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Francisco: el papa de los pobres, ¿y quienes son los pobres?

AFP PHOTO / FILIPPO MONTEFORTE
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Francisco es el Papa de todos, pero en especial de aquellos que aún no llegan , que están en camino, y que tienen un lugar que los espera para ir todos juntos al cielo de Jesús...

Ella sólo sabe de sufrimientos pero no deja de sonreír jamás. Son muchos sus ochenta y tantos años , que se le metieron en los huesos, en las uñas, en las arrugas de la cara.

La mesita debe tener casi un metro y cuatro sillas destartaladas la custodian. En una punta de la mesa la foto del papa Francisco y una vela encendida.

En otros tiempos hubiera intentado explicarle, ahora he aprendido a explicar menos y respetar, sólo eso. Como si adivinara mis pensamientos me salió al cruce: “Nena yo sólo adoro a Dios, pero le ruego que lo cuide, a Francisco, es la esperanza de muchos de poder entrar”

No dije nada. Le devolví la sonrisa y seguí tomando mates. De a ratos ojeaba la foto, comprada en la calle a algún mantero y ahora medio sepia por el humo de las velas.

Al rato pensé:

Francisco, va a ser recordado como el Papa de los pobres, ni mejor ni peor que otros Papas, sólo el Papa de los pobres:

de los que tenemos el frío, el hambre y el miedo metido en los huesos,

de los que dejamos un foquito encendido porque tenemos que lidiar a diario con pesadillas,

de los fuimos excluidos de una sociedad que deja fuera a los más débiles, a los más necesitados, a los más sufridos y sufrientes,

de los que hemos gritado en silencio clamando a Dios poder aunque sea susurrar lo que pensamos,

de los que hemos padecido ser nadies en un mundo de alguienes de nombre y apellido,

de los que hemos sido prostitutas, adictos, transas, ladrones, esos que Jesús salió a buscar y prometió un cielo,

de los que siguen sufriendo golpes, torturas, odio y muerte,

de los que fuimos abusados, desterrados y callados para que nuestro dolor no avergonzara a una sociedad que se corrompe por moneda,

de los que decidimos cambiar el mundo para que todos podamos caber en él con una vida digna,

de los que rezamos y de los que no rezan pero esperan donde la esperanza es apenas un destello entre tanta oscuridad,

de los que rogamos y pedimos un aventón cuando la cruz se hace insoportable,

de los que reconocemos que somos pecadores, pero que Confiamos en el amor de Jesús y su promesa de vida eterna,

de los que creemos que Dios está, nos acompaña,  nos ama y no quiere tanta injusticia,

de los que a pesar de tanta prueba no culpamos a Dios por lo que el mundo nos hace

de los que  hemos tenido escasas oportunidades o posibilidades, y nos aferramos a ellas con garra y uñas,

de los que a veces lidiamos con un pasado que nos condena, con un presente que valoramos y con un futuro que esperamos sea mejor,

de los que creemos que después de la muerte nos espera Jesús, un Jesús que es amor y nos espera en ese amor…

de los que intentamos no dañar, aunque nos hayan hecho tanto daño,

de los que prometemos no rendirnos, aunque a veces quisiéramos sentarnos y ya,

de los que creemos que todos cabemos en los templos de Jesús, los que están desde siempre , los que llegamos después y los que faltan llegar,

de los que creemos que Francisco es el Papa de los pobres, detrás de las huellas del Pobrecito de Asís,

sirviendo, consolando, secando lágrimas, abrazando, arrodillándose , recibiendo, sonriendo  a aquellos que de manera impensada podríamos acercarnos a un Papa.

Francisco es el Papa de todos, pero en especial de aquellos que aún no llegan , que están en camino, y que tienen un lugar que los espera para ir todos juntos al cielo de Jesús…

 

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