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Viviendas sociales en el seminario: una experiencia de Dios

Obispado de Lérida
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Familias necesitadas, voluntarios e instituciones construyen juntos 19 pisos en el seminario de Lérida

El proyecto de construcción de 19 viviendas sociales en el seminario diocesano de Lérida que aprovecha un edificio en desuso para familias desahuciadas y necesitadas en base a trabajo voluntario con la implicación de los mismos beneficiarios está listo para presentarse esta semana.
 
Los implicados en la iniciativa lo están viviendo como una experiencia de Dios, confiesa a Aleteia el delegado de pastoral caritativa y social de la diócesis de Lérida, Carles Sanmartín: “Si no fuera de Dios sería impensable ponerse hoy a construir 19 pisos nuevos y a acompañar a las familias, todo con voluntarios, y que vaya adelante”.
 
“El hecho de que se impliquen personas y se logren buenos resultados nos hace tomar conciencia de que es un proyecto impulsado por el Espíritu de Dios y en Él confiamos”, añade.
 
La aventura empezó el pasado mes de diciembre, cuando el obispo de Lérida, monseñor Joan Piris, fue a visitar a una de las asambleas de afectados por la hipoteca que se reunían en una parroquia.
 
Escuchó a las familias desahuciadas y les ofreció como ayuda un ala de las dos que tiene el seminario diocesano de Lérida. En seguida apareció el primer voluntario para colaborar: un arquitecto de Barcelona en paro. Y después decenas personas se fueron ofreciendo hasta llegar a unas cincuenta, y se organizaron en comisiones: jurídica, económica, social, técnica e informativa.
 
Esta semana, esperan tener acabado el proyecto constructivo, que presentarán al Ayuntamiento para obtener la licencia de obras, y a la población para pedir colaboración.
 
“Más que construir pisos, se trata de reconstruir familias”, explica Sanmartín: las familias podrán pasar entre 1 y 3 años en la vivienda, acompañadas por un equipo de psicólogos y trabajadores sociales voluntarios que les ayudarán a “salir mejor que como han entrado” a través de su participación en talleres, dinámicas, iniciativas cooperativistas,…
 
Este servicio estará gestionado por una fundación que tendrá cinco copatronos: el obispado de Lérida, Caritas, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, la Asociación de Vecinos del barrio y el colegio episcopal, una escuela diocesana muy implicada en el proyecto.
 
Las primeras familias podrán entrar a vivir en los pisos nuevos en el segundo semestre del año 2014, según Sanmartín, quien explica que el presupuesto del proyecto asciende a 700.000 euros. La Diputación de Lérida aporta 150.000 euros y muchas personas están ayudando, también económicamente. Además, se están organizando diversos actos benéficos para recaudar fondos.
 
Sanmartín también prevé que diversas empresas aporten desinteresadamente materiales de construcción, en un momento en que hay mucho stock descatalogado.
 
En los nuevos espacios, las familias también trabajarán la dimensión comunitaria: además de los pisos para su vida privada, se habilitará en el seminario una sala polivalente para reuniones, talleres, clases y acompañamiento a las familias, y también habrá zonas comunitarias, como la lavandería.
 
Las familias beneficiarias colaborarán en la medida de sus posibilidades, ya sea económicamente o con servicios comunitarios (por ejemplo en la cocina). Estarán en los pisos no en régimen de alquiler sino de cesión, pero contribuirán pagando los gastos de gas, agua y electricidad.
 
El proyecto se ha beneficiado también con la bendición e impulso del Papa. El obispo de Lérida se lo presentó en el Vaticano el pasado 21 de septiembre. “¡Adelante! ¡Adelante! Cosas como estas son las que necesitamos hoy. Los pobres son la carne de Cristo. ¡Vayamos hacia ellos! ¡Vayamos!”, le dijo Francisco, según recordaba el obispo Piris en un blog dedicado a la iniciativa de las viviendas sociales.
 
Para monseñor Piris, el proyecto no es sólo una casualidad. “Creo que Dios nos está llamando y le hemos dado una respuesta –explicó-. Por eso pido y aliento a los voluntarios a seguir colaborando y llevando adelante el proyecto; son ellos quienes lo conducen”.
 
Y añadió: “Esta manera de hacer las cosas tiene un estilo de trabajar, un espíritu y una manera de pensar que puede trasladarse a otras iniciativas. Cogiéndonos de las manos las cosas pueden ir mejor que tirándonos piedras”.

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