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Colombia: Cuando el perdón es capaz de liberar del dolor y la indignación

natalia diaz-CC
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Familiares de 11 diputados colombianos secuestrados y asesinados perdonaron a las FARC

El lugar elegido fue la Iglesia de San Francisco en la ciudad de Cali (Colombia), espacio que fue testigo de una ceremonia cargada de emoción donde la paz y el perdón imperaron sobre el pasado y dolor provocados por el conflicto armado que sembró terror en el país.

El motivo del encuentro tuvo que ver lisa y llanamente con un acto de perdón por la muerte de 11 diputados del Valle de Cauca que fueron secuestrados por la guerrilla de las FARC en el año 2002 y asesinados cinco años después.

El portavoz de las FARC fue Jorge Torres Victoria, alias “Catatumbo”, quien auguró que “el futuro permita sanar las heridas y construir una nación más justa para todos los colombianos”, reproducen varios medios locales.

Al mismo tiempo, Catatumbo reconoció que “las FARC son conscientes del profundo dolor que causaron a las familias de las víctimas”.

Precisamente, la respuesta de los familiares de las víctimas no fue menos loables y perdonaron a las FARC por esos asesinatos.

El único sobreviviente de aquel episodio fue el también diputado en aquel momento Sigfrido López, quien expresó que el pedido de perdón de parte de las FARC es sincero y generoso y que “logró liberar del dolor y la indignación”.

Luego, los familiares de las víctimas pudieron ahondar en sus sentimientos a través de un comunicado conjunto. He aquí algunas líneas.

“A pesar de todo, hoy los familiares de Alberto Quintero Herrera, Carlos Alberto Barragán López, Carlos Alberto Charry Quiroga, Edison Pérez Núñez, Francisco Javier Giraldo Cadavid, Héctor Fabio Arismendy, Jairo Javier Hoyos Salcedo, Juan Carlos Narváez Reyes, Nacianceno Orozco, Ramiro Echeverri Sánchez, Rufino Varela, Sigifredo López Tobón, Carlos Alberto Cendales continuamos trabajando en el legado de ellos que ahora llamamos paz”.

“Hoy aceptamos este acto con la dignidad y coraje que la vida nos enseñó, y un gran compromiso de patria, para que ninguna otra familia colombiana vuelva a vivir lo que nosotros vivimos y lograr de esta manera construir entre todos una sociedad de inclusión y respeto para nuevas generaciones”.

“Para terminar, queremos expresar como una familia que somos, que no estamos aquí para juzgar, ni para condenar a nadie; estamos para crecer como seres humanos. Este acto de perdón lo aceptamos para honrar la memoria de nuestros familiares, tener paz en nuestros corazones y hacer posible la reconciliación entre los colombianos”.

Aquel 11 de abril de 2002, día en que las FARC secuestraron a 12 diputados de la Asamblea Departamental del Valle del Cauca, al igual que el 28 de junio de 2007, cuando 11 de ellos fueron asesinados, quedarán en las pupilas de todos.

Pero este acto de perdón, no obligatorio, también de alguna manera se transformó en algo necesario para seguir mirando hacia adelante.

“Usted, Sigfrido López, sobreviviente, y ustedes familiares de los diputados, dejarán de ser víctimas atadas a la tragedia porque Colombia los necesita ahora a todos como luchadores tenaces por la dignidad y en el camino para construir juntos nuestra nación”, señaló ese día el arzobispo de Cali, monseñor Darío Monsalve, quien presidió la ceremonia.

Colombia atraviesa el proceso de implementación de los acuerdos de paz y lo que sucedió en la Iglesia de San Francisco es un símbolo de que sanar las heridas es difícil, pero también necesario para dejar atrás de una vez por todas el dolor y llegar a la reconciliación y la paz duradera.

 

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