prominentes de la historia y la sociedad civil barcelonesa del momento, incluidos Ramon Berenguer I y Arnau de Vilanova.

2. Fue el mejor edificio del año.

La primera fase del hospital fue terminada en 1913. El Ayuntamiento de Barcelona le concedió el premio al mejor edificio del año pero, en años subsiguientes, cuando todo el conjunto del hospital estuvo terminado, el jurado afirmó que cada uno de los edificios del conjunto, por separado, merecía el premio.

3. Los ángeles protegen el hospital.

En medio de la exuberante decoración del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo, una serie de figuras logran destacar: los ángeles que se encuentran casi por doquier. Según se lee en el artículo publicado por ARA, estos ángeles representan el espíritu hospitalario del edificio, quizá en referencia a san Rafael.

Sin embargo, los ángeles del hospital de San Pablo son bastante diversos, y algunos de ellos semejan no sólo la imagen –generalmente viril- de san Rafael, sino que también ostentan rostros infantiles y femeninos.

Para leer el artículo completo publicado por ARA (en catalán), puede hacer clic aquí.

Para construirlo, Domènech estudió más de cien hospitales alrededor del mundo –explica el historiador Daniel Venteo a ARA, de Cataluña-, y recibió abundantes críticas de los responsables de los departamentos de salud pública de la ciudad, quienes argumentaban que la exuberancia decorativa del edificio era superflua, y encarecía innecesariamente los costos de producción. Foto de Jaume Meneses (Flickr: Modernisme)
Para construirlo, Domènech estudió más de cien hospitales alrededor del mundo –explica el historiador Daniel Venteo a ARA, de Cataluña-, y recibió abundantes críticas de los responsables de los departamentos de salud pública de la ciudad, quienes argumentaban que la exuberancia decorativa del edificio era superflua, y encarecía innecesariamente los costos de producción. Foto de Jaume Meneses (Flickr: Modernisme)