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¿Cómo fueron los orígenes del Movimiento del Trabajador Católico?

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Publicado en español un libro, gratuito, sobre los inicios de la destacada entidad católica estadounidense

Hace ocho años, Mark y Louise Zwick, directores de la Casa Juan Diego y del Trabajador Católico de Houston, publicaron en inglés un texto fundamental para comprender el Movimiento fundado por Dorothy Day y Peter Maurin.  El libro llevaba por nombre The Catholic Worker Movement: Intellectual and Spiritual Origins, bajo el sello editorial de la Pulist Press.
 
Ahora lo hacen en español, con una tiraje largo y con distribución gratuita.  A través de las páginas del texto, se narra la relación que trabaron Dorothy Day y Peter Maurin a partir del 8 de diciembre de 1932, en los tiempos en que Estados Unidos pasaba por la Gran Depresión. Poco tiempo después, ambos fundaron el periódico El Trabajador Católico.
 
A raíz de ese encuentro, viendo la necesidad de iluminar con la doctrina católica el mundo del trabajo y de la producción, Day y Maurin unieron esfuerzos para funda el Movimiento del Trabajador Católico en Estados Unidos: desde entonces, este Movimiento ha sido, a la vez, una inspiración y un desafío para el conjunto del catolicismo estadounidense.
 
Se trata de un Movimiento de seguimiento radical del Evangelio cuyas raíces están en Dostoievski, Santa Catalina de Siena, Teresa de Ávila, Francisco de Asís, Santa Teresa de Lisieux, Jacques y Raïssa Mariatian y muchos otros escritores, teólogos y filósofos de la cristiandad.
 
Pero, sobre todo, en el Nuevo Testamento, la filosofía del personalismo comunitario (de Emmanuel Mounier), “las Escrituras, la vida de la Iglesia primitiva, el carisma de los fundadores de grandes órdenes religiosas, la vida de los santos, la teología del Cuerpo Místico de Cristo y el bien común, y el pensamiento de aquellos que buscaron alternativas económicas tanto al capitalismo monopolista, como al socialismo”.
 
Este elenco de pensadores cristianos, junto con Kierkegaard o Chesterton, encendieron la mente y el corazón de Dorothy Day y Peter Maurin, dos personas que buscaron “volar la dinamita de la Iglesia” en los Estados Unidos en el siglo XX.
 
Donde todos puedan llamarse hermanos
 

Dentro de los objetivos y principios del Movimiento del Trabajador Católico, en un editorial del periódico de 1940, se puede leer: “Estamos trabajando por un orden social cristiano. Creemos que todos somos hermanos y hermanas en la Paternidad de Dios.  Hoy, esta enseñanza, la doctrina del Cuerpo Místico de Cristo, implica el establecimiento de sindicatos (donde todos se puedan llamar unos a otros hermanos y hermanas) implica el cuestionamiento racial: esto implica cooperativas, bancos cooperativos, manualidades, implica Casas de Hospitalidad y Granjas Comunales”.
 
Una de estas Casas de Hospitalidad es la Casa Juan Diego, en Houston. Fundada en 1980 según el modelo de Dorothy Day y Peter Maurin, sirve a inmigrantes y refugiados con misericordia, solidaridad y cariño. En la actualidad, Casa Juan Diego ya tiene nueve casas en distintos barrios de Houston y edita el periódico El trabajador católico de Houston.
 
También tiene una Casa de Acogida para mujeres inmigrantes con sus hijos, especialmente las embarazadas o maltratadas físicamente; asistencia para inmigrantes enfermos, un centro de trabajo cooperativo, la Casa Don Bosco, para hombres enfermos o heridos; clases de inglés, servicios sociales, clínica médica un centro de comida y ropa para atender a 500 familias por semana y otros servicios, especialmente para los inmigrantes, sin olvidar la liturgia.
 
Cabe resaltar que Casa Juan Diego recibe fondos solamente de contribuciones voluntarias.  Por lo mismo, el texto sobre El movimiento del trabajador católico no está a la venta, sino que se puede obtener de forma gratuita escribiendo al Trabajador Católico de Houston, P. O. Box 701113, Houston, TX 77270 o al email info@cjd.org.

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