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Educar en valores, un desafío de nuestra época

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¿Por qué, qué son, cómo transmitirlos?

Sin lugar a dudas, los padres de nuestra época tenemos un gran desafío para educar a los hijos en los valores que consideramos necesarios para hacerlos personas de bien.

Actualmente, los niños tienen un sinfín de medios que influyen en ellos, como son la televisión, las redes sociales, la escuela, el internet, etc., por lo que debemos estar muy atentos, en el entendido de que la familia debe seguir siendo el principal medio para la transmisión de los valores.

Siendo la familia el primer lugar de aprendizaje de los valores, como padres debemos ser el mejor ejemplo para nuestros hijos, ya que los niños hacen lo que ven y nosotros, como adultos, debemos transmitir estos conocimientos con nuestras conductas y actitudes, no sólo diciendo lo que nos parece que es bueno o malo, sino teniendo claro qué clase de personas queremos ser y qué mundo le queremos dejar a nuestros hijos.

Para lograr esta tarea, los padres necesitamos ser coherentes, consistentes, firmes y empáticos.

¿Porqué educar en valores?

Porque los valores son vivencias y experiencias que están dentro de nosotros, y es durante la niñez cuando se aprenden y asimilan estas vivencias. Porque una persona valiosa es alguien que vive de acuerdo a sus valores.

¿Qué son los valores?

Los valores son cualidades que las personas vamos adquiriendo y que nos hacen ser mejores. Son los fundamentos que rigen nuestras vidas y que nos ayudan a tomar decisiones. Son cualidades especiales que nos hacen ver las cosas de manera positiva.

Los valores valen por sí mismos; son importantes por lo que son, por ejemplo, aunque seamos injustos, la justicia sigue siendo un valor, lo mismo pasa con la honestidad, la generosidad, etc.

Hay valores universales ya que el ser humano vive en comunidad y necesita tener principios que orienten su comportamiento en relación con los demás, tales como la honestidad, la responsabilidad, la verdad, la solidaridad, la cooperación, la tolerancia, el respeto y la paz, entre otros; hay también valores personales, familiares, morales, sociales, materiales. Todos ellos nos ayudan a construir nuestra vida y a relacionarnos con las demás personas.

No basta con saber qué es un valor, lo importante es vivirlo; los valores se aprenden cuando se viven. Existen muchos valores y cada persona tiene su propia escala de valores, pero necesitamos mostrarles a nuestros hijos la mayoría, que sepan hacer suyos los valores que han observado en su familia, para que ellos, actuando con libertad tengan sus propios criterios y decidan su propia escala de valores, ya que uno de los fines de la educación es precisamente que nuestros hijos construyan su propia vida, pensando y eligiendo por ellos mismos, y así lleguen a ser felices.

¿Cómo transmitir los valores?

Antes que nada, a través del amor, la calidad de tiempo que demos a nuestros hijos, el interés y la empatía, los hábitos diarios y organizando nuestro tiempo para jugar con ellos, ya que este es un medio ideal para enseñar y aprender los valores.

En nuestra sociedad, donde se valora más lo que tenemos que lo que somos, existe una verdadera crisis de valores, por lo que tenemos que estar muy atentos a nuestro comportamiento para no caer en contradicciones, pues así como hay una escala de valores también hay una serie de antivalores como la irresponsabilidad, la deshonestidad, la intolerancia, el egoísmo y otros muchos que nos hacen tener una actitud negativa hacía los valores.

Debemos recordar que los niños aprenden con el ejemplo que les damos los padres, en nuestra forma de relacionarnos con los demás, de pedir las cosas, de cooperar, de ayudar, de reclamar, de tolerar, de aceptar, ya que si nuestro hijos conocen sus límites podrán lograr una convivencia sana, tanto en su familia como en su escuela y otros lugares.

Es pues en la familia donde se inicia la construcción de los valores. Si se viven en ella, los hijos los podrán aprender y practicar respetando a las personas que los rodean, pues son la base para relacionarnos y tener una convivencia armoniosa.

Pastoral Familiar Arquidiócesis de México

Artículo originalmente publicado por Desde la fe

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