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Cuando el sida tiene rostro de mujer en América Latina

El papa Francisco invita a rezar por los enfermos en la Jornada Mundial contra el Sida 2016

Cuando el sida tiene rostro de mujer en América Latina

Photo by Diego Herculano/NurPhoto

“Fue un momento muy difícil, en especial por la falta de información sobre el VIH”, dice Edith Tristán, panameña que vive con el virus del sida desde hace más de dos décadas. Añora a su marido y su hijo que murieron de sida porque en los 90 no estaba disponible el tratamiento antirretrovírico.

“Mis vecinos me evitaban. En esa época yo tenía una pequeña tienda de alimentación y la gente no venía a comprar. Me costaba mantener a mi madre y a mi hija con mi trabajo”, explica Tristán al programa ONUSIDA, por los derechos humanos y para la prevención y tratamiento de esta enfermedad que a escala mundial cada vez más tiene rostro de mujer.

Según datos de las Naciones Unidas, en 2015 había alrededor de 17,8 millones de mujeres (de 15 años o más) que vivían con el VIH, lo que equivale al 51 por ciento del total de la población adulta que vive con este virus en el mundo.

El papa Francisco ha recordado a las millones de personas que conviven con esta enfermedad tras la catequesis del miércoles en ocasión de la Jornada Mundial contra el Sida, promovida por las Naciones Unidas este 1 de diciembre de 2016.

Millones de personas -dijo- conviven con esta enfermedad y solamente la mitad de ellas tiene acceso a terapias que salvan la vida”, dijo Francisco.

Por ejemplo en África muchos pacientes no pueden pagar los fármacos antirretrovirales, necesarios para contener el avance del virus.

Se estima que la Iglesia católica ofrece hasta un 25 por ciento de la atención en todo el mundo para las personas que viven con el VIH, especialmente en los países en desarrollo.

“Invito – continuó el Papa- a rezar por ellos y por sus seres queridos y a promover la solidaridad para que también los más pobres puedan beneficiarse de diagnósticos y cuidados adecuados. Apelo a todos a que adopten comportamientos responsables para prevenir una ulterior difusión de esta enfermedad”.

Desde el inicio de su pontificado, Francisco ha mostrado su cercanía a todas las personas afectadas por el VIH/SIDA, “especialmente a los niños”. Tras el rezo del Ángelus el 1 de diciembre de 2013 dijo: “Oremos para que todos los enfermos, sin excepción, tengan acceso a los cuidados que necesitan”.

Asimismo, Caritas y otras organizaciones católicas se proponen periódicamente analizar los progresos realizados sobre el VIH / SIDA. La última reunión realizada ha sido en Melbourne, Australia, antes de la Conferencia Internacional sobre el SIDA de la ONU en 2015.

Mujeres jóvenes y adolescentes con sida

Por su parte, la ONU también alerta del aumento de la enfermedad entre las mujeres jóvenes y adolescentes de 15 a 24 años que se ven particularmente afectadas.

En todo el mundo había cerca de 2,3 millones de mujeres jóvenes y adolescentes que vivían con el VIH en 2015, lo cual equivale al 60 por ciento del total de la población de 15 a 24 años que vive con el VIH.

¿Qué dice el Papa sobre el uso del preservativo?

El Pontífice en noviembre de 2015 regresando de su viaje a África, donde el sida es la primera causa de mortalidad, interrogado, la víspera del Día mundial de la lucha contra esa enfermedad, sobre la oposición de la Iglesia al preservativo, manifestó su descontento y evitó dar una respuesta que inclinara la balanza hacia el uso del profiláctico.

Puntualizó que “la moral de la Iglesia se encuentra ante una perplejidad” frente a este problema.

En línea con sus predecesores, el papa Francisco no apoyó el uso del preservativo: “es uno de los métodos” para evitar la propagación del virus, pero “las relaciones sexuales tienen que estar abiertas a la vida”, sostuvo.

En un sentido más amplio del flagelo, mencionó otros problemas relacionados, como “el hambre, la esclavitud laboral, la falta de agua potable, el tráfico de armas…”, sin quitarle importancia al sida.

Las mujeres víctimas de violencia doméstica y privaciones

Sobre el terreno, no obstante, varios dispensarios católicos no prohíben el uso de preservativos en casos de urgencia y casos específicos donde está en juego la vida de la persona.

Según datos internacionales, el riesgo de infectarse con el VIH es aún mayor en las mujeres que son víctimas de violencia doméstica.

En América Latina, la vulnerabilidad de las mujeres a la infección por el VIH está asociada al acceso a la información en materia de transmisión del VIH, la toma de decisiones sobre su salud sexual y reproductiva, el acceso a las pruebas y a los servicios de tratamiento y la consecución de la independencia económica y social para protegerse de la violencia doméstica.

Del total de nuevas infecciones que se produjeron en todo el planeta en 2015 (cerca de 1,9 millones), 900.000 (es decir, un 47 por ciento) afectaron a mujeres.