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La ONG Humana: ¿entidad solidaria o secta enmascarada?

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Tras esta organización se esconde el entramado financiero de la secta danesa Tvind, cuyo líder es buscado por la Interpol

Hace unos días la ONG Humana (también conocida como Fundación Pueblo para Pueblo) ha hecho públicos sus datos actualizados en España, revelando que durante el primer semestre del año 2016 recogió 8.160 toneladas de ropa usada a través de los 5.000 contenedores que tiene distribuidos por todo el territorio nacional, gracias a los acuerdos de colaboración que ha firmado con cientos de ayuntamientos y empresas.

La directora general de Humana España, Elisabeth Molnar, agradece la colaboración ciudadana, que según ella hace posible, tal como recoge la agencia Europa Press, darle “un fin social a la ropa usada” con lo que denomina “la economía circular” basada en la reutilización y el reciclaje de las prendas que muchas personas ya no usan.

La organización afirma que el 51 % de la ropa recogida en los contenedores se destina a la reutilización (concretamente el 13 % para las tiendas de segunda mano que tiene en España y el 38 % para vender a precios bajos en África), mientras que el resto se destina al reciclaje textil, a la conversión en combustible o a la destrucción.

De Humana a Tvind

Sin embargo, por las mismas fechas algunos medios británicos han publicado noticias que tienen en el centro de la polémica a la organización danesa de caridad Tvind y, más concretamente, a su núcleo central: el Grupo de Profesores. ¿Y qué tiene que ver todo esto con Humana? Que, precisamente, Humana es la “versión española” del grupo tan controvertido.

En el año 2006, un artículo de investigación publicado por El Semanal Digital resumía muy bien la cuestión: “la secta Tvind nació en 1969 al calor del hippismo y con la crisis de valores más creativa del siglo XX como combustible. Hoy es un imperio multinacional que tiene su rostro en Humana”.

Su fundador fue el danés Mogens Amdi Petersen, que fundó la Escuela de Cooperación Tvind en 1969 como un “movimiento ateo y apolítico”, según explica Manuel Guerra en su Diccionario enciclopédico de las sectas. La controversia ha acompañado a este grupo desde sus comienzos, y muy pronto el líder fue acusado de “control mental”. Aunque lo más sonado siempre ha sido lo económico y el entramado empresarial, llegando Petersen a estar prófugo y buscado por la Interpol.

Aunque el objetivo inicial es la formación de jóvenes para la cooperación humanitaria, con una supuesta capacitación adecuada para enviarlos a países en vías de desarrollo (basada, tal como revela Guerra, en el pensamiento de Mao y en la dictadura de Corea del Norte), lo cierto es que sus finanzas siempre se han relacionado con complejos entramados societarios (con propiedades y empresas en más de 55 países) y con el blanqueo de dinero y la evasión fiscal.

Documentos oficiales que la citan

Este lado oscuro de la cooperación internacional es atestiguado por diversos organismos estatales, ya desde los años 90. Por ejemplo, la Asamblea Nacional Francesa citaba a Humana Francia –identificándola con “escuelas Tvind”– en el Rapport Guyard como uno de los grupos sectarios “alternativos”, que tienen como característica fundamental la propuesta de una organización diferente de la economía y comercio mundiales.

En concreto, el informe señala que Humana “tiene por doctrina la ayuda humanitaria (esencialmente dedicada a las víctimas del hambre, de la guerra, de la enfermedad, de las catástrofes), la ayuda en la promoción de proyectos en el tercer mundo y de estudios con miras a contribuir a la búsqueda de las causas de la pobreza y del sufrimiento”.

Por su parte, la Cámara de Representantes de Bélgica incluyó a Humana en su relación de grupos estudiados por la Encuesta parlamentaria sobre “las prácticas ilegales de las sectas y el peligro que éstas representan para la sociedad y para las personas”. Se indican como métodos de captación los campus universitarios y las ofertas de formación, se especifica su labor de recogida de ropa y se afirma la dependencia con respecto a la organización danesa Tvind.

En el centro: el Grupo de Profesores

Como ya se ha señalado, el núcleo verdaderamente sectario del movimiento, que funciona como una Escuela de Cooperación, es el denominado Grupo de Profesores, establecido en Dinamarca. En los años 90 se calculaban unos 600 integrantes con vida comunitaria y dedicada totalmente a la organización, sin vida privada ni ingresos propios ni acceso a los medios de comunicación.

