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Días festivos en Francia: “un ataque a la religión católica”

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El portavoz de los obispos de Francia reacciona a la votación de una enmienda que permitiría sustituir las fiestas cristianas por “fiestas locales”

Si la política fuera una forma de arte (que no lo es ni de lejos) sería sin duda puntillismo: hay que retroceder para observar la obra en su conjunto y ver cada pincelada, cada gesto, en su lugar dentro de un conjunto coherente y legible.
 
La enmienda discretamente presentada por la diputada socialista de la isla de La Reunión Erika Bareigts, y adoptada en el marco de la ley general que es el texto defendido por el ministro francés Emmanuel Macron, se inscribe en este enfoque: sola podría parecer trivial, rodeada de virtud y de justicia. Pero retrocediendo, colocándola en un contexto, no es más que un pretexto, un ataque más, concertado o inconsciente, contra una Iglesia católica vista con un pañuelo en los ojos desde la Tercera República.
 
¿Todavía hay que recordar las propuestas del ex ministro de Educación francés Vincent Peillon, según el cual la revolución francesa no estaría concluida y cumplida hasta que se extirpara de las mentes la religión católica por las buenas o por las malas?
 
Lástima que a veces el exceso de luz ciega, el abuso de fraternidad vacía la igualdad de su sentido, y la libertad de conciencia de su contenido, esenciales sin embargo en estos tiempos violentos que vivimos.
 
Días festivos locales
 
Los diputados votaron par tanto una enmienda que prevé que los días festivos cristianos puedan ser sustituidos, por decisión de la prefectura, por “días festivos locales” de Ultramar.
 
Parece claro que una disposición así está llamada a aplicarse en todo el territorio francés, o en ninguna de sus partes.
 
El ataque, en todo caso, es frontal: según Erika Bareigts, sería paradójico que la República laica dé “un estatuto legal sólo a las fiestas de una religión”. Por otra parte, en los países de ultramar franceses, “el hecho y la historia religiosa son a veces de naturaleza muy diferente”.
 
En su texto inicial, la representante de La Reunión quería sustituir el Lunes de Pascua, la Ascensión, el Lunes de Pentecostés, la Asunción y Todos los Santos.
 

En la versión votada, se ha indicado justamente que no podrán sustituirse los días festivos republicanos (1 y 8 de mayo, 14 de julio y 11 de noviembre).
 
“Estos departamentos tienen una identidad fuerte, fruto de su historia, que podría útilmente materializarse en torno a días festivos específicos que celebraran por ejemplo la llegada de los primeros habitantes, su departamentalización, algunas fiestas religiosas que se celebran mucho o incluso el nacimiento de una personalidad histórica mayor de la historia del territorio”, declaró la diputada.
 
Un ataque a la religión católica
 
Según el portavoz de los obispos de Francia, monseñor Olivier Ribadeau-Dumas, se trata de “un ataque fuerte a la religión católica”.
 
“Nosotros no tenemos interés en abrir este frente que podría ser una caja de Pandora –declaró-. Es ilusorio de hecho pensar que esto quedaría limitado en el futuro a los territorios de Ultramar”.
 
Preguntado sobre la “falsa interpretación de la laicidad que”, el portavoz de los obispos de Francia dijo que esto es “una prueba más de que en Francia no llegamos a hablar con serenidad de laicidad”.
 
Navidad, una realidad para todos
 
Ante los micrófonos de Radio Outre-mer 1ère, monseñor Olivier Ribadeau-Dumas, precisó: “No parece que ninguna de las diócesis de Ultramar haya sido consultada sobre esta cuestión, aparte quizás de Reunión”.
 
“No se trata, me parece, de honrar la laicidad, de tomar lo que es de Pedro y constituye la base común, y de retirar una de estas fiestas para dársela a otra religión”, continuó.
 
“Navidad no sólo pertenece a los cristianos, es una realidad para todos –añadió-. Hay que encontrar otro medio de honrar esta dimensión, sabiendo que en la metrópolis, por lo que yo sé, ni los musulmanes ni los judíos hacen esta petición”.

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