Las críticas de los ex adeptos apuntaron desde muy pronto al autoritarismo de este Grupo de Profesores, además de su falta de preocupación por la seguridad de sus alumnos en los viajes de ayuda humanitaria, de forma que algunos jóvenes murieron durante los mismos. Otra de las acusaciones frecuentes ha sido la de manipulación mental, e incluso en ocasiones se les ha investigado por tenencia de armas.

Las últimas noticias del extranjero

En 2015, la Fiscalía de Brasil acusó a tres “cooperantes” europeos del delito de blanqueo de más de 12 millones de dólares en fondos “humanitarios”. Eran miembros del Grupo de Profesores Tvind, al que las autoridades brasileñas califican de “organización criminal transnacional”. El investigador Michael Durham apunta, como fachada solidaria del entramado, a las tiendas de las empresas Humana People to People, Planet Aid, Gaia, USAgain y DAPP. En Gran Bretaña, Planet Aid UK forma parte de un complejo imperio financiero de baja fiscalidad controlado desde México.

En este año 2016 hay novedades en lo que se va conociendo de una organización tan opaca. Hace unos días el medio International Business Times ha publicado un reportaje en el que señala que lo que pretende ser una iniciativa de educación holística “que proporciona un ambiente libre de drogas y alcohol para jóvenes y adultos” se trata en realidad de “una secta que ha estafado millones a sus miembros”.

El redactor, Tom Porter, recuerda que actualmente Petersen sigue siendo buscado por la Interpol –ya que desapareció, junto con otros compañeros, en 2006 tras ser considerado “no culpable” por la justicia danesa–, y se cree que podría estar escondido en un complejo de lujo que la organización tiene en la costa de México hacia el Pacífico (valorado en 26 millones de dólares y definido como una mezcla de Disneylandia, Club Med y el Taj Mahal).

Las acusaciones más recientes son serias: el Gobierno del Reino Unido habría dado ayudas millonarias a la secta a través de una de sus ramas en África: DAPP Malawi. Lo ha desvelado nada menos que la BBC, en una investigación firmada por Anna Meisel y Simon Cox. En ella cuentan cómo entró uno de sus empleados, Patrick Goteka, en el Grupo de Profesores, condición que le plantearon como indispensable para su ascenso, cambiando su trabajo de Zimbabue a los EE.UU.

Según la BBC, la organización caritativa en Malawi ha recibido en la última década ayudas millonarias provenientes del Gobierno británico, la Unión Europea y UNICEF. Parte de esos fondos han servido para pagar las nóminas a sus empleados, pero una proporción considerable de este dinero ha acabado en las manos del Grupo de Profesores.

¿Cómo? Muy sencillo, tal como muestra el ejemplo concreto de Goteka: una vez que llegó a los EE.UU., se le “invitó” a participar en la filosofía de la “economía común” que rige en el Grupo de Profesores, llegando a entregar al mismo la mitad de su sueldo. Según la organización, estas aportaciones son “voluntarias”, pero Goteka explica que los empleados no tenían otra opción. Y no es un caso aislado. La BBC ofrece el testimonio de otro trabajador de la ONG y explica que sólo en Malawi tiene más de 700 empleados, de los que la cuarta parte contribuiría con su salario al Grupo de Profesores.

¿No se va a hacer nada?

En la década de 2000 algunas asociaciones y personas mostraron su preocupación por la implantación de Humana en el territorio español y se quejaron ante algunas administraciones públicas por sus convenios con esta ONG. Esta movilización, unida al trabajo de varios medios de comunicación que alertaron sobre el tema, consiguió que algunos ayuntamientos rescindieran los contratos.

Sin embargo, la polémica volvió a pasar a un segundo plano y Humana ha seguido llevando a cabo su trabajo en España y cuidando mucho su imagen corporativa, dando un aspecto de transparencia y seriedad, además de negar siempre su vinculación con la secta Tvind.

Hoy, cuando en las instituciones públicas y privadas siempre habrá personas que entiendan el inglés, sería bueno que leyeran lo publicado por los medios británicos citados antes, o directamente el banco de información www.tvindalert.com, para replantearse su colaboración con una ONG tan oscura (de hecho, el Departamento para el Desarrollo Internacional del Reino Unido ha suspendido los pagos a la ONG mientras se investiga lo publicado por la BBC, y UNICEF está revisando sus contratos con ellos). Y si nadie sabe inglés, al menos con este artículo se podrán hacer una idea. ¿Seguirán apoyando el engaño?

 

Para más información

Brasil: la organización Tvind (ONG Humana), acusada de un “fraude criminal trasnacional” (4/12/15).

Teachers Group: The cult-like group linked to a charity that gets UK aid (2/08/16).

 

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